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Querido visitante….»la vida es una semana»

Sebastián Guerrero realiza aquí un artículo con las mejores recomendaciones para vivir la próxima Semana Santa con total plenitud. Muy recomendable su lectura .

En la década de los ochenta, cuando aquí se escuchaba al siempre eterno Silvio, se puso de moda un bolero del cubano Rafael Ortiz Mañungo llamado “La vida es una semana” que comenzaba con la vida es una semana fugaz, que se nos va entre las manos, tantos momentos de felicidad… para rematar el final Mañungo lo bordó con un la vida es una semana, hay que vivirla con ganas, hay que aprenderla a vivir. Evidentemente no hablaba de Semana Santa pero como no podía ser de otra forma, el título lo hemos hecho nuestro y se ha convertido en una frase de cabecera para los hartibles cofrades.

Querido visitante, quiero que sepas que eres bienvenido a nuestra fiesta, a nuestra semana mayor, y no, antes que lo preguntes o al menos lo pienses, no todos los palios son iguales. Los hay de cajón, juanmanuelinos, de malla, de diversos colores, incluso uno que no te puedes perder es el de los Ángeles de la Hermandad de Los Negritos, recién restaurado, de estilo art decó. Todos y cada uno de ellos son únicos y diferentes. No te preocupes, todo el mundo piensa lo mismo al principio. Lo primero que has de hacer es agenciarte de un buen programa de mano que contenga todos los itinerarios de las hermandades con algunos detalles sobre el cortejo, la historia y las imágenes, esto es importante para organizarte para ver los cortejos y tener algo de información para contextualizar lo que estás viendo. La manera de afrontar la Semana Santa y la primera impresión es muy importante y marca mucho. Por eso es importante saber que el centro de la ciudad está muy cortado por la carrera oficial aunque hay habilitados puntos para poder cruzarla. También hay calles aforadas que son de difícil acceso, no hay que agobiarse ni cabrearse, siempre hay solución a todo y con calma se encuentra mucho mejor. También hay que avisar que las aglomeraciones de personas en muchos puntos son habituales, aquí cuando llegan a un punto culmen se le conoce como bulla y también se sale, no hay problemas por mucho que pueda parecer imposible. Teniendo claro estos contratiempos que pueden surgir solo queda avisar que aunque Sevilla es una ciudad acogedora llena de buena gente dispuesta a ayudar y colaborar también hay malages que no dejan pasar o que no tienen una actitud adecuada, no les hagan caso y nunca pierdan el tiempo, llegado el caso, en discutir con nadie. Una frase que escuchará a buen seguro es llevamos aquí esperando x horas no se preocupe, es un clásico. No se deje llevar por la tentación de las sillitas, es mejor buscar pasos y así aliviar el tiempo de pie en un mismo sitio que tener que hacer uso de tal artilugio que le causará mas problemas que beneficios a la larga. Dicho esto, entremos en materia.

Como decía es muy importante la primera impresión, no la hay mejor que ver la Paz por el parque si es que llegas el Domingo de Ramos. Una segunda oportunidad de ver una hermandad por un parque es la Candelaria por los Jardines de Murillo. También es imprescindible ver a hermandades por su barrio. Vea el Cerro a la salida por las calles de su barrio y verá a la Sevilla castiza que tiene devoción a sus imágenes que son símbolos identitarios del pueblo. Lo mismo se puede encontrar en San Bernardo el Miércoles Santo donde todas las generaciones vuelven al que un día fue su barrio a ver juntos su hermandad. También es recomendable ver el Cautivo de Santa Genoveva en el Tiro de Línea. Puede ver la Estrella por San Jacinto, Monte-Sión por calle Feria, Correduría o Alameda o el Baratillo por Adriano y Pastor y Landero y ver que en el centro también se vive ese mismo aroma a barrio. Momentos íntimos hay muchos, normalmente se dan a la vuelta por lugares poco concurridos, ya cerca de recogerse y de noche, un claro ejemplo son los callejones de la Hiniesta por auténticos recovecos observando como todas las casas engalanadas esperan con familias enteras el regreso de sus devociones o el recorrido de Santa Cruz por su barrio son auténticos paradigmas. El saludo a otras hermandades es algo también que aconsejo experimentar. Las mas conocidas y espectaculares se dan en la calle Adriano ante la Hermandad del Baratillo y en San Jacinto ante la Hermandad de las Estrella. Otras hermandades también se saludan pero de una forma menos barroca. El saludo a los Conventos con monjas que cantan a las imágenes es muy entrañable, el Convento de Santa Ángela se convierte en un lugar de peregrinación cada Semana Santa. No se pierda el paso de hermandades por la muralla del Alcázar, bello es el paso de la Virgen de la Victoria por este bello lugar aunque la Hermandad de la O y otras tantas también destacan. Los grandes misterios búsquelo en zonas amplias donde pueda observar los detalles y ver el andar con perspectiva. Busque alguno por el Salvador, los Panaderos es una muy buena opción. Por el barrio del Arenal, el regreso de la Hermandad del Museo, de los mas bellos. Si quiere conocer la alta burguesía sevillana de siglos pasados y el romanticismo que destila no se pierda Montserrat, Carretería o Quinta Angustia y si quieres vivir la Semana Santa tal y como la vivían los sevillanos siglos pasados acuda a ver La Mortaja cerca de su entrada completamente a oscuras, es otra historia. Lastrucci fue un auténtico escenógrafo que consiguió darle una realidad a los pasajes único, pero no se pierda grandes misterios como la Quinta Angustia, los del Valle, Santa Marta, Amarguras, Cena… impresionan. Las hermandades de silencio que no llevan música no son aburridas, son magníficas. Probablemente escuche mas que en otras. Muchas de las grandes imágenes de la Semana Santa no la llevan. En el otro lado, no se pierda el desfile de los armaos de la Macarena, castizo sevillano. Si llega el final de la Semana Santa y no ha escuchado saetas o se ha quedado con ganas de mas, no se preocupe, acuda a ver la entrada de la Soledad de San Lorenzo, allí con total seguridad le aguardará una sorpresa en ese sentido. Cuando entra la Virgen y vea que se aglomera en la puerta una multitud no se extrañe, muchos sevillanos acuden a tocarla y despedirse de la Semana Santa con un hasta el año que viene. Quedan muchísimas cosas que decir, no he hablado apenas de la madrugá que desde la madre y maestra, El Silencio, hasta el popular palio de la Angustias forman la jornada central del triunvirato formado por la Semana Santa dura junto al Jueves y Viernes Santo. Tampoco he hablando de San Lorenzo o el barrio de San Vicente, no he hablado de los niños de la Borriquita, ni la experiencia chocante que es ver una hermandad por el interior de las naves catedralicias. Ni de la Macarena o el Gran Poder o el Cachorro por la calle Castilla a la ida y a la vuelta. De Triana y su forma de transmitir esperanza a su paso. O de Jesús de la Pasión… Ni la visita a los templos por las mañanas. Necesitaría un libro para todo eso, pero en realidad la Semana Santa es un libro en blanco que solo puede escribir uno mismo. 

Es imposible, querido visitante, explicarte que es la Semana Santa y cada cosa que merece la pena ver, porque para cada uno es una mundo diferente y la vive de una forma personal que no tiene que ver con la de otro. Es una fiesta religiosa que conmemora y enseña la pasión, muerte y resurrección del Señor. Pero es indudable que traspasa fronteras a la tradición familiar, lo que has vivido de pequeño, a la música con las marchas, tintineo de los rosarios en la Plaza de los Carros, el vuelo de las bambalinas, el racheo del esparto… a la gastronomía con torrijas, pestiños, bacalao con tomate… los olores como incienso y azahar, el andar costaleril, el ambiente para salir con los amigos y sociabilizar en un marco incomparable… y no es lo mismo vivir la Semana Santa estando con buenos ánimos que estando mas introspectivo, que yendo a ver lo que te gusta y descubriendo nuevos detalles que encontrarte algo nuevo o ir descubriendo todo. Por eso, amigo visitante, has de descubrir por ti mismo que es la Semana Santa, si lo haces corres el peligro de enamorarte y que a partir de ese momento para ti la primavera signifique viajar a Sevilla. Como dijo el poeta sevillano Caro Romero en su pregón “El mundo es ancho y difuso, la vida, una semana”.

Foto de portada: Agencia EFE

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