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Joaquín, el justo

Ya se puede contar. Nos cruzamos ante la Capilla Real. Era la aurora del quince de agosto y el tema estaba sobre la mesa. Apeló a mi opinión y coincidí con él. La mutación propuesta por el plan marciano constituía un engendro que, a todas luces, alteraba el simbolismo de la carrera oficial.

Por Daniel Marín

Un sinsentido desde el punto de vista discursivo que abría la puerta a una nueva Semana Santa federalista. Los dos opinábamos igual pero los dos sabíamos que no se pueden, no se deben, tomar decisiones sobre pareceres particulares.

Para él, el verano siempre ha sido difícil. Su toma de posesión se vio empañada por la sombra de una fantasma que ahora solo pertenece a la crónica rosa de la oficialidad capillita. Cirios y rasos casan bien.

Su segundo verano ha sido el de la reflexión. Es probable que se haya sentido traicionado en su propia casa. Desde el minuto uno, para que nos vamos a engañar. La propuesta, a pesar de lo que digan, no ha sido leal con el Consejo ni con el resto de hermandades. Especialmente, no ha sido leal con quien ha heredado todos los problemas que otros no han sabido solventar.

Proclamar la república independiente de cada jornada, no es el camino a un sistema homogéneo de reparto de beneficios. Si al Consejo le quitan su única parcela de poder -organizar la Semana Santa-, mañana podría disolverse sin que nadie lo echase de menos. Repartir dinero sigue siendo lo más importante. Que nadie se tiente la ropa.

Llegado el momento, ha hecho lo que había que hacer: por “uebos“, escuchar a las partes, meditar y aceptar ad experimentum sin gaseosa y que cada parte asuma su responsabilidad. No será su Consejo quien se interponga ante la libertad de las hermandades. Incluso contra su voluntad particular, la grandeza de las personas se demuestra cuando lo general se sitúa sobre lo particular. Lo común sobre lo propio.

Al menos, así lo arroja el resultado por encima de los tejemanejes que nos habrán traído hasta esta situación: gana el Martes Santo, gana la Semana Santa y gana un presidente que podría pasar a la historia como el justo.

2017-10-09T17:52:04+00:00 9 octubre, 2017|Opinión|

About the Author:

Daniel Marín
Daniel Marín (1986). Periodista e investigador en Ciencias Sociales. Me interesa el periodismo local y la empresa informativa. También me interesan el comportamiento social: qué piensan las personas, cómo se comportan y cómo toman decisiones. A veces me siento extraño en Sevilla.