Lo que nos dice el Señor hoy (Tiempo Ordinario)

Tema en 'Comisión General' comenzado por Carita, 10 de Mayo de 2015.

  1. CofradeHispalense

    CofradeHispalense Nazareo del sexto tramo

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    Primera lectura
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 5,27-33
    En aquellos días, los guardias condujeron a los apóstoles a presencia del Sanedrín, y el sumo sacerdote les interrogó: -«¿No os habíamos prohibido formalmente enseñar en nombre de ése? En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre.» Pedro y los apóstoles replicaron: - «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero. La diestra de Dios lo exaltó, haciéndolo jefe y salvador, para otorgarle a Israel la conversión con el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen.» Esta respuesta los exasperó, y decidieron acabar con ellos.

    Salmo
    Sal 33, 2 y 9. 17-18. 19-20 R. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha.
    Bendigo al Señor en todo momento,
    su alabanza está siempre en mi boca.
    Gustad y ved qué bueno es el Señor,
    dichoso el que se acoge a él. R/.

    El Señor se enfrenta con los malhechores,
    para borrar de la tierra su memoria.
    Cuando uno grita, el Señor lo escucha
    y lo libra de sus angustias. R/.

    El Señor está cerca de los atribulados,
    salva a los abatidos.
    Aunque el justo sufra muchos males,
    de todos lo libra el Señor. R/.

    Evangelio del día
    Lectura del santo evangelio según san Juan 3, 31-36
    El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra es de la tierra y habla de la tierra. El que viene del cielo está por encima de todos. De lo que ha visto y ha oído da testimonio, y nadie acepta su testimonio. El que acepta su testimonio certifica la veracidad de Dios. El que Dios envió habla las palabras de Dios, porque no da el Espíritu con medida. El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano. El que cree en el Hijo posee la vida eterna; el que no crea al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él.

    Reflexión del Evangelio de hoy
    Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres
    Las lecturas de los Hechos de los Apóstoles de estos días nos lo manifiestan claramente. Las autoridades religiosas del pueblo judío quieren parar el movimiento de Jesús, quieren darle por muerto y que nadie hable más de él. Pero a los apóstoles, a los que Jesús abrió su entendimiento y su corazón, se les apareció y les convenció que había resucitado. Por eso, los apóstoles ya no pueden callar, son testigos de la vida, muerte y resurrección de Jesús y quieren proclamarlo como se lo pidió el mismo Jesús para alegrar la vida de sus oyentes.

    El Sumo sacerdote y el Consejo les meten en la cárcel, les prohíben volver a hablar de Jesús, pero ellos, ya liberados, no les hacen caso: “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”. No pueden dejar de hablar de Jesús, de extender su buena noticia, una noticia que es capaz de llenar de alegría, de sentido, de esperanza a todo el que la escuche. “Id por todo el mundo y predicad el evangelio”.

    El que Dios envió habla las Palabras de Dios
    Todas las expresiones de Jesús a Nicodemo tienen una única finalidad: resaltar que Jesús es el enviado de Dios, el Hijo de Dios, y que tenemos que escuchar sus palabras. No son cualquier palabra, son “las Palabras de Dios”. Están muy por encima de las más sabias palabras de un hombre. “El que viene del cielo está por encima de todos”. Y lo mejor es que son palabras que nos hablan no de problemas matemáticos, de problemas del espacio o de los océanos, son palabras que giran en torno a nuestra vida humana, que quieren arrojar luz y desentrañar los interrogantes más importantes de nuestra existencia, indicándonos de dónde venimos, hacia dónde vamos y cuáles son las actitudes fundamentales que hemos de adoptar ante todo lo que nos salga en la vida para encontrar el sentido y la felicidad que todos vamos buscando. “Yo soy la luz del mundo el que viene detrás de mí no andará en tinieblas”.
     
  2. CofradeHispalense

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    Primera lectura
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 5, 34-42
    En aquellos días, un fariseo llamado Gamaliel, doctor de la Ley, respetado por todo el pueblo, se levantó en el Sanedrín, mandó que sacaran fuera un momento a aquellos hombres y dijo: -"Israelitas, pensad bien lo que vais a hacer con esos hombres. No hace mucho salió un tal Teudas, dándoselas de hombre importante, y se le juntaron unos cuatrocientos hombres. Fue ejecutado, dispersaron a todos sus secuaces, y todo acabó en nada. Más tarde, cuando el censo, salió Judas el Galileo, arrastrando detrás de sí gente del pueblo; también pereció, y dispersaron a todos sus secuaces. En el caso presente, mi consejo es éste: No os metáis con esos hombres; soltadlos. Si su idea y su actividad son cosa de hombres, se dispersarán; pero, si es cosa de Dios, no lograréis dispersarlos, y os expondríais a luchar contra Dios." Le dieron la razón y llamaron a los apóstoles, los azotaron, les prohibieron hablar en nombre de Jesús y los soltaron. Los apóstoles salieron del Sanedrín contentos de haber merecido aquel ultraje por el nombre de Jesús. Ningún día dejaban de enseñar, en el templo y por las casas, anunciando el Evangelio de Jesucristo.

    Salmo
    Sal 26, 1. 4. 13-14 R. Una cosa pido al Señor: habitar en su casa.
    El Señor es mi luz y mi salvación,
    ¿a quién temeré?
    El Señor es la defensa de mi vida
    ¿quién me hará temblar? R/.

    Una cosa pido al Señor, eso buscaré:
    habitar en la casa del Señor
    por los días de mi vida;
    gozar de la dulzura del Señor,
    contemplando su templo. R/.

    Espero gozar de la dicha del Señor
    en el país de la vida.
    Espera en el Señor,
    sé valiente, ten ánimo,
    espera en el Señor. R/.

    Evangelio del día
    Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 1-15
    En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del lago de Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe: -«¿Con qué compraremos panes para que coman éstos?» Lo decía para tantearlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer, Felipe le contestó: - «Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo.» Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice: - «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?» Jesús dijo: - «Decid a la gente que se siente en el suelo.» Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; sólo los hombres eran unos cinco mil. Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: -«Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie.» Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía: - «Este sí que es el Profeta que tenía que venir al mundo.» Jesús, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.

    Reflexión del Evangelio de hoy
    Ningún tiempo dejaban de anunciar el Evangelio de Jesucristo
    La joven y animosa comunidad seguidora de Jesús recorre un camino sembrado de obstáculos y confrontaciones con todo tipo de autoridades; pero en este relato emerge con luz propia un notable fariseo, Gamaliel, que hace gala de serenidad frente a la radicalidad del Sanedrín que amenaza con cortar por lo sano. El que rige la historia es Dios, viene a decir Gamaliel, y se le antoja más que atrevido oponerse a sus designios. El tiempo avalará o desautorizará el camino abierto por Jesús de Nazaret y que los llamados cristianos lo recorren. Sus palabras convencen a su auditorio y, aunque cesó por momentos la enemiga persecutoria, los apóstoles no pudieron librarse ni de una tanda de azotes ni de la prohibición de hablar en su nombre. Lo primero lo soportaron con excelente entereza (dejaron el tribunal contentos por haber sufrido aquel ultraje por el Señor), pero en modo alguno acataron el no hablar en su nombre; es más, multiplicaron su predicación en todo tiempo y lugar, templo y casas. El Nombre que salva, el que predica la comunidad de los seguidores de Jesús, es el mejor honor para los discípulos, su gloria; pero para las autoridades era fuente de rabia y ciega indignación. Aviso para navegantes: ¿A quién indigna o molesta o incomoda hoy la predicación de la Iglesia y de sus comunidades?

    Éste sí que es el profeta que tenía que venir
    El hecho que en los cuatro evangelistas encontremos seis relatos de la multiplicación de panes y peces nos invitan a acoger, amén del señorío de Jesús de Nazaret sabedor de nuestras necesidades, la indiscutible importancia que para la comunidad tenía el estilo solidario, experta en compartir, del que hacían gala los seguidores del Maestro. Esta versión es como una parábola en acción repleta de signos y hechos: cercana la Pascua, Jesús atraviesa el mar y sube a una montaña, inicia la acción que saciará el hambre de los que le siguen si bien el verdadero pan que él ofrecerá no dependerá de la cantidad de panes disponibles entre los asistentes. Resalta, pues, que la comunidad sabe vivir compartiendo lo poco para juntar y saciar lo mucho; y que la escasez de lo disponible nunca es dispensa para mantener la identidad solidaria de los seguidores de Jesús. Pero el verdadero alimento lo ofrece el Maestro con las Palabras que ha oído del Padre y con la versión vital que él mismo hace hasta llegar a la cruz. Jesús es el verdadero anfitrión de la gran mesa de la vida, él mismo la sirve (él mismo se nos sirve) para que su alimento sea siempre fuente de vida y misericordia: se da gratis y con sobrada generosidad. En este escenario de entrega, Jesús es aclamado como el profeta esperado por nuestro mundo. Hará bien la comunidad en tener presente siempre la fuerza amorosa de este profeta que se nos da como el pan que, quien lo comiere, no muera.

    El recorrido evangelizador de la primera comunidad ¿es objeto de reflexión y oración para nuestros grupos y comunidades?
     
  3. CofradeHispalense

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    Primera lectura
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 6, 1-7
    En aquellos días, al crecer el número de los discípulos, los de lengua griega se quejaron contra los de lengua hebrea, diciendo que en el suministro diario no atendían a sus viudas. Los Doce convocaron al grupo de los discípulos y les dijeron: - «No nos parece bien descuidar la palabra de Dios para ocuparnos de la administración. Por tanto, hermanos, escoged a siete de vosotros, hombres de buena fama, llenos de espíritu y de sabiduría, y los encargaremos de esta tarea: nosotros nos dedicaremos a la oración y al ministerio de la palabra.» La propuesta les pareció bien a todos y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y de Espíritu Santo, a Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Parmenas y Nicolás, prosélito de Antioquía, Se los presentaron a los apóstoles y ellos les impusieron las manos orando. La palabra de Dios iba cundiendo, y en Jerusalén crecía mucho el número de discípulos; incluso muchos sacerdotes aceptaban la fe.

    Salmo
    Sal 32, 1-2. 4-5. 18-19 R. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.
    Aclamad, justos, al Señor,
    que merece la alabanza de los buenos.
    Dad gracias al Señor con la cítara,
    tocad en su honor el arpa de diez cuerdas. R/.

    Que la palabra del Señor es sincera,
    y todas sus acciones son leales;
    él ama la justicia y el derecho,
    y su misericordia llena la tierra. R/.

    Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,
    en los que esperan en su misericordia,
    para librar sus vidas de la muerte
    y reanimarlos en tiempo de hambre.R/.

    Evangelio del día
    Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 16-21
    Al oscurecer, los discípulos de Jesús bajaron al lago, embarcaron y empezaron a atravesar hacia Cafárnaún. Era ya noche cerrada, y todavía Jesús no los había alcanzado; soplaba un viento fuerte, y el lago se iba encrespando. Habían remado unos cinco o seis kilómetros, cuando vieron a Jesús que se acercaba a la barca, caminando sobre el lago, y se asustaron. Pero él les dijo: - «Soy yo, no temáis.» Querían recogerlo a bordo, pero la barca tocó tierra en seguida, en el sitio a donde iban.

    Reflexión del Evangelio de hoy
    Contemplemos y aprendamos
    Las dos lecturas nos presentan a los seguidores de Jesús en situaciones de dificultad, y ambas nos ofrecen enseñanzas importantes a la hora de superar nuestras dificultades.

    La lectura de los Hechos de los Apóstoles nos ofrece un mensaje: que en la Iglesia cada bautizado tiene una misión que cumplir, y la Comunidad cristiana de Jerusalén la va descubriendo en el diálogo fraterno cuya búsqueda sincera y compartida es fruto del mismo. Es necesario contemplar la vida de la Comunidad primitiva, donde la fraternidad va creciendo y cada uno encuentra su sitio, en el respeto de las diversidades. Cuánto nos enseñan los primeros cristianos y cómo podemos aprender contemplando aquellas vivencias, con aquellos diálogos, que actualmente faltan en nuestros ambientes.

    La verdadera misión del apóstol es estar en contacto con Dios y escuchar su Palabra y, estar en contacto con los hombres para revelarles el Evangelio. De modo que nuestra misión es orar (vivir en unión con el Señor) y evangelizar (vivir en unidad con los hombres). Pidamos con el Salmista que crezca el número de los discípulos de Jesús como fruto del anuncio del Evangelio por parte de la Iglesia y, sobre todo, de la misericordia del Señor, como reza el Salmo 32: “Que tu misericordia venga sobre nosotros como lo esperamos de ti”, y aprendamos a realizar eficazmente la obra de Dios. La oración en silencio es la mejor “aliada”.

    Contemplar lo que nos rodea
    Jesús en el Evangelio camina sobre las aguas y se acerca a la barca de los apóstoles que reman con dificultad por el viento fuerte. Para San Juan, este hecho es un signo que, junto al de la multiplicación de los panes y de los peces (v. 1-15) prepara a los discípulos para escuchar y aceptar el discurso del pan de vida (v. 26-59)

    Este signo, nosotros podemos compararlo con la barca de nuestra vida, de nuestra familia, con la noche que significa la ausencia de Jesús y que encontramos en los diversos acontecimientos de la vida de cada ser humano. Hemos de aprender a contemplar desde el interior.

    En el lenguaje cultural de la Biblia, el temor es signo de la presencia de Dios, por ello nuestra fe ha de descubrir la presencia amorosa de Cristo y hemos de escuchar sus palabras: “No temáis” ya que Jesús camina siempre a nuestro lado y habita en nosotros. Como dice San Pablo: “Por su Espíritu, mora en el templo vivo de nuestro corazón” (1 Co. 3,16; 2 Co. 6,16). Al contemplar lo que nos rodea, descubrimos a Jesucristo a nuestro alrededor, a Cristo resucitado en los acontecimientos y con Él, que es el mejor aliado no hemos de temer, porque está con nosotros siempre.

    Celebramos el día de un hermano dominico el Beato Pedro González Telmo OP que con su vida supo “aclamar al Señor, que merece la alabanza de los buenos”. Un hombre de Dios que contemplando la Palabra de Dios, aprendió a ser humilde y vivir en la Orden de Predicadores como un testigo fiel del Evangelio.
     
    A Benedetto y Penitente-observante les gusta esto.
  4. Benedetto

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    Domingo Tercero de Pascua
    Primera Lectura
    Pedro dijo a la gente: <<El Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su siervo Jesús, al que vosotros entregasteis ante Pilato, cuando había decidido soltarlo. Vosotros renegasteis del Santo y del justo y pedisteis el indulto de un asesino; matasteis al autor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos, y nosotros somos testigos de ello. Ahora bien, hermanos, sé que lo hicisteis por ignorancia, al igual que vuestras autoridades; pero Dios cumplió de esta manera lo que había predicho por los profetas, que su Mesías tenía que padecer. Por tanto, arrepentíos y convertíos, para que se borren vuestros pecados>>.

    Hechos de los Apóstoles 3, 13 – 15. 17 – 19​
     
  5. Benedetto

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    Domingo Tercero de Pascua
    Segunda Lectura
    Hijos míos os escribo esto para que no pequéis. Pero si alguno peca, tenemos a uno que abogue (defienda) ante el Padre: a Jesucristo, el Justo. Él es victima de propiciación de nuestros pecados, no solo por los nuestros, sino también por los del mundo entero. En esto sabemos que lo conocemos: en que guardamos sus mandamientos. Quien dice: <<Yo lo conozco>> y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso y la verdad no está con él. Pero quien guarda su palabra, ciertamente en él el amor de Dios ha llegado a su plenitud. En esto conocemos que estamos con él.

    1Juan 2, 1 – 5a​
     
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    Domingo Tercero de Pascua
    Haz brillar sobre nosotros la luz de tu rostro, Señor
    Santo Evangelio
    Contaron los discípulos lo que les había pasado en el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan. Estaban hablando de estas cosas, cuando él se presentó en medio de ellos y les dice: <<Paz a vosotros>>. Pero ellos, aterrorizados y llenos de miedo, creían ver un espíritu. Y él les dijo: <<¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro corazón? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un espíritu no tiene carne y huesos como veis que yo tengo>>. Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Pero como no acababan de creer por la alegría y seguían atónitos, les dijo: <<¿Tenéis ahí algo que comer?>>. Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos. Y les dijo: <<Esto es lo que os dije mientras estaba con vosotros: que era necesario que se cumpliera todo lo escrito en la Ley de Moisés y en los Profetas y Salmos acerca de mi>>. Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y les dijo: <<Así está escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día, y en su nombre se predicará la conversión para el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto>>.

    Lucas 24, 3548
     
  7. Benedetto

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    Domingo Tercero de Pascua
    Reflexión del Evangelio
    JESUCRISTO: ¡Paz a vosotros! Falta me hace escuchar tus palabras después de resucitar. Porque, a pesar de las continuas muestras de amor, aún se cuelan dudas y falsas alarmas en mi corazón. Quiero sentirte a ti, vivo en persona, que abras mi entendimiento para comprender las Escrituras y los designios que tiene para mi el Padre que te resucitó para mi salvación.
     
  8. Benedetto

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    Lunes Tercero de Pascua
    Santo Evangelio
    Después que Jesús hubo saciado a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el mar. Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del mar notó que allí no había habido más que una barca y que Jesús no había embarcado con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían marchado solos. Entretanto, unas barcas de Tiberiades llegaron cerca del sitio donde habían comido el pan después que el Señor había dado gracias. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: <<Maestro, ¿Cuándo has venido aquí?>>. Jesús les contestó: <<En verdad, en verdad os digo: me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a este lo ha sellado el padre, Dios>>. Ellos le preguntaron: <<Y, ¿qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?>>. Respondió Jesús: <<La obra que Dios quiere es esta: que creáis en el que él ha enviado>>.

    Hechos de los Apóstoles 6, 8 – 15
    Salmo 118, 23 – 30
    Juan 6, 2229
     
  9. Benedetto

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    Lunes Tercero de Pascua
    Reflexión del Evangelio
    JESUCRISTO, tú, pensando en nosotros, te preocupas del alimento espiritual y corporal. Yo, pensando en ti, solo me interesa el espiritual: “el alimento que perdura hasta la vida eterna”, el que me orienta para creer en el que el padre me ha enviado para dar sentido y fuerzas a mi paso por este mundo: mi misión es pasar haciendo el bien, peregrino hacia la vida eterna para siempre, donde recibiré el Bien mayor, que eres tú mismo.
     
  10. Benedetto

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    Martes Tercero de Pascua
    Santo Evangelio
    El gentío dijo a Jesús: <<¿Y qué signo haces tú, para que veamos y creamos en ti?: ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Pan del cielo les dio a comer”>>. Jesús les replicó: <<En verdad, en verdad os digo: no fue Moisés quien os dio pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo>>. Entonces le dijeron: <<Señor, danos siempre de este pan>>. Jesús les contestó: <<Yo soy el pan de la vida. El que viene a mi no pasará hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás>>.

    Hechos de los Apóstoles 7, 51 – 8, 1a
    Salmo 30, 3 – 8. 17. 21
    Juan 6, 3035
     
  11. Benedetto

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    Martes Tercero de Pascua
    Reflexión del Evangelio
    JESUCRISTO, “danos siempre de ese pan, pan de Dios que baja del cielo y da vida al mundo”. Te lo pido entre avergonzado y esperanzado: avergonzado, porque cada día o cada domingo lo recibo y apenas doy importancia a lo que es el mismo Dios hecho Hombre, tu mismo Cuerpo resucitado; y esperanzado porque en este mundo ya me da la unión intima contigo, el Amigo que no defrauda, y sé que me dará la vida eterna.
     
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    Miércoles Tercero de Pascua
    Santo Evangelio
    Dijo Jesús al gentío: <<Yo soy el pan de la vida. El que viene a mi no pasará hambre, y el que cree en mi no tendrá sed jamás; pero, como os he dicho, me habéis visto y no creéis. Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y el que venga a mí no lo echaré afuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. Esta es la voluntad del que me ha enviado: que no se pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día. Esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día>>.

    Hechos de los Apóstoles 8, 1b – 3, 4 – 8
    Salmo 65, 1 – 7
    Juan 6, 3540
     
  13. Benedetto

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    Miércoles Tercero de Pascua
    Reflexión del Evangelio
    JESUCRISTO, tú sabes que mi mayor deseo es que se cumpla en mi vida la voluntad del Padre y que yo la acepte como lo mejor, porque así lo es. Tú no dejarás que me pierda, y me resucitarás en el último día, para alabarte eternamente con todos los santos.
     
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    Jueves Tercero de Pascua
    Santo Evangelio
    Dijo Jesús al gentío: <<Nadie puede venir a mi, sino lo que atrae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: “Serán todos discípulos de Dios”. Todo el que escucha al Padre y aprende viene a mí. No es que alguien haya visto al Padre, a no ser el que está junto a Dios: ese ha visto al Padre. En verdad en verdad os digo: el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y no murieron, este es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.

    Hechos de los Apóstoles 8, 26 – 40
    Salmo 65, 8 – 9. 16 – 17. 20
    Juan 6, 4451
     
  15. Benedetto

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    Jueves Tercero de Pascua
    Reflexión del Evangelio
    JESUCRISTO, “Yo lo resucitaré el último día”, aseguras al que te sigue, y esas han alentado y alientan a todos los que por ti dan su vida y su sangre. Yo, aunque sea solo un aprendiz, me considero afortunado de estar en tu escuela “discípulo de Dios, el que escucha al Padre, aprende y va a ti”. No ofrece nuestro mundo el mejor ambiente para escuchar tu voz, en medio de tantas voces que gritan en mi entorno proponiéndome mil falsas promesas de felicidad. Yo prefiero tu palabra y el alimento que me ofreces: “Yo soy el pan vivo; el que coma de este pan vivirá para siempre”. Palabra y Eucaristía, que me aseguran tu presencia en mi vida actual, y la vida terna. Hoy te ruego por el Papa emérito Benedicto XVI, que hoy, hace tres años, aceptó la pesada carga de la cruz del servicio papal a toda la Iglesia en su ancianidad: que tu presencia llene su vida, y lo sostenga y consuele en su retiro por amor a la Iglesia.
     
  16. Benedetto

    Benedetto Nazareno del décimo sexto tramo

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    Viernes Tercero de Pascua
    Santo Evangelio
    Disputaban los judíos entre si: <<¿Cómo puede este darnos de comer su carne?>>. Entonces Jesús les dijo: <<En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mi y yo en él. Como el Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mi. Este es el pan que ha bajado del cielo; no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron. El que come este pan vivirá para siempre>>. Esto lo dijo Jesús en la sinagoga, cuando enseñaba en Cafarnaún.

    Hechos de los Apóstoles 9, 1 – 20
    Salmo 116, 1 – 2
    Juan 6, 5259
     
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  17. Benedetto

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    Viernes Tercero de Pascua
    Reflexión del Evangelio
    JESUCRISTO, “El que coma de este pan vivirá para siempre”. En este mundo me aseguras que “habitaré en ti y tú en mi”. No solo a tu lado o en pos de ti, sino en ti, y tú en mi. No puede pensarse en unión más profunda. Ni amistad más fuerte entre tú y yo, si como tu carne, que es la eucaristía. Y para la eternidad, vida para siempre. Tus palabras me invitan a meditar en la importancia de la comunión: estar siempre preparado, en gracia y consciente para comulgar sabiendo lo que hago. Y me invitas a convertirme: no puedo vivir en ti y tú conmigo, sin amarte en los demás llevando una vida mundana.
     
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  18. Benedetto

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    Sábado Tercero de Pascua
    Santo Evangelio
    Muchos de los discípulos de Jesús dijeron: <<Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?>>. Sabiendo jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo: <<¿Esto os escandaliza?, ¿y si vierais al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El Espíritu es quien da vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y con todo, hay algunos entre vosotros que no creen>>. Pues Jesús sabía desde el principio quienes no creían y quienes lo iban a entregar. Y dijo: <<Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede>>. Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él. Entonces jesús les dijo a los Doce: <<¿También vosotros queréis marcharos?>>. Simón Pedro le contestó: <<Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios>>.

    Hechos de los Apóstoles 9, 31 – 42
    Salmo 115, 12 – 17
    Juan 6, 6069
     
  19. Benedetto

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    Sábado Tercero de Pascua
    Reflexión del Evangelio
    JESUCRISTO: me admira tu valentía, al quedarte solo con tus Doce: “También vosotros queréis marcharos?”. No quieres seguidores a disgusto, prefieres que seamos siempre libres . Y hoy te dice a ti, lector: ¿Tú también prefieres seguir a otros maestros? Ojalá respondamos tú y yo, de corazón, con Pedro: Fuera de ti, ¿A quién vamos a acudir? Solo tú tienes palabras de vida eterna. Y seamos consecuentes.
     
  20. Benedetto

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    Domingo Cuarto de Pascua
    Primera Lectura
    Pedro, lleno de Espíritu Santo, dijo: <<Jefes del pueblo y ancianos: Porque le hemos hecho un favor a un enfermo, nos interrogáis hoy para averiguar qué poder ha curado a este hombre; quede bien claro a todos vosotros y a todo Israel, que ha sido el nombre de Jesucristo el Nazareno, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de entre los muertos; por este Nombre, se presenta este sano ante vosotros. Él es “la piedra que desechasteis vosotros, los arquitectos, y que se ha convertido en piedra angular”; no hay salvación en ningún otro, pues bajo el cielo, no se ha dado a los hombres otro nombre por el que debamos salvarnos>>.

    Hechos de los Apóstoles 4, 8 – 12​
     

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