Actualidad Opinión

El pregón de las vivencias

La crónica del Pregón de la Semana Santa de Sevilla de 2019, pronunciado ayer 7 de abril de 2019, por la periodista Charo Padilla.

Independientemente de los recursos literarios, de la facilidad de palabra, la capacidad de elocuencia y el don de saber transmitir cada sevillano (cofrade se entiende) tiene en su interior un pregón y un pregonero de la Semana Santa de Sevilla por si el día menos pensado, allá por el principio del otoño recibimos una llamada del secretario de turno del Consejo con el aviso “te paso con el presidente”. En el día de ayer asistimos a un pregón sencillo de una persona sencilla. Un pregón vivencial de una persona que disfruta de su vida cofrade y amante de su trabajo. La pregonera nos invito a un pregón andariego, a lo largo de sus años de trabajo y muchos recuerdos a los que ya no están.

Sin ambages ni rodeos, desde el principio la pregonera fue fiel a lo esperado y deseado. “Pido la venia y le pido a Dios que me lleve de la mano para que sea capaz de convertir en un pregón lo que tantas veces he contado a través de la radio .  Charo Padilla cambio por un rato el escenario del teatro en una de sus conexiones cuando pide paso al presentador para contar lo que está pasando a su alrededor. Nos llevó a sus recuerdos de tantos años al otro lado de los auriculares de los que viven la Semana Santa a través de la radio.

Insegura y con la voz entrecortada pedía la venia en el arranque del pregón a la ciudad y a  todos los cofrades en un pregón que reforzó a los más escépticos, y dudar a los más confiados. Pero la pregonera supo controlar los nervios y sentimientos del principio  para hacerse fuerte confiando en su texto y su palabra para ir de menos a más.

Pilares fundamentales del pregón de Padilla fue la familia y el recuerdo continuo de los ausentes, Con un emocionante relato en la que la pregonera acompañaba a su madre, postrada en silla de ruedas, a ver a la Esperanza Macarena un Jueves Santo donde fue el germen cofrade de la pregonera, en ese momento nos enseño que ese seria el hilo argumental de este pregón, las vivencias personales con el pellizco de la emoción regada con dosis de la nostalgia de los que ya no están.

Y la pincelada musical volvió al teatro, No se puede decir ya que sea una novedad la utilización de la misma, ya lo escuchamos en el de Lutgardo, Garcia Reyes y del añorado Rafa Serna. Pero en este pregón, la novedad fue otro recurso sonoro. En un emotivo fragmento dedicado al Gran Poder, por los altavoces del teatro sonó el sonido del rachear tan característico de los costaleros de este paso en la madrugá.

En otros tiempos se decía que no se podía convertir el pregón en un listín telefónico y tener que nombrar a todas las cofradías, pero quizás Padilla “pecó” de lo contrario. Quizás pocas referencias a Hermandades, y se centró por otra parte más  su experiencia y vivencia con la gente de la calle.

No podían faltar en su pregón (y todos los esperábamos) fragmentos dedicados a las hermandades propias de la pregonera o de las cuales se ha hecho devota por los años que las lleva cubriendo con el micrófono en sus estaciones de penitencia. Así la pregonera se desangró con La Hiniesta, El Cerro, La Candelaria, El Beso de Judas y,como no ,La Macarena.

En el epólogo se dieron cita la cofrade emocionada y la periodista de raza. Sonaba un piano en el teatro y Charo Padilla se abrió en canal. “Soy la mujer que está agradecida a su oficio por todo lo que le ha dado. Me gustaría haberos traído hoy el reportaje soñado, la gran exclusiva, la mejor entrevista. Quién y cómo se esculpió la Macarena.”  Visiblemente emocionada, secando incluso algunas lágrimas que le caían por las mejillas, Padilla fue contando como vivía frustrantemente el no poder contar esa noticia. Volvía la voz entrecortada del principio, y pero esta vez sin el vértigo de todo el pregón por delante, ahora solo quedaba hacer lo que tan bien sabe hacer, llegar a las personas siendo ella misma. Sin el tradicional “he dicho” pero con un sentido “Gracias” se despedía esta pregonera tras 84 minutos de pregón. Con quizás pocas interrupciones por aplausos (tampoco la pregonera los busco), y con poca o ninguna rima. No hace falta, el pregón no es un modelo caduco, Ya lo decíamos al principio, hay tantos pregones y pregoneros como personas. Y a unos nos llenara y llegara un estilo y a otros, ni mejor ni peor, simplemente otro estilo.

Padilla trajo su estilo, no engaño a nadie. No vino a copiar a nadie, ni ningún estilo. Solo ella, los suyos, y sus vivencias y recuerdos.

Pónganle ustedes el apellido que quiera al pregón, tienen todo un catalogo de adjetivos para elegir.  Los ya conocidos: muy sevillano o un pregón para leerlo.

A partir de ahí, barra libre… Aburrido, tedioso, sencillo, de calle, soberbio, deslumbrante, humilde, para  la historia, para olvidar, verdadero, impostado, vacío, cortito ,maravilloso …y un larguísimo etc.

 

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