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Santa Librada, una curiosa santa en Sevilla

Pedro Manuel Fernández Muñoz

La iconografía de Santa Librada es muy vistosa al ser representada crucificada y en muchos casos además aparecer como una mujer barbuda.

La representación de Santa Librada resulta bastante inquietante pues no es habitual ver la imagen de una mujer crucificada, ocurre igual que con Santo Domingo del Val que se le representa como un niño vestido de monaguillo crucificado, como podemos verlo en la Parroquia de San Nicolás de Sevilla. La perturbación aún se acrecienta más si la Santa aparece como una mujer barbuda, aunque la cuestión de la barba es opcional como más tarde veremos en los ejemplos sevillanos que vamos a ver.

Santa Librada, SALVADOR CARMONA LUIS Museo Nacional de Escultura (Valladolid)

 

La imagen de Santa Librada o Santa Wilgefortis, pues por ambos nombres se conoce a este personaje, confunde bastante, de hecho hicimos la prueba en la Parroquia de la Magdalena de ir preguntando a varias personas por el asunto representado y todas coincidían en que era una imagen de Cristo crucificado pero vestido. De esta manera aparece representada la santa crucificada vestida, con la melena suelta y… barbuda, es necesario aclarar que en la iconografía de esta santa no siempre se la representa con barba, Librada o Wildefortis, llamada así por ser la del “Virgo fuerte”, era una lusitana del siglo VIII nacida de un parto de nonellizas hija del rey de Gallaecia que es obligada por su padre  a casarse con el rey moro de Sicilia, esta se resiste, hace voto de castidad, ayuna y ruega al cielo que la desfigure para que su futuro esposo la rechace, de ahí la aparición de vello por todo el cuerpo y la barba que también pudiera ser consecuencia del desarreglo hormonal como consecuencia del ayuno extremo. Una vez rechazada por quien debía ser su marido, naturalmente horrorizado por lo velluda y barbuda que había resultado ser su prometida, el padre de la Santa se siente deshonrado y la manda crucificar.

El Leccionario de Sigüenza del siglo XII da de Santa Librada otros datos biográficos; sitúa su nacimiento en el año 122 siendo hija de Catelo o Catelio gobernador romano de Gallaecia y de la noble romana Calsia, cuando el gobernador es trasladado a la Tarraconensis queda en Galicia su mujer embarazada que dará a luz nueve hijas que no son bien recibidas, las órdenes por parte de la parturienta son eliminarlas pero una sirvienta cristiana las salva ocultándolas y dándolas en adopción a familias cristianas que las crían. Enterado el padre de ello las rescata, crecen y en el momento de ser dadas en matrimonios todas se revelan porque como cristianas y no desean casarse con paganos por lo que el padre termina ajusticiándolas, muriendo Santa Librada degollada, según este relato, y no crucificada.

El crucificado del Santo Volto de Lucca complica los orígenes iconográficos de la representación de Santa Librada pues muchos expertos creen que las copias de estas imagenes de Cristo habrían sido confundidas y reutilizadas como imagen de Santa Librada.

Existe la teoría de que esta iconografía en realidad es una readaptación de la iconografía del Santo Volto de Lucca, un crucificado de madera de nogal de gran tamaño, (2,24 x 2,65 metros), muy venerado que se representa coronado y vestido con túnica, a partir del siglo XV la difusión de xilografías y grabados pudo llegar a identificar la imagen del Cristo con la de la Santa de la leyenda.

La imagen de la Santa Faz de Lucca, tallado según la leyenda por el Santo Varón Nicodemo y terminada por un ángel, se encuentra en una capilla de la Catedral de San Martino de Lucca y es una de las grandes devociones cristíferas de Italia. Esta singular obra presenta un modelo iconográfico de importación presentando la  peculariedad de ir vestido, como se representa a los crucificados en el arte bizantino con un hábito originario de Siria llamado colobium y que era una túnica romana sin mangas o con mangas corta que adoptarían los primeros monjes.

Creo que lo que llegó a Italia fue un icono oriental representando a Cristo crucificado vestido con túnica, y que este sería después reemplazado por una imagen de bulto redondo como las que se hacían en la Europa Occidental, pues la escultura del Cristo del Santo Volto es una obra con características románicas, (según los expertos datable en torno al siglo XI), pero presentando la rareza iconográfica de ir vestida con túnica la imagen como las representaciones de los crucificados en los iconos bizantinos.

CRISTO DEL SANTO VOLTO DE LUCCA

Aparte existe una leyenda, (con los mitos y las leyendas siempre hay que leer entre líneas), de hacia el año 1000 que aporta el dato de la llegada de la imagen en barco al puerto de Luni en el año 742, con el posterior litigio por la posesión de una imagen milagrosa entre las ciudades de Luni y Lucca, pudiendo deducir que quizás no fuese su venida a la región por una causa tan milagrosa como cuenta la leyenda.

La llegada a Flandes en el siglo XIV de una copia del Santo Volto, descontextualizada de su lugar originario de culto, provocó que al ver al crucificado sin perizoma  o paño de pureza se le diera una identidad diferente y por el uso de las largas vestiduras se malinterpretarse su lectura no reconociendo en la imagen una representación de Cristo y confundiéndola con Santa Wilgefortis, que daba pie en su historia para pensar que el personaje barbado no era de Cristo sino la santa convertida milagrosamente en una mujer barbuda. De la amplia devoción que tuvo el Cristo del Santo Volto nos da una idea el hecho de que es citado nada menos que por Dante Alighieri en el canto XXI de la Divina Comedia.

Por cierto que Santa Librada recibe diversos nombres según la región donde recibe culto llamando Sankt Wilgefortis o Kümmernis en las regiones germánicas o Sainte Débarras en Francia.

Sea como fuere su culto empezó a adquirir amplia difusión en los siglos XV y  XVI, empezando a ser incluida en martirologios y breviarios, el más antiguo de ellos es un breviario impreso en Paris en 1533 encargado por la diócesis de Salisbury. Creemos que en la devoción e iconografía de esta santa, de la que en la Capilla de la Virgen del Amparo de la Magdalena tenemos este notorio ejemplo, confluyen diversas tradiciones y leyendas que se han entremezclado con los tiempos, eso unido a la documentación tardía da un panorama general muy confuso entorno a la figura de la Santa y sus orígenes iconográficos.

Se refieren siempre tres representaciones en Sevilla de la Santa estando presente en la capilla de San Hermenegildo de la Catedral y en las parroquias del Salvador y San Nicolas, a estás habría que añadir la de la capilla del Amparo en la Parroquia de la Magdalena que pasa desapercibida y de hecho nunca se menciona.

En Sevilla se tienen localizadas y se suelen citar tres representaciones de Santa Librada, una está en la Parroquia de San Nicolás, la podemos ver en esta parroquia en el banco del retablo neoclásico de principios del S. XIX de Nuestra Señora de Gracia, llamada anteriormente como Virgen de las Nieves siendo la titular de la desaparecida Hermandad de los Zapateros. Esta Imagen de Santa Librada, que es imberbe y de pequeño tamaño, estaba antes en el muro de enfrente a donde se encuentra ahora en el espacio que hoy ocupa el retablo del Sagrado Corazón de Jesús y donde en su día se encontraba el retablo de la imagen de Ntra. Sra. de los Dolores, (que representaba a la Mater Dolorosa arrodillada), estando instalada la Santa también en la hornacina del banco del retablo.

SANTA LIBRADA (PARROQUIA DE SAN NICOLAS DE SEVILLA)

Hay otra imagen de Santa Librada, quizás la que más devoción tenga en la ciudad, en la Parroquia del Divino Salvador. Durante muchos años las personas que iban a su encuentro en este templo debía de buscarla porque con cierta frecuencia era cambiada de altar, actualmente desde que se musealizó esta parroquia se encuentra dentro de una hornacina, con rejas y cristal, junto a la entrada próxima a la capilla de la Hermandad de Pasión por el Patio de los Naranjos, se trata de una imagen de pequeño tamaño y de discreta calidad artística, (está realizada en escayola policromada y pensamos que es una obra de Olot), pero que focaliza bastante devoción como demuestran las muchas velas que en señal de ofrenda arden ante Ella, así como la venta de estampas de la misma demandada por los devotos, a la Santa en el Salvador se la representa crucificada pero imberbe. La imagen es propiedad de la Hermandad de Pasión sufragando la restauración de la misma en 2009 un hermano de esta corporación, y es tradición acudir a esta imagen de la Parroquia del Salvador como abogada de los estudiantes, de hecho antes la señal de que ibas a obtener el aprobado en la asignatura que habías encomendado a la Santa era poderla encontrar en la inmensidad del templo, pues como ya hemos contado era una imagen errante.

En la Capilla de San Hermenegildo de la Catedral de Sevilla la Santa se encuentra en el muro norte de la misma, en un retablo barroco situado entre dos pinturas de Frans Franken II que representan La Cena del Rey Balthasar y Las Bodas de Caná. La imagen de Santa Librada está pintada al oleo y aparece crucificada, nimbada y con una poblada barba. A los pies de la cruz aparece un músico con un instrumento de cuerda, (violín o vihuela), aludiendo a una leyenda según la cual tras interpretar el violinista una bella pieza musical ante la imagen de la Santa recibió como premio un zapato de oro que esta le lanzó, al marcharse es acusado de robarle a la Imagen y se le condena a muerte, la historia se resuelve cuando tras pedir como último deseo poder volver a tocar música ante la Santa y hacerlo, esta vuelve a reaccionar lanzándole el otro zapato de oro con todo el pueblo como testigo del prodigio.

SANTA LIBRADA (CAPILLA DE SAN HERMENEGILDO-CATEDRAL DE SEVILLA)

La Santa Librada de la Capilla del Amparo es una pintura obra de Lucas Valdés y su taller, que por estar crucificada tenía cabida en el contexto pasionista que tiene este espacio que fue concebido como Capilla de la Cofradía del Cristo de Confalón.

En la Capilla de la Virgen del Amparo de la Real Parroquia de la Magdalena, Santa Librada está representada en la jamba derecha del arco de entrada. Esta capilla es un espacio que desde su creación ha servido como recinto de culto para dos imágenes que se han sucedido en el tiempo en su ocupación y siendo ambas titulares de sus respectivas hermandades. Nos referimos a la que en su día fue establecida como Capilla del Cristo de Confalón dentro del convento de San Pablo el Real de Sevilla para pasar a ser, como consecuencia de la Desamortización y a partir de 1848, Capilla de la Virgen del Amparo en la nueva ubicación de la Real Parroquia de Santa María Magdalena de Sevilla.

SANTA LIBRADA DE LA CAPILLA DEL AMPARO.

La Capilla del Cristo de Confalón, (hoy de la Virgen del Amparo), junto con la Capilla de la Orden Tercera de los dominicos, (hoy Capilla de la Hermandad del Calvario), eran las dos capillas más importantes del Templo al encontrarse situadas a ambos lados del Altar Mayor de la Iglesia del Convento de San Pablo. Este templo hubo de reedificarse a partir del derrumbe de la mayor parte de su fábrica en 1691, comenzando las obras de construcción, a cargo del arquitecto Leonardo de Figueroa, ese mismo año y terminándose en 1709. La decoración pictórica de la Iglesia se le encargó a Lucas Valdés que la realizaría junto a los miembros de su taller entre los años 1709 y 1715, es pues entre esos años cuando se pinta la Santa Librada de la que nos estamos ocupando.

Como el resto de las pinturas murales del templo la Santa está pintada al temple, resulta curioso que pese a ser la Iglesia de Parroquia de la Magdalena un templo muy conocido y situado en pleno centro de Sevilla,  existen numerosos trabajos de investigación publicados por separados sobre obras concretas de este templo, pero no existe aún un estudio completo sobre el mismo, (en 2017 se publicó una breve guía artística sobre este Templo, estando su elaboración coordinada por el profesor José Roda Peña, en la que participé, aliviándose con ello algo este vacío). Nada se ha estudiado ni publicado sobre el programa iconográfico completo de la Iglesia y por supuesto tampoco sobre el programa de la actual Capilla del Amparo se había hecho ningún estudio hasta la publicación en 2018 de nuestro trabajo “Programa iconográfico e iconológia de la antigua capilla del Cristo de Confalón en el desaparecido convento de San Pablo el Real de Sevilla” en la que exponía que dicho programa era de temática pasionista en torno a la imagen que la presidía el Cristo de Confalón. Quedando así justificada la presencia de Santa Librada dentro del discurso expositivo de esta capilla al estar representada como crucificada, haciendo pareja enfrente con otro santo crucificado, San Dimas.

La Santa Librada de la Capilla del Amparo es una pintura barroca de buena calidad realizada con el uso eficaz de recursos técnicos propios de este estilo artístico. Se la representa crucificada, la cabeza con una gran cabellera suelta coronada por un resplandor luminoso manifestando su santidad y en el rostro luciendo una hermosa barba. Viste una túnica amplia y vaporosa de color Jacinto-violaceo ceñida a la cintura por un amplio cíngulo celeste, el drapeado de las telas movidas por el viento imprimen dinamismo a la figura ayudado también por el contraposto de la pierna izquierda de la Santa. Bajo la túnica el volumen sugerente de los pechos imprime sensualidad a la Imagen. Dos ángeles portando una corona de flores sobre la crucificada simbolizan su glorificación en el martirio.

A la derecha de la Santa en primer término aparecen dos personajes en actitud de diálogo, uno de los personajes está de perfil casi de espaldas a nosotros, parece de mayor edad que su interlocutor que es un militar con casco y coraza que apoya sobre su hombre el asta de una gran bandera roja, creo que podría ser el padre de la Santa y su exprometido o los verdugos que han perpetrado el martirio.

Al otro lado, a la izquierda de la Santa, se ve una escena de grupo al fondo, probablemente narre los momentos anteriores a la crucifixión pues se ve un personaje que marcha de espaldas al espectador cargando con la cruz en actitud de abrazarla e igualmente vestido de color violáceo, pienso que puede ser la Santa camino de ser ejecutada, junto al personaje de la cruz hay otros quizás militares o personajes de la corte de su padre que parecen ser sus verdugos, de hecho sobre un caballo blanco se ve a un militar cargando con una gran banderola roja, similar a la que lleva el de la escena de enfrente, debe ser por tanto la narración gráfica del camino al martirio de nuestra Santa.

El culto a Santa Librada no ha estado exento de polémica a lo largo de los tiempos como consecuencia de la oscura hagiografía que presenta el personaje, así ya en 1568 con la reforma de Trento y la revisión de cultos y de los breviarios locales, se suprimió el breviario de Sigüenza que contenía el Oficio propio de la Santa y su culto pasó a celebrarse con el Oficio común dedicado a las Santas Vírgenes Mártires.

Santa Librada, Patrona de las mujeres mal casadas, sufrió la reforma litúrgica postconciliar de S.S. Pablo VI, pues en abril de 1969 se decretó suprimir a los santos de los que no hubiese pruebas de su existencia como ocurrió con San Cristóbal o San Jorge permitiéndose su representación y su culto por motivos tradicionales, sus restos se veneran en la Catedral de Sigüenza.

A modo anecdótico comentar que a finales de los ochenta cuando conocimos de la existencia de la iconografía de esta santa nos permitíamos hacer comentarios jocosos en torno a la identidad sexual de la santa, su posible travestismo, etc… incluso bromeando con su nombre llamándola Santa Liberada en lugar de Librada, como quiera que la realidad siempre supera cualquier disparate que se nos ocurra, hemos conocido recientemente que la imagen de Santa Librada se ha convertido en un icono de la comunidad LGTB, considerada dentro de los “santos queer” siendo representada en exposiciones artísticas e incluso apareciendo en la novela gráfica de Linda Medley, Castle Waiting (2006), la Orden de Santa Wilgefortis que es un convento entero lleno de monjas barbudas.

FUENTES:

FERNÁNDEZ MUÑOZ, P.M.: “Programa iconográfico e iconología de la antigua capilla del Cristo de Confalón en el desaparecido convento de San Pablo el Real de Sevilla” en Actas del I Congreso de Arte, Cultura y Patrimonio de Ávila, Ávila, 2018, p.p. 145-168.

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