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El control es poder

Una de las mejores películas de la historia es La Lista de Schindler, y dentro de ella brilla, junto a otras muchas, una inolvidable escena que protagonizan el personaje central de la película, Oskar Schindler junto a Amon Goeth, un oficial de las SS y comandante de un campo de concentración nazi. La escena, conocida como el control es poder, contiene un diálogo entre ambos personajes en el que hablan sobre el verdadero significado de poder. Paso a transcribiros el diálogo al completo:

(Amon) – Siempre le observo, y nunca le veo borracho, eso sí es auténtico control, el control es poder, eso es poder.(Oskar) – ¿Será por eso por lo que nos temen?  (Amon) – tenemos poder para matar, por eso nos temen (Oskar) – nos temen porque tenemos poder para matar arbitrariamente. Un hombre comete un delito y sabe lo que puede pasarle, hacemos que le maten y nos sentimos bien, o le matamos nosotros y nos sentimos aun mejor. Pero eso no es poder, es justicia, que es diferente del poder.

(Oskar) – Poder es cuando tenemos justificación para matar y no lo hacemos, (Amon) – ¿creé qué eso es poder?(Oskar) – Es lo que tenían los emperadores, un hombre roba algo, le conducen ante el emperador, se echa al suelo y le implora clemencia. Él sabe que va a morir, pero el emperador le perdona la vida, a ese miserable, y le deja que se vaya, eso es poder.

Permitidme un pequeño recordatorio después de esta introducción. En los inicios de la Semana Santa, no había Campana, ni Carrera Oficial. Las hermandades no eran tal como hoy la conocemos, eran asociaciones conventuales, de fieles o miembros de una congregación que se unían en torno a imágenes y cuando les parecía la sacaban en procesión. También las habían étnicas o gremiales, donde estos grupos, en épocas en las que no existían los derechos y si el abuso de poder, la única libertad que tenían era la de reunirse para rezar juntos y luego despotricar libremente sobre los culpables y las circunstancias de sus penalidades.  También hay que decir que aquí, se buscaba la excelencia, el respeto por la imagen de la divinidad era máxima. No se miraba, en ningún caso, la procedencia del imaginero, ya podía ser sevillano, que cordobés, jienense o de la misma Flandes. Los palios no eran como ahora, no había hasta hace apenas cien años, palios de malla, ni juanmanuelinos. Es más, muchos autores en diferentes campos revolucionaron nuestra Semana Santa, Farfán, por ejemplo, en los años veinte del siglo pasado con Pasan los Campanilleros o Estrella Sublime cuando todo lo que se tocaba era fúnebre. O el expresionismo llevado al extremo del gaditano Ortega Bru, o el propio Rodríguez Ojeda o Castillo Lastrucci con sus escenografías, vulgo, puesta en escena. Y es que, hasta no hace demasiado, los olivos eran palmeras.

¿Por qué digo esto? Pues porque los dueños de la esencia, los rancios de que no se mueva un varal, la chupipandi del conservadurismo, se han hecho con el control y manejo de la Semana Santa. No han dudado en sacar sus tanques a la calle, figuradamente claro, en forma del CECOP, que aprueba y desaprueba sin criterio ni argumentación según dictado que le pasan, al menos durante este año electoral. Con el beneplácito de la Iglesia y una parte de la prensa. Marcando su 155 al Martes Santo e impidiendo que una asociación de fieles, con más presencia y relevancia que muchas hermandades, se hiciera dueña de las vísperas, sin pertenecer al Consejo y al margen de las normas diocesanas.

Mi primer artículo en este foro se titulaba Con los brazos abiertos y fue escrito tras la salida procesional del Crucificado del Santo Ángel. Ya dejaba ver que una parte de la sociedad hispalense no estaba muy conforme, pero que era irremediable que se abriera paso. Una iglesia céntrica, con mucha actividad, frailes cofrades, un crucificado de Montañés, una Virgen de Astorga, y una buena idea. Paso de estilo clásico sevillano (San Bernardo, Siete Palabras, San Esteban…), banda de música de calidad tocando fúnebre, un recorrido con muchas posibilidades… una cofradía perfecta. Recuerdo que decía que ojalá se sumase el Cautivo de San Ildefonso. Por desgracia, cuando todo estaba listo y dispuesto, ha llegado otro baculazo. No habrá ni Sábado de Pasión, ni paso, ni banda, ni gloría. Andas y Vía Crucis  entre semana, la previa del pregón. Igual que no se han tenido los mismos miramientos para procesiones ilegales tercermundistas, igual que no se ha puesto objeción alguna para hermandades o asociaciones formadas por unas pocas personas, igual que se mira para otro lado en cuanto a un mínimo decoro para representar a nuestro Señor y los pasajes de su vida y a su bendita Madre. Igual que se es sumamente cuidadoso para hablar sobre restauraciones imprescindiblemente necesarias para algunas de las mejores imágenes, ni el Santo Ángel ni el Martes Santo han tenido tanta suerte. Aquí se ha visto peligrar el poder de unos y de otros, y se acabó lo que se daba. Conseguir el respeto a través del miedo que decía Amon. Mientras, en el Santo Ángel se ha preferido ser como Oskar Shiendler, y aun teniendo razón frente a Palacio, posiblemente, mejor es dejarlo estar este año, no quemarse antes de comenzar y tener la templanza y la paciencia necesaria para saber que habrá más años.

Pero que no les engañen a ustedes. La Semana Santa siempre ha sido evolución, cambio, adaptación. Las Hermandades siempre han sido los últimos reductos de libertad, autogestión, e inviolabilidad. Y el poder siempre lo ha tenido el emperador del que habla Oskar Schindler, no el que obliga por la fuerza del CECOP y la presión mediática de la prensa afín. Y otro día, a lo mejor, les hablo de las otras hermandades, las que se han quejado de la procesión del Santo Ángel y las que han presionado para cambiar el Martes Santo.

¿A quién miró el lunes en el Via Crucis del Consejo el Cristo de la Conversión, a Oskar o a Amon?

 

Aclaración: En ningún momento, se pretende comparar a nadie con los nazis, la introducción con la Lista de Schindler es por el aniversario de la película, por ser de mis preferidas y de las más importantes que se han realizado, y por mantener la costumbre de introducir los artículos con algo cultural. Lo venido a ese artículo es únicamente por el diálogo sobre el poder.

 

 

 

Fotografía de portada: Manuel Jesús González

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3 Comentarios

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Reyes marzo 14, 2019 at 12:36 pm

El poder lo corrompe todo. A golpe del “yo mando, yo ordeno” se hacen barbaridades y si para demostrarlo tienen que caer las tradiciones, pues que caigan oye… Totalmente de acuerdo con tu artículo Sebastián, enhorabuena.

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Agustín marzo 14, 2019 at 12:55 pm

Estimado amigo. Yo le pregunto, ¿ porque el Santo Ángel y no todas las demás?, mire en Sevilla existen actualmente varias(no sé cuantas) asociaciones de fieles, que lo son después de años de preparación en sus parroquias y que no sacan a sus titulares en procesión, hasta que no son agrupaciones de fieles (segundo paso después de Asociación y anterior a Hermandad). Si es verdad que no tienen unas imagenes de tan insignes imagineros, pero si le puedo asegurar, que bastante más devoción que la demostrada en tan poco tiempo en la reunión del hermano Dovado. Imagínese que todas estas asociaciones decidieran salir por el centro el mismo día. Un caos ¿verdad?, veo muy bien el frenazo que le han pegado al Santo Ángel.

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