Actualidad Opinión

Reinos de taifa

Viendo unos videos de Semana Santa en casa, sin venir a cuento, y, lo reconozco, también desde el prisma de ser costalero, se me vino a la mente el tratamiento que últimamente veo que se les da a los distintos colectivos que integran una Hermandad. Tendemos a clasificar a los diputados, los costaleros, el grupo joven, los acólitos, las bandas (en el caso de las que las tienen propias), la junta de gobierno… y encasillarles una serie de obligaciones como hermanos para que participen en el día a día de la corporación. Y lo veo bien. Es decir, cada uno, aunque haya que meter por medio el puesto que ocupen en la cofradía, se hace responsable de aportar su grano de arena a lo largo del año.

Por Francisco Javier Padilla

Hasta ahí todo correcto. Sin embargo, las cosas cambian cuando de las obligaciones pasamos a los derechos. Mucho se ha escrito y hablado en torno a la necesidad de que los costaleros se hagan hermanos o no cuando pretendan sacar un determinado paso. Pero no sólo hacerse hermano, también hay que ver la antigüedad que necesita para poder ser, al menos, aspirante. Hasta aquí sigue todo correcto pero surge la primera pregunta ¿por qué no el mismo derecho para todos los hermanos? ¿Acaso no se alega que un costalero debe ser un hermano como cualquier otro? Entonces ¿Por qué no existe el mismo derecho para todos? ¿Por qué hay hermandades en las que apuntándote unos días antes de la salida puedes vestir la túnica nazarena y para ser costalero hace falta hasta una antigüedad? ¿Por qué el costalero está en tela de juicio en cuanto a su participación en la Hermandad y muchos ni se paran a ver, teniendo esa responsabilidad, el por qué el volumen de participación colectiva es tan baja?

De este modo solo se crean distancias además de caer en contradicciones y sinsentidos. ¿Uno que se hace hermano para salir de costalero es un “vuelca” y el que se hace para salir de nazareno… esa persona como la catalogamos entonces?

Otra pregunta. Esta es buena y no la he escuchado nunca. Cuando alguien deja de salir de costalero y se da de baja de la Hermandad sienta como un tiro pero si alguien se da de baja alegando el motivo de que no puede participar de la estación de penitencia no pasa nada. La pregunta. Que no se me olvida ¿alguien que se hace hermano para salir de nazareno siente más la hermandad que uno que se hace hermano para salir de costalero? Sé de casos de costaleros que el convencimiento al que llegan después de llevar años debajo de un paso le ha llevado a hacerse hermano. A él mismo y al resto de su familia. Y a ver quién le discute a esta persona que haya uno solo que sienta esa hermandad más que él.

En resumida cuentas, por eso decía al principio que quizás me haya dejado llevar por mi condición de costalero, esto no son más que ejemplos de lo que pienso cuando veo que un hermano mayor se tiene que sentar con cada colectivo ¿por qué no se sienta con el hermano nazareno? ¿qué necesidad hay de tener que sentarse con estos colectivos por separados? Y, obviamente, no hablo de las reuniones de diputados, por ejemplo, para organizar el día de la salida. Hablo en cuanto al tratamiento. Hablo de involucrar por igual a todos los hermanos. Hablo de que todos, sin excepción, tengan los mismos condicionantes para participar de una estación de penitencia. Así, y solo así, conseguiremos evitar que esto se convierta en pequeños reinos de taifa, catalogados por algunos como grupos de presión, y seamos una verdadera hermandad.

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