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El primer palio de la Semana Santa de Sevilla

EL PALIO DE RESPETO DE LA REAL HERMANDAD DEL SANTO ENTIERRO.

Pedro-Manuel Fernández Muñoz.

En este trabajo tratamos sobre el palio más antiguo de la Semana Santa de Sevilla y tiene la finalidad de poner en valor esta singular pieza del cortejo procesional de la Real Hermandad del Santo Entierro de Sevilla. Siendo uno de los elementos más singulares dentro de la Semana Mayor de Sevilla. Repasaremos brevemente su origen, significado y empleo dentro de la liturgia católica así como su uso en las procesiones de la Semana Santa, centrándonos en el caso sevillano, siendo el Palio de Respeto del Santo Entierro el más antiguo de la Ciudad y el único que da honor a un simulacro de Cristo.

Este artículo puede servir para informarnos sobre el significado de este elemento, que muchos cofrades desconocen como constatamos todos los años oyendo, al paso del mismo, las explicaciones más peregrinas y disparatadas sobre él. Así como tomar conciencia de la evolución continuada de las tipologías procesionales a lo largo del tiempo.

El palio tiene la finalidad de simbolizar de manera plástica la adoración o prokinesis a lo sagrado, así como el culto de homenaje o veneración especial que se tributa a la Virgen.

El palio es un objeto que procede del mundo antiguo, y cuya finalidad es la de simbolizar de manera plástica la adoración o prokinesis a lo sagrado, a partir del Edicto de Milán del 313 pasará a convertirse en un objeto litúrgico de la Iglesia. Dentro de un proceso de inculturación litúrgica que afecta a la arquitectura, al protocolo, la lengua, a las vestiduras,… Y claramente en el caso del palio asistimos a un préstamo de la cultura secular adaptándolo a las necesidades cultuales de la Iglesia emergente, es una reinterpretación de elementos como la cristianización de los templos romanos convertidos en iglesias.

Se asocia el palio a la referencia bíblica, así el palio pasa a ser representación de la Tienda de los Tabernáculos. El palio no deja de ser un elemento para la peregrinación y con raíz iconológica para el cristiano en el Éxodo.

En las definiciones con respecto al culto la doctrina oficial de la Iglesia establece una jerarquía, la Latría, adoración, es el culto tributado a Dios, pudiéndose distinguir entre latría absoluta, el dado a las especies de la Eucaristía y latría relativa, el culto otorgado a las imágenes y reliquias de Cristo, es un culto que incluye cuidado de la imagen o reliquia, respeto y devoción en cuanto a mantenerla segura, protegida y exponerla al culto popular. La imagen o reliquia no merece el culto por sí misma, y por eso el culto es relativo. Merece el culto por Cristo, quien en sí merece y recibe culto absoluto en el Santísimo Sacramento de la Eucaristía, es por ello que se usa el palio o la umbela para cubrir a Jesús Sacramentado y que existen muchas imágenes de Cristo que procesionan bajo palio, como expresión del culto de latría.

Conceptualmente inferior al culto de adoración, está el culto de hiperdulía, que  es el culto de homenaje o “veneración especial”, de reconocimiento, que se tributa a la Santísima Virgen.

Palio de Respeto tras la Urna de la Real Hermandad del Santo Entierro de Sevilla.

Las imágenes pasionista no usaron palio hasta después del Concilio de Trento, no considerándose apropiado, y no por una cuestión de culto de latría o hiperdulía, sino por el misterio doloroso que representaban.

Con respecto al Palio de Respeto que marcha tras las imágenes, como en el caso del Yacente del Santo Entierro, debemos decir que lo hace detrás de la imagen ante la imposibilidad material de hacerlo cubriéndola pero con igual significado a efectos litúrgicos.

 

 

El Abad Sánchez Gordillo era contrario al uso de los palios para las imágenes de Semana Santa salvo en el caso del Cristo del Santo Entierro.

El Abad Sánchez Gordillo en sus “Religiosas Estaciones…” ejemplifica a la perfección esta postura en una obra escrita hacia 1630, cuando se van imponiendo lentamente los nuevos aires litúrgicos de Trento, acabado el Concilio en 1563.

Es significativo en la parte cuarta de su libro el título de su primer apartado “Del uso y adoración de las sagradas imágenes”, en clara consonancia con el culto de latría, haciendo en este apartado una clara y consciente definición de la naturaleza de los cultos de adoración y veneración conforme al magisterio de la Santa Madre Iglesia. Cita para ello el capítulo 4º del Deuteronomio y a San Juan Damasceno en el libro 1 de las imágenes, así como el decreto del Santo Concilio de Trento en la sesión XXV. Es de destacar que hace uso del término de adoración para la Santísima Virgen.

En la citada obra en el capítulo dedicado a la cofradía de la Santa Cruz de Jerusalén, se expresa en los siguientes términos: “Hace pocos años que impropiamente le llevan debajo de palio rico, porque aunque es así que aquella estación  que Cristo Nuestro Señor hizo con la Cruz fue el carro en que triunfó del demonio, no es esta la fiesta ni el misterio glorioso que se representa allí. Y es contra la propiedad e instituto de la cofradía y significación de la Pasión del Señor y de la imitación  de la Cruz a cuestas que por nosotros llevó en penitencia de nuestras culpas. E imitándole llevemos como El  la llevó y lo mismo con las imágenes de la Virgen Santísima y San Juan que no van allí con pompa y alegría, sino con manifestación de sentimiento y compasión que tuvieron en aquella ocasión y que nosotros debemos tener en su presencia y representaciones. Esto se dice debajo de corrección,  pues se hace y no se corrige, así debe de estar bien por ventura que algún día se advertirá”.  Gordillo critica el uso del palio para la imagen de Cristo, porque, y esto es lo relevante, asocia el palio a la Gloria, y no a la Penitencia. Eran sólo las imágenes de gloria como la Virgen de los Reyes las que procesionaban bajo palio o templete.

Estamos asistiendo pues en sus páginas al nacimiento de una tradición que si bien no se perpetuó en las imágenes cristíferas de la comarca si lo hizo de manera radical en las imágenes de las dolorosas.

El palio en su opinión no era lo apropiado para acompañar o cobijar el dolor, en este caso de Cristo, teniendo en cuenta siempre que la obra está escrita en torno a 1630-32 y que se refiere al uso del palio como de “Hace pocos años…”. Igualmente deja ver que tampoco considera apropiado el uso del palio para la Mater Dolorosa, acompañada en este caso por San Juan. Finalmente el aspira a que se corrija lo que Él considera un error con el paso del tiempo y se retire su uso, y no por cuestión de latría sino por expresión de penitencia.

En Sevilla, en la actualidad no procesiona ninguna imagen de Cristo bajo palio, quedándonos un residuo testimonial de ello en el palio de respeto que marcha detrás del Cristo del Santo Entierro y que tiene su origen en el palio que cobijaba en sus salidas procesionales al titular de esta Hermandad.

Procesión en rogativa del Santo Cristo de San Agustín en 1737 (Detalle). Obra anónima.

Es muy interesante una pintura del siglo XVIII que pertenece a la Colección Abelló que describe la procesión en rogativa del desaparecido Cristo de San Agustín en 1737, a su paso por la Plaza de San Francisco, marchando tras las andas procesionales un palio de respeto. Es de reseñar la importancia que en ambos casos tiene el palio de respeto teniendo en cuenta quien lo portaba, en el caso del Santo Entierro lo hacían sacerdotes, en el caso del Cristo de San Agustín lo portaban los caballeros veinticuatro de la Ciudad.

Exponemos algunos ejemplos de utilización del palio de respeto; En Córdoba la Hermandad de Remedios de Animas hace uso de él, refundada esta corporación en los años cincuenta del pasado siglo, recuperaba una tradición del pasado que existió. Otra hermandad cordobesa reorganizada en 1972 a partir de una cofradía del siglo XV en el Hospital de San Bartolomé, (y que se extinguió en 1911 recuperándose en 1938 para volver a languidecer), es la del Nazareno, que hace uso de un palio de respeto de color morado con seis varales portado por nazarenos con antifaz y capirote negro y revestidos a su vez de dalmáticas. En Motril lo lleva el Cristo del Santo Entierro.

En Zaragoza figuraba en tiempo tras el Yacente de la Real Hermandad de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, se le llegaron a poner ruedas a este palio de respeto. Así también en Cartagena donde el palio de respeto formaba parte de los cortejos de las cofradías marrajas hasta los primeros años de la posguerra, siendo portado por seis penitentes tanto el Yacente como el Nazareno de la madrugada.

Palio de Respeto que marchaba tras el Yacente de Zaragoza.

Recientemente son otras muchas las cofradías que están recuperando su palio de respeto tras sus titulares como en el caso del Santo Entierro de Dos Hermanas o en el de San Fernando (Cádiz), quien lo recuperó en 2012 después de que se dejara de usar en los años 50, para ello curiosamente se han basado en el palio de respeto del Santo Entierro de Sevilla y más concretamente en las cromolitografías decimonónicas del impresor Luis Márquez Echenda que lo reproducen.

Palio de Respeto tras el Yacente de San Fernando, (Cadiz).

Traemos dos ejemplos de uso del palio de respeto tras la cruz de guía de las cofradías, se trata de cruces de guías que contienen reliquias del Lignum Crucis por lo que es litúrgicamente correcto el empleo del palio como expresión del culto de latría relativa, estos dos casos los encontramos en Jerez de la Frontera en las hermandades de la Vera+Cruz y en la de la Paz de Fátima.

Palio de Respeto tras la Cruz de Guía de la Hermandad de la Paz de Fátima en Jerez de la Frontera, (Cádiz). Esta Cruz porta una reliquia de la Vera +Cruz.

En Granada la patrona, la Virgen de las Angustias, lleva palio de respeto durante todo el recorrido procesional tras las andas, utilizándose para cubrir la imagen en determinados momentos del recorrido.

El Cristo del Santo Entierro al principio procesionaba en una camilla que iba cubierta por un palio de mano, cuando cambia el modelo procesional y lo hace dentro de una urna el palio se mantiene en el cortejo tras la Imagen.

En la obra del Abad Alonso Sánchez Gordillo encontramos las primeras noticias históricas así como la descripción más antigua del Cortejo procesional de la Cofradía del Santo Entierro de Sevilla.

De manera minuciosa describe la formación del desfile procesional que se desarrollaba tras desmontar lo que hoy consideraríamos una instalación artística  que representaba con imágenes la estampa del Calvario y posteriormente escenificando como representación de un auto sacramental el Descendimiento de la Cruz.

Esta ceremonia del Descendimiento, que servía para desmontar la escena del Calvario y era el punto de arranque de la procesión en la que se trasladaban las imágenes y elementos del drama, como la Cruz, simulando un cortejo fúnebre, en consonancia con el sentido alegórico del teatro paralitúrgico que acababan de representar.

En la actualidad la estación de penitencia de esta corporación sigue representando en todos los elementos que la componen un cortejo fúnebre ideal del entierro de Cristo, con componentes que lo hacen muy paralelo en su conformación a los funerales de Estado por un príncipe o un héroe.

Con ello mantiene esta Hermandad más que ninguna otra de la Ciudad un fortísimo sentido alegórico y teatral. Cada elemento que la compone es una pieza con carga alegórica dentro del engranaje de la obra, siendo el palio de respeto uno más de esos elementos con valor simbólico y alegórico que la conforman.

Antes del Sínodo de 1604, el Cristo no procesionaba sobre un paso ni dentro de una urna sino sobre una camilla, de manera muy similar a como lo hace actualmente durante el Via+Crucis que celebra la Hermandad. La camilla con el Cristo y quienes lo portaban iban cubiertos por un palio de doce varales, confeccionado de terciopelo negro con bordados que era portado por sacerdotes revestidos con pluviales de damasco negro. Nos llama la atención saber que esta representación de Cristo procesionaba bajo palio antes que otras como la del Nazareno del Silencio o la Soledad de San Lorenzo que lo hacen a partir del Sínodo de 1604 para mayor escándalo de nuestro informante el Abad Gordillo.

Curiosamente no se escandaliza el Abad por el hecho de que procesione bajo palio el Cristo del Santo Entierro, que lo llevaba haciendo desde antes de la celebración del Sínodo de 1604, siendo el palio más antiguo de Sevilla. No ve objeción alguna e incluso alaba el uso del palio en el Cristo del Santo Entierro, reservado en esa época a imágenes de Gloria, con toda seguridad por el componente de Triunfo que tiene el finado en los cortejos fúnebres de los héroes, y es que el cortejo procesional del Santo Entierro estaba y está concebido como el desfile de un funeral de Estado para un príncipe, llevando implícito el sentido victorioso del finado. En esta representación de Cristo la Gloria ha superado la Pasión y el Dolor.

“… y después de ellos la imagen santa de Cristo Nuestro Señor en unas andas del uso con que se llevan los cuerpos a la sepultura, cubierto con un velo de plata, almohadas y sábanas precisísimas, labradas de matices de oro, como se dice a las mil maravillas; y sobre los hombros de sacerdotes con capas de seda negra y encima de todos un palio negro de terciopelo con sus aderezos bordados llevado por doce sacerdotes con pluviales de damasco negro.”

Palio de Respeto tras la Urna de Alcalá de Guadaira, (Sevilla).

Tras el Sínodo en el que quedan prohibidas las representaciones como la que celebraba la Hermandad del Santo Entierro del Descendimiento el modelo procesional de la Cofradía cambia, manteniéndose muchos elementos y lo que es más importante continuara el sentido iconológico del Entierro de Cristo.

Entre los elementos que se mantendrán la mayoría lo hacen hasta nuestros días, siendo el Palio de Respeto uno de ellos. En un momento determinado, la Imagen del Cristo liberada ya de la necesidad de hacerlo en una camilla por la inmediatez de representar el Descendimiento y por la evolución de la estética barroca que desarrolla el modelo procesional de las urnas para las imágenes de los Cristos Yacentes, adoptará una altura que va a impedir materialmente cubrirlo bajo palio portado a mano, adoptándose la medida de que marche como palio de respeto tras la Imagen.

 

 

 

 

 

 

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