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El tío de la maleta

Hay quien dice que la Semana Santa existe en Sevilla solo para tener un tema de conversación con los amigos en la feria, para el critiqueo, para el cotilleo, para la guasa, para la concordia, para la conspiración, para lo halagos, para los recuerdos, para los postureo de los sitios únicos donde vio o fue invitado, para arreglar los problemas, para el yo ya lo dije o para los el año que viene… Quizás, solo quizás, estos sean algunos de los temas estrellas que se escuchen entre sevillana y sevillana, entre manzanilla y copa, entre cortejo y mirada de la pareja con cara de te va a caé la granizá del Jueves Santo. Ya sabemos, que como dijo Chaves Nogales Sevilla es la cumbre de si misma, la cima ideal, el baluarte supremo.

Tengo que decir amigos, que me equivoqué. Siempre hay que ser humilde y reconocer las cosas. El Martes Santo salió bien, con matices que habrá que subsanar, con un esfuerzo titánico de las hermandades y gracias, también hay que decirlo, al poco público que se dió cita comparado con otros años, u otras jornadas. Las cofradías se vieron bien, no hubo retrasos significativos ni cruces imposibles, y muchos hermanos de varias hermandades no disimulaban lo contentos que estaban. También pasó el año pasado, pero en este también. No todas las hermandades están contentas, pero todos los que estaban en el lío han suspirado tranquilos. Atrás quedarán los infortunios y barrabasadas de las que nadie se acordará, pues lo importante es lo que va arriba, que los hermanos puedan realizar su Estación de Penitencia dignamente y el público pueda disfrutar de la jornada.

Un nuevo fichaje pintoresco ha emergido con fuerza en nuestra fiesta. Si en los últimos años ha crecido el turismo de una forma bastante considerable, el tema de los pisos turísticos ha tenido un primer impacto brutal en el paso de las cofradías. Ha sido fácil encontrase con orientales, y de otros puntos de la geografía continental, con las maletas metidas por bullas en el paso de cofradías por calles estrechas del centro. Estrechas y no tan estrechas, pero metidos para arriba y para abajo. Incluso en horas tardías. Una gran falta de respeto por su parte y de planificación por parte de la ciudad. Mucha seguridad y calles aforadas, pero tanta gente con maletas y mochilas viendo procesiones da que pensar que cualquiera puede llevar cualquier cosa e intentar llevar a cabo un atentado. En todo caso, causa molestia a los que están viendo procesiones, participando en ellas y coraje de que lo mínimo de cuando viajas y vas a un sitio es respetar lo que allí se cuece. Si tienen que esperar unos minutos u horas no pasa nada. A nadie se le ocurre intentar cruzar la maratón de Nueva York tan tranquilamente como si se acabase el mundo al instante.

Hablando de fichajes, impresionante la banda Pasión de Linares, agrupación que ha llegado para quedarse y enriquecer la mejor Semana Santa del mundo. Para seguir siéndolo necesitamos a los mejores, como el año pasado llegó Rosario de Cádiz, muy bien también ellos, y como en su día grandes imagineros foráneos nos regalaron sus mejores obras, estilos musicales o marchas.

El tema de la lluvia nos ha dejado sin una gran parte de lo mejor de nuestra semana. El Viernes Santo se quedó sin salir del embalaje. Medio Jueves Santo fue fulminado por una tormenta de las que pasarán a la historia por las imágenes que dejaron y el Miércoles Santo vivió al filo de la navaja entre gotas, indecisiones, llovizna y la tristeza de quedarse en casa las últimas tras ver salir las primeras. Casi todas acertaron. Aclaro que no soy nadie para juzgar y soy un simple y humilde opinador, pero es incomprensible estar cinco horas en la Catedral, son decisiones que marcan lo que eres, sin más, ni bien ni mal. Mejor eso y volver tranquilamente por las calles a las tres de la mañana, pensarían, antes que correr como hicieron la Sed y San Bernardo. Ante ellos me levanto y aplaudo. Emocionante verlas a ambas el esfuerzo titánico y el amor propio de los suyos. Cuando uno asume una decisión sabiendo lo que hay, lo hace con un plan, y todas mostraron el suyo claramente. Quizás, menos las Siete Palabras, pudo retrasar la salida dejando de dar la vuelta tan pronunciada por el barrio, y volverse naturalmente antes de entrar en Campana, al menos dejaron claro, que primero en recogerse el misterio, y ya luego los demás. Lo que sí quedó patente fue que cada una fue a lo suyo, una se quedó en la Catedral, las otras siguieron, otra retrasó la salida, otra salía rápido, la otra lenta… Está claro que aparte de sentarse para solucionar el día, les hace falta concordia para mejorar sus relaciones. El Jueves Santo fue incompleto, la ilusión por salir hizo pedir prórrogas imposibles en algunas hermandades. Los Negritos no pudó salir antes de su Coronación, las Cigarreras por primera vez coronada y la Exaltación desde Santa Catalina. Monte-Sión puso la mesura y la muestra que como cofradía es de las grandes. No todo vale por salir. Si hubiera esperado media hora más y pospuesto su salida a las siete, a lo mejor habría podido salir, pero ¿a qué precio? Acortando recorrido, corriendo, con gran parte del cortejo mojado, calles encharcadas, con muchos hermanos que mandaban wasaps o informaban por familiares que habían tenido que volverse empapados a casa y sin asegurar que no iba a llover más. Gran decisión, una vez más, de una hermandad que usa más la cabeza que el corazón en estas situaciones pese a lo pasional que es y, por ello, nunca es discutida en este sentido. Quinta Angustia, Valle y Pasión salvaron el día dando lustre a nuestra Semana Mayor y cambiando lo que había sido todo un chaparrón a la Sevilla cofrade. Volvió el agua al Viernes Santo, ninguna arriesgó, bien hecho. Es increíble la mala suerte histórica de esta jornada.

Sin embargo, si pudimos vivir un gran estreno. El nazareno del Cerro. Paso de diseño original y de gran calidad, la imagen del Nazareno  aporta calidad artística y devoción. El Cerro sigue andando y demostrando que las cosas se pueden hacer con sumo gusto, innovando y con calidad. Las excentricidades para los que les gusta vender humo y llamar la atención a través del victimismo. Mi más sentida enhorabuena.

Con todo, esplendorosos momentos vividos en nuestra Semana Santa, ahora es momento de seguir viviendo la primavera en nuestra ciudad, como decía Juan Ramón Jiménez, en la primavera universal, suele el paraíso descender hasta Sevilla. 

 

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