Lo que nos dice el Señor hoy (Tiempo de Adviento)

Tema en 'Comisión General' comenzado por Carita, 10 de Mayo de 2015.

  1. mortadeelo

    mortadeelo Nazareno del undécimo tramo

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    Miércoles de la primera semana de Adviento

    Lectura del santo evangelio según san Mateo (15,29-37):

    EN aquel tiempo, Jesús, se dirigió al mar de Galilea, subió al monte y se sentó en él.
    Acudió a él mucha gente llevando tullidos, ciegos, lisiados, sordomudos y muchos otros; los ponían a sus pies, y él los curaba.
    La gente se admiraba al ver hablar a los mudos, sanos a los lisiados, andar a los tullidos y con vista a los ciegos, y daban gloria al Dios de Israel.
    Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:
    «Siento compasión de la gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que desfallezcan en el camino».
    Los discípulos le dijeron:
    «¿De dónde vamos a sacar en un despoblado panes suficientes para saciar a tanta gente?».
    Jesús les dijo:
    «¿Cuántos panes tenéis?».
    Ellos contestaron:
    «Siete y algunos peces».
    Él mandó a la gente que se sentara en el suelo. Tomó los siete panes y los peces, pronunció la acción de gracias, los partió y los fue dando a los discípulos, y los discípulos a la gente.
    Comieron todos hasta saciarse y recogieron las sobras: siete canastos llenos.

    Palabra del Señor

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  2. mortadeelo

    mortadeelo Nazareno del undécimo tramo

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    Reflexión de la Palabra publicado en Ciudad Redonda

    Hasta saciarse

    El hambre y la enfermedad son dos de los azotes que afligen a la humanidad desde sus orígenes. Pese al progreso social y científico, la humanidad no consigue librarse de ellos. El horizonte sombrío y final de esos males, al parecer incurables, es la muerte. Por eso es fácil entender que la abundancia de alimentos y la salud se hayan convertido no sólo en cifras y parámetros de una vida plena, sino también en símbolos de la salvación definitiva a la que aspira el corazón humano, símbolos recurrentes en los oráculos proféticos, como el del hermosísimo texto de Isaías que acabamos de proclamar.

    Tal vez, si además de los adelantos científicos y las necesarias reformas sociales, creciera en el corazón humano la capacidad de compadecer, sería posible remediar mucho más y mejor estos males, al menos en el ámbito propio de nuestra responsabilidad en nuestra existencia terrena.

    Jesús, presente por su encarnación en la realidad de nuestro mundo, nos enseña precisamente esta verdad tan pedestre pero tan necesaria y humana, como es la compasión. Los evangelios lo repiten: Jesús siente lástima de las gentes y responde a sus necesidades, también a las más inmediatas del dolor, la enfermedad y el hambre. Sus acciones, movidas por la compasión, y que cumplen las antiguas promesas, además de remediar esos males, tienen un sentido directamente salvífico. Curando, aliviando, alimentando, “hasta saciarse” Jesús anuncia que el Reino de Dios ya se ha hecho presente, que lo que anunciaron los profetas es ya una realidad tangible. Pero no se trata de una realización mágica, como caída del cielo, que todo lo cambia sin que nosotros tengamos ni arte ni parte. Al contrario: Jesús nos enseña que para poder remediar esas necesidades y hacer así presente el Reino de Dios tenemos que asumir esas mismas actitudes suyas, que consisten en sentir con los que padecen, esto es, salir de la indiferencia, de la cerrazón en los propios problemas (bastante tenemos con ellos, solemos decir, para desentendernos de los ajenos), y adoptar la actitud de la compasión. Además, Jesús nos implica en sus acciones: pregunta a los discípulos, requiere que pongan a su disposición lo que tienen, por poco que sea, que se hagan servidores de la multitud.

    El Reino de Dios, la salvación que ya está operando en la historia, es un don de gracia, pero también una llamada a la responsabilidad, a cambiar de actitudes, a ponerse en movimiento para responder a las necesidades de los que sufren. Así nos lo enseña Jesús, y así nos los enseñan tantos de sus seguidores que a lo largo de la historia han acogido y puesto en práctica esa enseñanza. Así podemos y debemos hacer también nosotros, para que también por nuestro medio, como cooperadores de Cristo y servidores de nuestros hermanos, se haga visible hoy el cumplimiento de la antiguas promesas.

    Saludos cordiales,
    José M. Vegas CMF



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  3. mortadeelo

    mortadeelo Nazareno del undécimo tramo

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    Jueves de la primera semana de Adviento

    Lectura del santo evangelio según san Mateo (7,21.24-27):

    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
    El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.
    El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se derrumbó. Y su ruina fue grande».

    Palabra del Señor

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  4. mortadeelo

    mortadeelo Nazareno del undécimo tramo

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    Reflexión de la Palabra publicado en Ciudad Redonda

    La roca de la Palabra

    Una ciudad fuerte (una fortaleza) es, ante todo, una ciudad con fundamentos profundos y firmes. No tiene por qué ser una ciudad cerrada. Al contrario, la fortaleza basada en los cimientos otorga seguridad y confianza para abrirse a los extraños y enfrentarse a lo nuevo. Y no hay mayor fortaleza que la basada en la verdad y la justicia. El engaño y la injusticia son como grietas en los muros de la ciudad, signos de debilidad, de falta de fundamento, que producen cerrazón y desconfianza. La ciudad fuerte, al contrario, se abre, acoge a los que buscan refugio, ofrece su seguridad a los débiles y los pobres. Estos constituyen un pueblo justo, pero sobre todo porque, al sentirse salvados entre los muros de la ciudad, se saben justificados. No en vano, la roca, el cimiento de esta ciudad, Jerusalén, es el Señor.

    Cristo es la piedra angular de esta construcción, la roca sobre la que Dios instaura su Reino y construye su Iglesia. No es fácil construir sobre roca. Es más fácil hacerlo sobre la dócil arena. Pero lo más fácil no es, por eso, lo mejor. Jesús invita a los justificados, que han escuchado su Palabra, a realizar la obra difícil de ponerla en práctica. La gracia llama a la responsabilidad, a la respuesta.

    El que dice “Señor, Señor” y no hace su voluntad puede ser el que se acuerda de santa Bárbara sólo cuando truena, y acude a Dios sólo a pedir, pero no a escuchar, y sólo cuando le conviene; o puede ser también el que dice aceptar y defender los valores cristianos, pero sin ponerlos en práctica, dejándose llevar por un ánimo vengativo y justiciero cuando se siente atacado u ofendido. En realidad, es muy posible que todos, en algún aspecto de nuestra vida, digamos “Señor, Señor”, pero sin poner en práctica lo que el Señor nos dice. Son puntos débiles de nuestra casa, que puede ceder cuando surge la dificultad. Así, en circunstancias personales, familiares o laborales difíciles, o en situaciones de persecución. No es infrecuente que en tales casos tendamos a pedirle cuentas a Dios, más que a escuchar y poner en práctica su Palabra.

    Jesús nos llama a la coherencia de vida. Que nuestras acciones, nuestras actitudes y motivaciones correspondan con lo que confiesan nuestros labios. Sabiendo que nos falta esa coherencia, Jesús nos invita a emprender reformas en nuestra casa, para dar fundamento, profundidad y solidez allí donde haga falta.

    El resultado del esfuerzo será beneficioso para nosotros mismos: firmeza, paz y confianza. “Los que confían en el Señor son como el monte Sión, no tiembla, está asentado para siempre” (Sal. 124, 1). Pero también para los demás: podremos abrir sin temor las puertas de nuestra casa, de nuestra pequeña fortaleza, para acoger a los pobres y los débiles, para ofrecer nuestro techo a los que viven en la intemperie. Y es que poner en práctica su voluntad es poner en práctica las obras del amor, ese Amor que nos ha justificado y que nos abre sin temor a los demás.

    Saludos cordiales,
    José M. Vegas CMF



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  5. mortadeelo

    mortadeelo Nazareno del undécimo tramo

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    Viernes de la primera semana de Adviento.

    Evangelio de hoy

    Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,27-31):

    EN aquel tiempo, dos ciegos seguían a Jesús, gritando:
    «Ten compasión de nosotros, hijo de David».
    Al llegar a la casa se le acercaron los ciegos, y Jesús les dijo:
    «¿Creéis que puedo hacerlo?».
    Contestaron:
    «Sí, Señor».
    Entonces les tocó los ojos, diciendo:
    «Que os suceda conforme a vuestra fe».
    Y se les abrieron los ojos. Jesús les ordenó severamente:
    «¡Cuidado con que lo sepa alguien!».
    Pero ellos, al salir, hablaron de él por toda la comarca.



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  6. mortadeelo

    mortadeelo Nazareno del undécimo tramo

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    Reflexión de la Palabra publicada en l web Ciudad Redonda:

    Hablar de Jesús por toda la comarca

    Pocas enfermedades nos causan tanto horror como la ceguera. Sin embargo, la sordera no es menos terrible. Dicen que la ceguera nos aparta de las cosas, mientras que la sordera nos exilia de las personas. La ceguera suele producir depresión, mientras que la sordera genera desconfianza. En todo caso, estas crueles enfermedades sirven para expresar de modo muy llamativo “lo que no debería ser”, son como cifras de cualquier desgracia o injusticia. El profeta imagina y sueña los tiempos mesiánicos precisamente como un reino en el que ceguera y sordera, pobreza, opresión y violencia quedan desterrados del todo. Que Dios salva significa que el hombre es liberado de toda forma de opresión: en su entorno natural (el desierto que florece), social (el destierro de violentos, cínicos y tramposos), y en su propio cuerpo (la ceguera y la sordera y toda forma de invalidez).

    Cuando Jesús cura a los ciegos, como en el Evangelio de hoy, está diciendo que los tiempos mesiánicos han llegado y se están cumpliendo en él mismo. Pero Jesús no es un curandero y sus acciones no tienen sólo, ni sobre todo, sentido médico. Son acciones salvíficas, signos proféticos de una salvación que ya ha empezado a operarse. Y lo notable de estas acciones es que, aunque Jesús no curara entonces, ni cure ahora, a todos los ciegos, sordos o afectados por cualquier otra enfermedad (aunque sin excluir que esto suceda en ocasiones), la salvación que esas acciones expresan sí que alcanza a todos, con tal de que nos acerquemos a él, acojamos su persona, pongamos en práctica su Palabra.

    Durante más de diez años, trabajando como consiliario de la Frater (Fraternidad cristiana de personas con discapacidad), pude comprobar cómo se hacía verdad el milagro de personas, que pese a sus limitaciones físicas, se ponían en pie, y, olvidándose de sus propios problemas, iban el encuentro de otros enfermos para prestarles su ayuda y anunciarles la Buena Noticia de Jesucristo. Ahí comprendí y me convencí de que aquella respuesta de Jesús a la pregunta de Juan el Bautista, “los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, y una Buena Nueva llega a los pobres” (Mt 11, 5) tiene un sentido mucho más amplio que el meramente físico. Es verdad que no hay que olvidarse de esto último: la misericordia cristiana se inclina sobre el que sufre, y no sólo para darle un consuelo “espiritual”, sino para ayudarle en la concreción de su problema, superándolo en lo posible. Pero no siempre existe esa posibilidad. Sin embargo, la presencia ya real del Reino de Dios entre nosotros se expresa en la capacidad de salir de esa situación de postración, de no encerrarse en ella, de asumirla y, de esa forma, superarla. Cuando esto se logra, precisamente personas consideradas “minusválidas” alcanzan un nivel de humanidad y una valía, que para sí quisieran muchos de los considerados sanos. Esta fue la experiencia que tuve la suerte y la gracia de hacer con muchísimas personas, grandes personalidades, en mis años felices en la Frater. Son personas realmente sanadas por Cristo y que, con su modo de vida, “hablan de él por toda la comarca”.

    Saludos cordiales,
    José M. Vegas CMF



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  7. Benedetto

    Benedetto Forero jartible

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    Sábado Primero de Adviento
    Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María
    Patrona de España
    Santo Evangelio
    El ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una Virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David: el nombre de la Virgen era María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: <<Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo>>. Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba que saludo era aquel. El ángel le dijo: <<No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande y se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin>>. Y María dijo al Ángel: <<¿Cómo será eso, pues no conozco varón?>>. Él ángel le contestó: <<El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, “porque para Dios nada hay imposible”>>. María contestó: <<He aquí la esclava del Señor, hágase en mi según tu palabra>>. Y el ángel se retiró.

    Génesis 3, 9 – 15. 20
    Salmo 97, 1 – 4
    Efesios 1, 3 – 6. 11 – 12
    Lucas 1, 2638
     
  8. Benedetto

    Benedetto Forero jartible

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    Sábado Primero de Adviento
    Reflexión del Evangelio​
    JESÚS, cuando cumplen 164 años el Dogma de la Inmaculada Concepción de tu Madre, contigo, y con tu Iglesia de esta generación, felicito a tu Madre Inmaculada: por haber sido concebida sin pecado y llena de gracia, y porque la Iglesia la propone como ejemplo de vida perfecta, purísima, sin pecado, colmada de gracia. Tú, el que más y mejor amas a María, quiero unirme a tu alabanza y petición. Toda hermosa eres, María. Bajo tu amparo nos acogemos, líbranos de todos los peligros.
     
  9. Benedetto

    Benedetto Forero jartible

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    Domingo Segundo de Adviento
    Primera Lectura
    Jerusalén, despójate de tu vestido de luto y aflicción y viste las galas perpetuas de la gloria que Dios te da; envuélvete en el manto de la justicia de Dios y ponte a la cabeza la diadema de la gloria perpetua, porque Dios mostrará tu esplendor a cuantos viven bajo el cielo. Dios te dará un nombre para siempre: <<Paz en la justicia>>. Y <<Gloria de la piedad>>. Ponte en pie, Jerusalén, sube a la altura, mira hacia Oriente y contempla a tus hijos, reunidos de Oriente a Occidente, a la voz del Espíritu, gozosos, porque Dios se acuerda de ti. A pie se marcharon, conducidos por el enemigo, pero Dios te los traerá con gloria, como llevados en carroza real. Dios ha mandado abajarse a todos los montes elevados, a todas las colinas encumbradas, ha mandado que se llenen los barrancos hasta allanar el suelo, para que Israel camine con seguridad, guiado por la gloria de Dios; ha mandado al bosque y a los árboles fragantes hacer sombra a Israel. Porque Dios guiará a Israel entre fiestas, a la luz de su gloria, con su justicia y su misericordia.

    Baruc (Baruc nos habla en forma de plegaria penitencial de la justicia y de la misericordia de Dios. Todo del Antiguo Testamento) 5, 1 – 9
     
  10. Benedetto

    Benedetto Forero jartible

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    Domingo Segundo de Adviento
    Segunda Lectura
    Siempre que rezo por todos vosotros, lo hago con gran alegría. Porque habéis sido colaboradores míos en la obra del Evangelio, desde el primer día hasta hoy. Esta es nuestra confianza: que el que ha inaugurado entre vosotros esta buena obra, la llevará adelante hasta el Día de Cristo Jesús. Testigo me es Dios de el amor entrañable con que os quiero en Cristo Jesús. Y esta es mi oración: que vuestro amor siga creciendo más y más en penetración y en sensibilidad para apreciar los valores. Así llegaréis al Día de Cristo limpios e irreprochables, cargados de frutos de justicia, por medio de Cristo jesús, para gloria y alabanza de Dios.

    Filipenses (Filipenses es la quinta carta de San Pablo de las siete que la forman. Nuestro apóstol Pablo nos habla de Cristo, humillado y exaltado, modelo y esperanza de los cristianos. Todo del Nuevo Testamento) 1, 4 – 6. 8 – 11
     
  11. Benedetto

    Benedetto Forero jartible

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    Domingo Segundo de Adviento
    El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres
    Santo Evangelio
    En el año decimoquinto del imperio del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Filipo virrey de Iturea (al Este de Galilea) y Traconitide (Sur de Damasco. Siria) y Lisanio tetrarca de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás vino la Palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando todo un bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías: <<Una voz grita en el desierto: Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos; los valles serán rellenados, los montes y colinas serán rebajados; lo torcido será enderezado, lo escabroso será camino llano. Y toda carne verá la salvación de Dios>>.

    Lucas 3, 16
     
  12. Benedetto

    Benedetto Forero jartible

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    Domingo Segundo de Adviento
    Reflexión del Evangelio
    JESÚS, que bien cumple su misión tu primo Juan, preparando los caminos para tu encuentro con las gentes. Se consideraba solo como la voz que grita en el desierto. Pero toda su vida era ejemplo de austeridad, de testimonio, de invitación -con la palabra y la vida- a la conversión. Acojo sus palabras: que se eleve el valle de mi pereza, que descienda la colina de mi orgullo, que se enderece y se iguale lo torcido y escabroso de mi conducta. Así veré -y otros podrán ver- la salvación que nos traes.
     
  13. mortadeelo

    mortadeelo Nazareno del undécimo tramo

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    Lunes de la segunda semana de Adviento

    Lectura del santo evangelio según san Lucas (5,17-26):

    UN día, estaba Jesús enseñando, y estaban sentados unos fariseos y maestros de la ley, venidos de todas las aldeas de Galilea, Judea y Jerusalén. Y el poder del Señor estaba con él para realizar curaciones.
    En esto, llegaron unos hombres que traían en una camilla a un hombre paralítico y trataban de introducirlo y colocarlo delante de él. No encontrando por donde introducirlo a causa del gentío, subieron a la azotea, lo descolgaron con la camilla a través de las tejas, y lo pusieron en medio, delante de Jesús. Él, viendo la fe de ellos, dijo:
    «Hombre, tus pecados están perdonados».
    Entonces se pusieron a pensar los escribas y los fariseos:
    «¿Quién es éste que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?».
    Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, respondió y les dijo:
    «¿Qué estáis pensando en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir: “Tus pecados te son perdonados”, o decir: “Levántate y echa a andar”? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar pecados —dijo al paralítico—: “A ti te lo digo, ponte en pie, toma tu camilla y vete a tu casa”».
    Y, al punto, levantándose a la vista de ellos, tomó la camilla donde había estado tendido y se marchó a su casa dando gloria a Dios
    El asombro se apoderó de todos y daban gloria a Dios. Y, llenos de temor, decían:
    «Hoy hemos visto maravillas».

    Palabra del Señor
     
  14. mortadeelo

    mortadeelo Nazareno del undécimo tramo

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    Reflexión de la Palabra publicada en la web Ciudad Redonda:

    https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/comentario-homilia/hoy
    Rosa Ruiz, religiosa de María Inmaculada

    Queridos amigos:

    La primera lectura de Isaías es un canto a la esperanza. La esperanza de verdad, la honda, la que duele, la que no ve apenas nada y solo intuye… y cree y hasta ama. No es magia. Es gracia. Cuando alguien es capaz de ver y desear y anunciar que la estepa florecerá o que el desierto estará alegre, es que guarda un tesoro muy grande dentro. Es que espera mucho.

    Es una esperanza que nunca se queda sola en casa. Siempre tiene vocación de caminante, de pregonera, de hacedora con otros: ¡Sed fuertes, no temáis, está viniendo!

    A nosotros nos toca ver las señales de esa esperanza que YA nos rodea y nos habita. Si no ha comenzado YA, es que no es esperanza o al menos, no es esperanza cristiana. Son buenos deseos, nostalgia, ensoñaciones…

    Podríamos leer esta lectura cada día hasta que notáramos que realmente nos ha germinado dentro del corazón y las entrañas. Sería una fuerza interior arrebatadora. ¿Será algo así ese poder que percibían en Jesús?

    Ese poder que desde dentro cura las parálisis de los demás, como en el evangelio de hoy. Unas veces no caminamos porque nos fallan las piernas, los recursos, las ganas. Otras veces más bien pareciera que la parálisis viene de caminos que se cierran, senderos anegados, rutas imposibles… Pero nuestro Dios viene en persona, cura parálisis y abre caminos. Más aún: podrás caminar por ti mismo, con tu camilla incluso, porque con Dios habrá caminos rectos. Y eso que ahora se te parece como camino imposible, lo llamarán “Vía sagrada”.

    Él ha dicho que lo hará y queremos creerle.

    Vuestra hermana en la fe, Rosa Ruiz
     
    A edolado le gusta esto.
  15. mortadeelo

    mortadeelo Nazareno del undécimo tramo

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    Martes de la segunda semana de Adviento

    Lectura del santo evangelio según san Mateo (18,12-14):

    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en el monte y va en busca de la perdida? Y si la encuentra, en verdad os digo que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado.
    Igualmente, no es voluntad de vuestro Padre que está en el cielo que se pierda ni uno de estos pequeños».

    Palabra del Señor
     
  16. mortadeelo

    mortadeelo Nazareno del undécimo tramo

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    Reflexión de la Palabra publicada en la web Ciudad Redonda:
    https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/comentario-homilia/hoy
    Rosa Ruiz, religiosa de María Inmaculada


    Queridos amigos:

    El consuelo es un bien preciado que quizá hemos desvirtuado. Hay consuelos que vienen como un susurro, como una caricia y otros consuelos nos gritan, nos zarandean, nos quieren espabilar, como nos dice Isaías.

    Se puede llegar a un grado de acomodo y falso bienestar, que ni siquiera sabemos decirnos de dónde nos viene la tristeza o la falta de motivación. Es entonces cuando un grito a tiempo, aunque molesto, es la mejor caricia y el mejor de los consuelos. Nos saca de nuestra “zona de confort”, nos obliga a mover ficha.

    Eso sí, para que un grito nos consuele tiene que venir de alguien que nos conozca y nos quiera. Como Dios: ¡abrid caminos, moveos, haced algo!, ¡vuestros desconsuelos vienen de vuestra propia indiferencia y seguridad!, ¿no lo veis?

    Dicho de otra forma: ¿no nos haría mucho bien dejar de sentirnos parte de las 99 ovejas seguras y reconocer la necesidad que todos tenemos de que nos busquen, nos encuentre, nos cuiden?, ¿acaso no tenemos todos alguna dimensión de nuestra vida algo perdida, alejada, necesitada de un buen pastor?

    Y por si fuera poco, este Buen Pastor nuestro, trae con Él mismo su salario. Su recompensa le precede. Antes que llegue a tomarnos en brazos ya habremos notado todo el bien que nos reporta. Solo hay que dejar que venga a por nosotros. El en persona nos cuida.

    Vuestra hermana en la fe, Rosa Ruiz
     
    A edolado y cofradesevillano les gusta esto.
  17. mortadeelo

    mortadeelo Nazareno del undécimo tramo

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    Miércoles de la segunda semana de Adviento

    Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,28-30):

    EN aquel tiempo, Jesús tomó la palabra y dijo:
    «Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré.
    Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

    Palabra del Señor

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  18. mortadeelo

    mortadeelo Nazareno del undécimo tramo

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    https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/comentario-homilia/hoy

    Queridos amigos:

    A veces Vivimos como si no supiéramos que Dios nos sostiene. Vivimos como si olvidáramos que Dios no se cansa nunca, que actúa siempre, que es infatigable. ¿Acaso no lo sabes, es que no lo has oído, no lo has experimentado?

    Si realmente no lo olvidáramos, correríamos sin cansarnos, nos enfrentaríamos al mal sin que nos dañara, no nos vencería el desánimo, no caminaríamos con la cabeza gacha. Y aprenderíamos del corazón de Jesús, un corazón manso y sencillo. Porque no confundiríamos la mansedumbre con la pusilanimidad o cobardía; no mezclaríamos la sencillez con la falta de profundidad.

    Nos equivocamos cuando caemos en la tentación de abandonar supuestos yugos (lo que nos ata, nos condiciona, nos compromete, nos cansa) para alcanzar otra supuesta paz. Confundimos el yugo que nos une a Dios y a nuestra propia verdad con otras hipotecas y peajes.

    El de Jesús es un yugo y una carga ligera que nos des-carga. ¡No solo eso! Viviendo así descansamos a otros. Y si no, mira a esas personas libres, centradas, fuertes, humildes… Esas personas que nos hacen sentir bien solo con su presencia. Esos que andan en amor, y como decía San Juan de la Cruz, ni cansan ni se cansan.

    Vuestra hermana en la fe, Rosa Ruiz



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  19. mortadeelo

    mortadeelo Nazareno del undécimo tramo

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    Jueves de la segunda semana de Adviento
    Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,11-15):

    EN aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
    «En verdad os digo que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él.
    Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora el reino de los cielos sufre violencia y los violentos lo arrebatan. Los Profetas y la Ley han profetizado hasta que vino Juan; él es Elías, el que tenía que venir, con tal que queráis admitirlo.
    El que tenga oídos, que oiga».

    Palabra del Señor
     
  20. mortadeelo

    mortadeelo Nazareno del undécimo tramo

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    Queridos amigos:

    Conozco a gente potente y poderosa, aparentemente. Conozco a gente pequeña, como un gusanillo, aparentemente. Cada vez me quedo más con estos últimos. Voy aprendiendo que la gente que cuida mucho su imagen y su apariencia, suelen tener abandonado su interior, sus raíces, su verdad. Y me confirma en preferir a los pequeños saber que nuestro Dios también los prefiere y se cuida de los gusanillos y las orugas de Israel… Porque es lo que somos: pequeños. Y así, paradójicamente, crecemos.

    Juan bautista es buen ejemplo de ello: no ha nacido de mujer uno más grande, aunque el más pequeño en el Reino de los Cielos es más grande que él.

    ¿Podrían decir esto de nosotros? No lo sé, pero al menos sé que me gustaría seguir esta senda. Ser pequeños y que la pequeñez no nos impida hacer grandes cosas, porque el mundo y nuestra Iglesia, necesita la grandeza de los pequeños. No tengo duda. Yo lo necesito y cada vez más prefiero a las oruguitas de Jacob que a los gigantes que nos amilanan con pura fachada. «El que tenga oídos, oiga».

    Vuestra hermana en la fe, Rosa Ruiz
     
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