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Silencio, se rueda

Se anuncia para la Semana Santa de 2018 una cantidad de medidas de seguridad similares a la de un partido de futbol de alto riesgo o un experimento de Gran Hermano. Es la reflexión de Sebastián Guerrero.

Es una pena que David Alonso en 2003 le pusiera a su film que estrenaba Más de mil cámaras velan por tu seguridad pues bien podría haber servido para la película en la que estamos convirtiendo la próxima Semana Santa con Sevilla como un gran plató de cine. Bares cerrados, centro lleno de vallas, aforamientos de calles, policías de paisano infiltrados, gps controlando todos los movimientos, responsables de seguridad y sanitarios en todas las hermandades. No puedo evitar acordarme de aquellos derbies post muletazo en los que uno llegaba al Ramón Sánchez Pizjuan por una Luis de Morales completamente vacia y desangelada con policías blindandola.

La Semana Santa está para seguirla por televisión y twitter. Sí, porque ahora muchas hermandades llevan un nuevo puesto, el del community manager el día de la salida para que no nos perdamos minuto a minuto ningún detalle, pero no sobre si el nazareno del tercer tramo ha terminado de rezar su segundo rosario o si el del quinto le está pidiendo a Dios por la operación de su primo o si el penitente va haciendo examen de conciencia sobre todo lo que le ha ocurrido el último año, no. Aportará la información importante, fotos de la bulla que espera al paso, cada marcha que suena, un planito bonito de lo que resalta el exorno floral de turno, y con un poco de suerte alguna puya a otra hermandad que justifique un parón de cinco minutos o que un tramo vaya roto por una plaza. No se sorprendan, hay hermandades que ya nos dan el guión por adelantado ofreciéndonos el menú de las marchas que van a tocar e incluso donde, las flores, los estrenos, como van a ir vestidas las imágenes, todo tipo de detalles por si acaso nos fuésemos a llevar un susto al sorprendernos por algo.

Como los hosteleros, vaya susto. Tanto tiempo justificando ante los no cofrades que la Semana Santa es muy buena para la ciudad por el dinero y trabajo que deja en hostelería, entre otras cosas, y ahora son los culpables de la degeneración hasta tal punto que algunos amenazan con cerrar voluntariamente para no verse envueltos en multas y polémicas. Porque los culpables que a la gente le de por beber y liarla son los bares y no la falta de formación, valores, educación y saber estar de las personas que al fin y al cabo solo son votantes susceptibles de poderse enfadar si les riñen. Menos mal que tenemos todavía a dirigentes dentro de la cofradías con un poco de sentido común y con mano izquierda han sabido llevar lo del Martes Santo. Pretendían arreglar cruces, aglomeraciones, horarios tardíos y retrasos cambiando el sentido de la carrera oficial y permutando puestos. Si, hombre. Los inmovilistas son capaces de hacer cualquier cosa para no progresar y poner numerus clausus porque ya se sabe que los progresistas del siglo XXI somos así, la libertad y el progreso consiste en prohibir cosas, ya sea fumar, cazar, los toros, jugar al dominó en una terraza, hasta contar chistes en el carnaval o disfrazarse de negro. No íbamos a ser menos y querer progresar y adaptarnos a estos tiempos sin prohibir nada. Pues mas que nadie que para eso somos mas exagerados que nadie. Ni beber, ni transitar por las calles libremente, y como un rebaño viendo las cofradías ordenaitos como en un corral detrás de unas vallas. Pero eso sí, para que no se diga que no somos tolerantes y permisivos llenamos la ciudad de carteles diciendo no a las sillitas pero luego las dejamos, o que la gente se haga un fuerte en determinadas calles con sus picnics y sus cosas, que esto es una fiesta familiar. Total, lo del Martes Santo un añito y para el que viene vendemos la gran reforma de la Semana Santa que tras crear expectación y debate quedará en abrir la parte de Villasis para que al final solo unas pocas se decanten por esta opción. Y ¿la madrugá? Pues lo contrario, le hacemos creer al Calvario que es solo por un año, pero en Sevilla lo que se hace un año ya es tradición para el siguiente si se quiere, claro.

La gente es que se queja de vicio por todo, y la cosa va tan bien que ya no se hacen fotos a nazarenos indecorosos. A los nazarenos hay que protegerlos al fin y al cabo. Ahora lo políticamente correcto es criticar al que tienes al lado, si no ves un paso con alguien que molesta a ver qué le puedes contar a tus amigos o publicar por las redes sociales. Que fotos de pasos ya hay muchas y encima la aplicación para poner la firma que ocupe la mitad de la foto, pues lo guay es que si es mía se sepa, ocupa mucha memoria en el teléfono. Qué pereza. Tanto como los cultos de cuaresma, con los besamanos y besapíes a oscuras, llenas de colas interminables y encima los de las juntas hablando en las puertas. Nadie se da cuenta que se está estirando tanto la cuerda con tantos actos por cada hermandad que un día se va a romper. Con lo bien que están las zambombás y las caravanas de navidad y los respectivos carteros reales, las velás y tómbolas para conseguir dinerito y echar un ratito agradable, pues a estirar la cuerda hasta Semana Santa sin que nadie piense que luego hay que montar la caseta de feria. Todo el año liados. Hay que ponerle freno a esto que se nos va de las manos. A parte de reducir nazarenos, cerrar bares, poner impedimentos a la gente para que vean las cofradías creo que hay que reducir cultos externos ya que hay demasiados via crucis y rosarios de la aurora. No es suficiente todavía con delimitarles las calles pues pueden visitar otros templos o conventos que a los capillitas les da igual. Eso es así, que os lo digo yo.

Aunque evidentemente todo está escrito con en un tono sarcástico e irónico mucho de lo que se dice es verdad. Los responsables políticos y administrativos al ser incapaces de llevar a cabo con eficacia sus funciones están creando una bola mucho mas grande para tapar sus carencias y la clase dirigente de nuestras cofradías lejos de exigir y luchar por nuestros derechos participan de una pantomima que va a ningún lado. Los únicos valientes, los del Martes Santos han sido arrinconados y silenciados por dirigentes por exigencia de los opinadores de turno que se creen defensores del Santo Grial. La Semana Santa convertida en un espectáculo detrás de una vallas con gente sentadas en sillitas esperando horas para ver una obra de teatro que si no es de su gusto protesta sin pudor. Gente que disfruta mas haciendo fotos y grabando vídeos que en disfrutar de lo que está ocurriendo en vivo. La formación, la esencia, la educación, los cultos, están siendo atacados por criticas de cualquier cosa, desde una vela, a lo demasiado solemne, a lo alegre, a lo que está haciendo cualquiera por allí. Da igual. La Semana Santa para algunos debe ser eso, personas calladas en fila pasando por un besamanos o viendo cofradías, detrás de unas vallas sin hacer nada, sin participar, sin espontaneidad, sin libertad. Y eso es como asistir al rodaje de una película, no es Semana Santa. En eso estamos dejando que conviertan lo que mas nos gusta, nuestra Semana Mayor. Al menos que seamos conscientes de que todo lo que dicen que es por la Semana Santa es mentira, es por ellos. La Semana Santa está en su mejor momento con mas nazarenos y participantes que nunca, mas público que nunca. Las Hermandades hacen mas caridad que nunca y por lo general se preocupan mas de su patrimonio. Los pasos andan mejor, el nivel de las bandas es muy alto. Hay mucho que mejorar, sobretodo en formación, incluido para como comportarse como público, que es importante, pero no todo iba a ser perfecto. Aquí lo que no goza de buena salud son los que tienen que tomar decisiones por el miedo a hacerlo. Que no nos engañen para convertir nuestra fiesta en una película, que para eso está la que ha estrenado la Amargura, magnífica.

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