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Un derroche de Salud (1º parte)

 

El traslado de la Virgen de la Salud el pasado Sábado nos deparó un aluvión de belleza, emociones y momentos destacados. También posiblemente hubo un exceso horario y una exagerada actuación policial.

Se cumplió el primer “trámite” de la Coronación canónica de la Virgen de la Salud, el traslado de ida hacia la Catedral. Hasta el martes estará en besamanos en el Sagrario, y posteriormente comenzará el triduo preparatorio para el acto de la coronación, que tendrá lugar el próximo sábado 14 de octubre.

La procesión fue muy popular. Un auténtico despliegue de devociones y emociones, principalmente en su barrio León, el cual se presentó engalanado casi en su totalidad, y donde fueron constantes las expresiones de religiosidad y cariño hacia su Virgen. También hubo tiempo para visitar el Asilo y el Hospital Infanta Luisa, especialmente vinculados a esta corporación. Además de los habituales saludos a la Capilla de la Estrella y el Baratillo, debemos destacar las históricas e inusuales visitas al Rosario del Barrio León, la Carretería y las Aguas.

La Virgen de la Salud se presentó con una estética propia de los años 70, donde se quiso recordar la etapa de la llegada de la Virgen al barrio. No llevó la diadema realizada por Orfebrería Triana ni sus ciriales habituales, sino uno de cada hermandad trianera en un simbólico y muy comentado gesto. El andar del paso fue muy alegre, fiel a su estilo, con un repertorio musical también especialmente efectista, donde las marchas de la coronación aún no tuvieron su protagonismo.

Dentro de este derroche de Salud, tampoco debemos olvidar los excesos horarios de la procesión. En algunos momentos se acumuló un retraso de casi dos horas que desesperó a parte del cortejo y público, finalmente, la dolorosa llegó a la Catedral una hora y media más tarde de lo previsto. Hubo mucho público especialmente en las horas centrales, el calor hizo mella al principio, y el cansancio al final. Como se esperaba las zonas más concurridas fueron entre San Jacinto y el Postigo, en los momentos cenitales de la procesión.

No podemos tampoco desviar nuestra atención al desde nuestra opinión, desmesurado despliegue policial. Si bien este evento fue considerado como una “prueba” del Cecop de cara a futuras celebraciones masivas de público, pareció exagerada la presencia de policías con escudos, zonas aforadas y acotadas con exceso de celo. Si bien los incidentes de la Madrugada y los atentados de Barcelona precisan de un cambio de hábitos, en esta ocasión pareció algo excesivo. También demasiados camiones de Lipasam tras el palio, casi al nivel de una Cabalgata navideña.

 

 

En la calle, como en casi todas las extraordinarias, quedaron muchos debates abiertos. Música, itinerarios, retrasos, andares, son siempre motivo de controversia en estas procesiones. Nos quedamos con el derroche de Salud de la Virgen en Triana y Sevilla, pero sin olvidar por supuesto que los excesos nunca son buenos compañeros de viaje.

Seguiremos está crónica el próximo lunes, cuando la Virgen de la Salud ya repose coronada en su parroquia de San Gonzalo.

2017-10-09T09:10:19+00:00 9 octubre, 2017|Actualidad|

About the Author:

Daniel Jiménez Vergara
Cofrade de la calle. Psicólogo social. Colaborador en varios medios con temática cofradiera