Actualidad Opinión

La razón de la Esperanza

 

Me gusta que Sevilla lleve a gala uno de sus títulos más universales, el de Mariana. No por ser muy ombliguista con aquello de perpetuar nuestras tradiciones y encasillarlas como lo mejor habido y por haber, pero a veces pienso, que en nuestra Sevilla, se respira de cara a la devoción mariana, algo diferente. Ni mejor, ni peor, únicamente distinto.

Siempre me he sentido de corazón macareno, quizás el no pertenecer a la nómina de esta cofradía, me haya hecho disimular un poco mi devoción y cariño por la Virgen de la Esperanza. Una historia que empezó hace tiempo, no de la forma que a todos nos gusta, pero de la más sincera, emotiva y humana de cuantas puedan existir.

No sé el momento exacto, e incluso, me costaría ponerlo en pie de manera que no fuese algo imperfecto.  Pero cuando era niño y por circunstancias de la vida acudía al vecino Hospital Virgen Macarena, de siempre, me llamaba especialmente la atención el imponente cuadro que bajando las escaleras de la planta principal del complejo hospitalario, te encontrabas cara a cara. La verdad que cuando eres pequeño, y la inocencia es la principal virtud que atesoras, hay cosas que por  más difíciles e improbables que parezcan, se entienden a la perfección. Recuerdo, como esperando la fría llamada por la megafonía de mi nombre inconcluso para acceder a la consulta, siempre le pedía permiso a mi madre para acercarme a ver esa imponente fotografía donde la Esperanza, está más viva que nunca. A veces quedaba perplejo mirando la misma, otras, intentaba ser lo más cauto posible y marchaba siempre y cuando algún celador, paciente o médico, me veían sentado frente a su mirada. A partir de ahí, y con el paso de los años, comencé a entender cuál era la verdadera razón de la Esperanza.

Hoy, cuando casi dos décadas han pasado ya de aquellos años, quizás  por caprichos del destino, algo difíciles. Nunca falto a la cita, una vez por semana de visitar a la que desde pequeño, me enseñó el verdadero sendero de la vida

Por eso cada 18 de Diciembre, y como cualquier sevillano que ame lo mismo que yo, se cumple la rutina de guardar su cola, besar su mano e intentar, quien pueda y lo consiga, mirar a sus ojos. Unos ojos que mirándolos con los míos, tienen el mismo brillo de los que aquel día supieron guiarme por el camino de la Esperanza.

Foto de Jesús Barrera (El Correo)

 

Foto de portada: Jesús Spinola (ABC)

Related posts

Triana acompaño a su Esperanza en el traslado a su Capilla (VÍDEO)

Alberto Calero Moreno

Contracrónica del Viernes Santo

Sebastián Guerrero

Todo sobre el Vía Crucis de las hermandades de Sevilla (SÍGUELO EN DIRECTO)

Alberto Calero Moreno

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Este sitio web utiliza cookies para mejorar su experiencia. Asumiremos que está de acuerdo con esto, pero puede optar por no participar si lo desea. Aceptar leer más