Opinión

Retrasos y retrasos

Asistimos, perplejos en muchos casos, a un aluvión de críticas a la Hermandad de San Gonzalo por el retraso sobre el horario previsto en el traslado a la S.M.P.I. Catedral de Sevilla para su Coronación Canónica.

Sin detenernos mucho en el enorme beneficio que para el barrio fue que su Virgen transitara, en esta ocasión especialísima, por las calles que normalmente -y por las apreturas y dificultades de su estación de penitencia del Lunes Santo- no puede hacerlo, sin detenernos en que ahí fue donde se acumuló este retraso, en las primeras calles engalanadas y jubilosas del Barrio León, a priori un retraso de algo más de una hora, en un recorrido previsto de más de 4 km. y nueve horas de duración no parece una exageración, teniendo en cuenta que no se depende de otras hermandades y que la única pega, que no la hubo me dicen, podría venir por la hora de entrada con el Cabildo Catedral. Sin detenernos en comparaciones, que no son nunca buenas, solo una pega: se podría haber evitado el excesivo tiempo que el Paseo de Colón permaneció cortado, pero como desconozco las razones, tampoco hay que incidir más.

Lo verdaderamente lastimoso de todo esto es que estamos tan obsesionados con los horarios e itinerarios de Semana Santa que parece que los cofrades no somos capaces de abstraernos del reloj cuando la ocasión lo merece. Tampoco somos capaces de objetivar y entender que, aunque ya nada nos parezca extraordinario, por el hartazgo, para esa hermandad sí que lo es, y hay ciertas licencias que están permitidas y que no merecen más comentario, más aún tratándose de, por una vez, no mirar tanto la hora como cada año.

Lo verdaderamente importante de todo esto son las caras de felicidad que pude contemplar al paso de la Virgen de la Salud, tantos y tantos vecinos con lágrimas al ver a la Virgen delante de su casa y tantos y tantos amigos que tengo en esa querida hermandad que están viviendo algo que jamás olvidarán en su vida. ¿Qué es una hora en toda una vida?

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