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El fondo y la forma, el debate en las cofradías.

El debate del fondo y la forma, o de la ética y la estética es algo ancestral en cualquier parcela de la vida que admita una reflexión y una crítica, qué prima más o tiene más importancia, sin tener una solución para este debate, porque cada persona está configurada según unos  valores y circunstancias. El postulado de Maquiavelo no puede ser aplicable a un todo, ni por el contrario los medios están podrían estar por encima del fin, lo recomendable sería cuidar ambas disciplinas.

Basílica de la Macarena. Foto: Javier Díaz

En las cofradías, la forma está asociada a la estética, y la estética tiene mucha importancia, con ellas te puedes llegar a enamorar de cualquier hermandad, la forma es esencial para que éstas hayan perdurado durante prácticamente 6 siglos, aunque estas formas nunca hayan sido intocables  en el tiempo, aunque de forma pausada hayan ido cambiando y configurándose a la actualidad de la época que les tocaba vivir. En nuestras cofradías se ha cambiado prácticamente todo, desde túnicas, formas de procesionar hasta incluso las imágenes titulares a las que centenares de personas han clavado sus súplicas y oraciones. El fondo, por su parte es la esencia de todo, sin esa creencia la estación de penitencia sería un simple desfile, un carrusel de cabalgatas (pasos) con gente disfrazada, qué lleva a una persona a hacer un camino de 14 horas con su hermandad, o a esperarla en la puerta de su iglesia mientras diluvia, con la esperanza de que llegue la calma y él pueda verla. El fondo nos viene envuelto en un precioso papel de regalo en forma de imágenes de Mesa, Roldán, en chicotás eternas, en una melodía que te llega a lo más hondo y que siempre te harán rememorar el fondo de todo.

En la vida de las hermandades, que podríamos decir que es el tiempo que transcurre desde el día siguiente de la salida procesional hasta el día en que tienes que renovar tu papeleta de sitio, el fondo tiene muchísima importancia, sin él, esto no sería más que un club social, y para clubes sociales yo te recomendaría que te apuntases al club de campo o a la peña de la esquina de tu barrio. Las hermandades se sustentan en tres pilares: culto, formación y caridad; la triada más nombrada en periodo de elecciones, es el fondo de las mismas. El fondo suele estar adornado y engalanado por la forma  por eso nuestras corporaciones cada vez se esfuerzan más en la preparación de sus cultos, pero si esos cultos solo se sustentasen en la estética  y no tuvieran un fondo, no distarían mucho del escaparate de un H&M.

El debate ha vuelto a surgir en los últimos días en el mundo cofrade con la modernización que la Hermandad de la Macarena está introduciendo en su diputación de caridad. Hace unos meses era criticada la apertura de una tienda en la Hernando Colón y ahora lo es el nuevo cepillo 2.0, un novedoso sistema para dejar limosna con tarjetas contactless, el cual se ha tildado de horrendo, de mercantilista y de otras lindezas. Porque la forma sigue siendo importante pero parece que el fondo es lo de menos, y no, no es así. En la Hermandad de la Macarena han cambiado en los últimos 150 años prácticamente toda la configuración de su cofradía, del negro a la capa, del palio de Roultz al de Rodríguez Ojeda, de San Gil a la Basílica, han cambiado tanto sus formas que el fondo nunca se ha visto perjudicado, sentando prácticamente un canon para las demás hermandades ya no solo de Sevilla.

La Hermandad de la Macarena destina a caridad prácticamente medio millón de euros,  el total de las hermandades sevillana llega a los 5,5M€ para el mismo fin, que no es otro que ayudar a los más necesitados, hasta 30000 personas beneficiadas según los últimos informes, en la asistencia social de las hermandades se ayuda no sólo con dinero, también con alimentos, ropas, material escolar, material para bebés, incluso se costean becas de estudios a necesitados, hipotecas, facturas de electricidad, etc. Y sin ningún tipo de distinción, esto quiere decir que no hace falta ser hermano de la hermandad, ni si quiera profesar la misma religión o ser creyente. La Caridad es una de las acciones más bellas y desconocidas de nuestras hermandades. El que piense que ese dinero va para otros menesteres, “para el cura o para hacer un manto”, es que es un ignorante en el tema. Las cofradías tienen otros apartados en sus presupuestos destinados para ello.

Estos registros están al alcance de muy pocas asociaciones y ONGs, ya no solo en nuestra ciudad sino en todo el territorio nacional, lo que debería ser causa de orgullo, ya no solo para los cofrades sino para la ciudad, se convierte en una confrontación, estéril y banal, sobre la forma sin conceder importancia al fondo. Porque parece que lo que realmente importante es lo primero. A esto añadimos también las filias y fobias de quienes viven las hermandades de una forma tan meramente (anti)estética que creen estar sentados en el gol norte de cualquier estadio deportivo para utilizar cualquier cosa com arma arrojadiza. La crítica de quien no participa de las cofradías las puedo entender, por desconocimiento, pero la reprobación que leo a algunos cofrades me da autentico pavor. ¿La forma o el fondo?

Foto: Juan Luis Aramburu

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