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Los varones de San Isidoro

Renace momentáneamente el debate sobre el papel de las mujeres en nuestras hermandades. San Isidoro convocaba hace poco a sus “hermanos varones” para que formaran parte de su cuerpo de acólitos. Esta es la opinión de Beatriz Vélez.

El CM de San Isidoro se ha metido en un berenjenal la pasada semana y, lo más probable, es que no haya sido ni por su culpa ni su intención. La última publicación de la Hermandad de la Costanilla en Instagram -hoy desaparecida- hacía un llamamiento a sus “hermanos varones” para que entraran a formar parte del cuerpo de acólitos. Este texto, aparentemente inocente, ha levantado ampollas en las redes sociales donde se han dado argumentos de lo más variopintos al respecto.

Nunca pensé que tendría que volver a enfrentarme a este tema pero, Sevilla es un eterno dejá vu, y ha bastado una simple entrada en redes sociales para revivir el capítulo más oscuro de mis treinta y tres años de cofrada. El año pasado, un simpático grupito de neandertales con los que compartía curso sobre Derecho y Cofradías en una reconocida institución formativa, sacó este mismo tema, a colación de una clase entorno a la aplicación a las Hermandades de leyes varias como la de igualdad de género o la de aprovechamiento del espacio público, con un argumento tan contundente como que “qué pintaba una tía disfrazada delante de un paso”. Evidentemente, tan simpático señor del pleistoceno, no entró en razones y sus argumentos se hicieron pequeños mientras que su tono de voz agresivo se hacía más y más grande.

 

Pues bien, volviendo meses atrás, voy a daros las mismas razones que al hombre de cromañón en aquella, digna de olvidar, clase. Por un lado, la Hermandad de San Isidoro está incumpliendo tanto las Normas Diocesanas, sus propias Reglas así como a la Instrucción de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos:

 

  • En primer lugar, las Normas Diocesanas para Hermandades y Cofradías del año 2016, en su artículo 24.1 señala que “Cualquier bautizado católico, sin distinción de sexo, que no esté legítimamente impedido por derecho puede inscribirse en una hermandad y cofradía.

  • En segundo término, las propias Reglas de la Corporación del Viernes Santo, en su regla 6ª establece que “Podrá ser miembro de esta Hermandad toda persona bautizada, de uno u otro sexo, clérigo o laico, que profese la religión católica y no esté legítimamente impedido por el derecho de conformidad con el canon 316. Entiéndase en todo el documento que el término Hermano/os hace efectivamente referencia a todos los miembros de la Hermandad. de ambos sexos que. sin discriminación alguna. gozarán de iguales derechos y obligaciones”.

  • Por último, en la mencionada Instrucción, cuando en el Capítulo II habla de las tareas de los fieles laicos en las celebraciones litúrgicas señala que al servicio de altar también podrán ser llamadas las mujeres y niñas.

Evidentemente muchos en esta ocasión, igual que hizo entonces el amable cromañón, dirán que les da igual toda esta verborrea “legal” que para la Iglesia los acólitos son hombres y punto, no hay más discusión posible. Y es cierto, les compro este argumento pero, ¿cuántos son los acólitos instituidos que tenemos en nuestras Hermandades y Cofradías?¿ninguno?¿uno?¿dos? Sea el que sea, no se trata de un número representativo ni tampoco es el requisito exigido por las Hermandades cuando crean su cuerpo de acólitos.

Por tanto, si no se exige esa institución, ¿cuál es el impedimento para que no puedan formar parte del cuerpo de acólitos las hermanas? Evidentemente, el último paso en los argumentos de la Edad de Piedra acuden a la fuerza y la estética. Pues bien, la fuerza no sólo depende de la complexión física sino que puede trabajarse por lo que tampoco es un argumento de peso. Y la estética…permitidme que este ni siquiera lo comente por no ser más que una estereotipación sobre la mujer.

Tristemente, me gustaría ver a los oficiales de Junta de la Hermandad de San Isidoro explicar a cualquier joven hermana, que incluso podrían ser sus hijas, nietas o sobrinas, por qué ellas no pueden acompañar como acólitos a sus titulares. Cuando me tocó a mí la explicación de por qué yo no podía salir de nazareno, nunca me convencieron y espero que a ellas, tampoco.

                                     Acólitas de

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