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Actualidad Opinión

La Semana Santa venció a la propia Semana Santa

Mors Mortem Superavit. Es el lema que cuelga del sudario de la Cruz del paso de la canina de la Hermandad del Santo Entierro. La muerte venció a la muerte. Es el epitafio de la pasión de nuestro Señor, con su muerte nos salvó a todos y triunfó sobre la cruz. Este año se podría aplicar a nuestra Semana Mayor, la Semana Santa venció a la propia Semana Santa. Y es que un año en el que muchos pronosticaban el fracaso de nuestra fiesta quedaron en evidencia una vez más ante el catastrofismo imperante en un grupo de aspirantes a influencers cofrades pero que no son capaces de llegar mas lejos que eso. Ni apareció la lluvia, como algunos parecían hasta desear, ni el Martes Santo fue un desastre, ni en la Madrugá se repitieron historias para no dormir, ni los aforamientos y medidas de seguridad se han cargado absolutamente nada. La propia Semana Santa ha vencido a la Semana Santa que algunos querían vendernos.

 

Importante ha sido poder ver la falta de complejos de algunas hermandades. Se echaba de menos. Ni las redes sociales, ni el que dirán, ni las crónicas escritas de antemano. Las hermandades a la calle, que para eso están. Eso debieron de pensar en El Porvenir. Allí, entre cielos invernales y el goteo poco copioso pero incesante se abrieron paso los nazarenos de blanco para soportar unos minutos complicados pero de los que salieron victoriosos. Si se llegan a quedar en casa se hubieran arrepentido. Y pasando por el parque, por cierto. Y la Borriquita a su hora, por cierto también. A partir de ahí, una jornada marcada por relojes rotos que iban dependiendo de los retrasos acumulados y el intento de algunas por ir recuperando el tiempo acortando alguna parte del recorrido, caso de La Cena. Otras se lo tomaron con filosofía.

 

También el Lunes Santo pensaba alguno que El Polígono no podría estrenar su palio, y aunque tuvo el percance de la caída delantera, lo cierto es que pudo relucir en su máximo esplendor. La realidad es que ha sido una Semana Santa de muchos, demasiados, incidentes, bien en pasos bien con el paso de ambulancias, policía y bomberos por los cortejos y todo solventado con gran éxito. Quizás los planes de seguridad y charlas del CECOP hayan tenido algo que ver. O no, claro. Lo que si hay que pegar un tirón de orejas es por la permisividad con las sillas y con las esperas en sitios importantes durante varias horas para que pasen las cofradías con una actitud indecorosa que perjudica no solo la seguridad, calienta los ánimos y mancha la imagen de la ciudad y la fiesta. Si se ha teniendo valentía con los bares, ¿por qué no con estos individuos?

 

El Martes Santo puede considerarse como un éxito absoluto. Es verdad que caben ciertos ajustes como que el Dulce Nombre puede salir mas tarde o afinar el cruce de Los Javieres y San Esteban. Pero la mejora de los horarios ha sido absoluta, y la dispersión de las aglomeraciones un hecho. Las imágenes y hermandades lucieron en su máximo esplendor y la comodidad para poder contemplarlas fue una delicia y dos horas antes de lo habitual acabada la jornada. Yo quiero mas días con estos arreglos. Quizás al Miércoles Santo le falte mirarse un poco en el Martes. Veremos si alguna jornada mas se anima para susto de alguno con apellido de nombre de calle mas algunos plumillas.

El Jueves Santo fue una vez mas ese día reposado. Nada le falta a un día que tiene muchos siglos a las espaldas, y que tiene barrio y tiene centro. Tiene ambiente familiar y tiene recogimiento, tiene día y tiene noche. Tiene algarabía y tiene solemnidad. Mejores misterios, mejores vírgenes, mejores pasos, mejores palios, mejores cristos. Muchos de ellos se pueden contemplar en este día tranquilo pero que cada año recupera mas gente y esplendor. Muchos lo daban enterrado por la Madrugá, sin embargo, está en uno de sus mejores momentos, aunque por la tele venda mas anunciar entradas y salidas que vendrán después, pero claro, hay que vender y conseguir anunciantes.

 

El supremacismo del Gran Poder asusta. Si tiene que cambiar de día una salida extraordinaria horas antes, lo hace. Si le tocan música a su Cristo en tal ocasión lo aplauden y fomentan. Si para celebrar una efeméride piensan que lo mejor es compartir su Cristo con lo mas pobres, allí lo llevarán en andas a los tres barrios mas necesitados. Y si da que pueden caer unas gotas no se cortan y salen, como hace unos años. Y qué alguien sea capaz de rechistar. Lo hacen porque pueden, y lo hacen muy bien. Todos deberíamos estar agradecidos, aplaudir y valorar esa personalidad y valentía, que parece ponerse de moda de nuevo ante tiempos perdidos en el miedo a algunos críticos que querían manejarnos a través de la tinta, los micros y las redes sociales. Cajonazo para ellos. Y en la Macarena no se vieron capirotes por los suelos por el nuevo recorrido. Promesa cumplida y un minuto antes de la una la Esperanza estaba en el atrio. Ni mas rápido, ni mas triste y sin perder la personalidad aun no pasando por Cuna. Y ¡sorpresa! Ni hubo parón al Silencio por parte del Calvario, ni las cantidades ingentes de cofrades que pronosticaban algunos con mala baba se dieron cita en el nuevo recorrido del Calvario, ni tampoco del Silencio. Ni tapones ni bullas. Los hechos vencieron a las palabras. Si que hubo un amago de carreritas por Reyes Católicos, un premio de consolación para aquellos que estaban con la guadaña preparada para atizar al primero que se pusiera a tiro.

 

En el Viernes Santo si hizo acto de aparición la lluvia. No tanto como se presagiaba y las hermandades pudieron salir y aunque algunas se mojaron, todas tuvieron una conducta sobresaliente. Un Sábado Santo sin incidencias dio paso a un Domingo de Resurrección glorioso para La Resurrección, que reafirmó una vez mas lo que ha salido ganando al quitarse los complejos de antaño con los horarios y días. Por fin ha encontrado su lugar en el mundo.

 

Gran Semana Santa la vivida, una mas. Con sus problemas si, pero mas viva que nunca. Ni tan siquiera el disco que ha sacado el Maestro Lola con recopilaciones de sus grandes éxitos y la publicidad que le han hecho sus amigos aspirantes a influencers cofrades ha hecho que tengan alguna repercusión este año, al revés, una marcha que vuelve a sonar mucho, al menos he tenido la oportunidad de escucharla varias veces, es Jesús de las Penas. Un año para seguir soñando. No nos queda otra amigos. Este ha sido el año de los cofrades que querían disfrutar de su Semana Santa y lo hicieron. Ese debe ser el recuerdo que nos quede.

 

 

 

 

 

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