Castillo Lastrucci, sus heridas

 

Este pasado 29 de Noviembre se cumplieron 50 años de la fallecimiento de Antonio Castillo Lastrucci, el más prolífico imaginero de nuestra Semana Santa.  Ahora recordamos sus obras incompletas, incomprendidas o no realizadas.

Nacido en Sevilla en 1881, la misma ciudad donde fallecería 75 años más tarde, la figura de Castillo Lastrucci es crucial e indispensable para entender la imagineria actual de la Semana Santa sevillana y en algunos casos incluso nacional.

Discípulo del genial Antonio Susillo, desde muy joven ya destacaron sus maneras como escultor, aunque no sería hasta la segunda década del siglo XX cuando definiera su futuro profesional como imaginero religioso.

La creación del misterio de la Bofetá supuso el inicio de una carrera prolífica, realizando centenares de imágenes para toda España, muy especialmente Andalucía. Se le considera el gran creador del estilo actual a la hora de la composición de misterios, siendo la figura más relevante y significativa en ese aspecto de toda la Semana Santa. Entre sus misterios más destacados, imposible obviar los de la Bofeta, los Panaderos, San Benito, la Macarena o la Esperanza de Triana.

 

De imágenes titulares debe destacarse las dolorosas de la Hiniesta y el Dulce Nombre o el Cristo de la Presentación al Pueblo, el de la Buena Muerte de San Julián. Respecto a la Virgen del Dulce Nombre, Castillo se inspiró en una estudiante de Danza de una academia junto a la vivienda del artista, Maria Cos “Mariquilla”. Durante muchos años, se deslizó el falso rumor que era una bailarina de dudosa reputación, algo totalmente alejado de la realidad.

 

 

 

 

No podemos olvidar una de las polémicas que lo acompañeron a lo largo de su prolífica carrera, y que fue especialmente dolorosa para el maestro imaginero: la restauración de la Esperanza de Triana, envuelta en un hilo de misterio que lo acompaño el resto de su vida.  El uno de mayo de 1961, en una comida realizada en el Restaurante “La Raza” su amigo el escultor Antonio Illanes atribuyó la autoría de la Esperanza de Triana a Antonio Castillo Lastrucci y pidió un homenaje para éste por su hechura. Lastrucci fue incapaz de desmentirlo e incluso aseguró que la antigua mascarilla de la Virgen la seguía teniendo en su taller de la calle San Vicente número 52, pues al ir a restaurar la imagen, la mascarilla casi se descompuso y tuvo que hacer una imagen nueva. Posteriormente, y por recomendación de altas esferas eclesiales, Castillo tuvo que desmentirlo, y se aludió a un estado senil para argumentar aquella confesión. A pesar de eso, cuentan las leyendas que a la Esperanza de Triana se le cantó en Campana la siguiente Madrugada de 1962, esta saeta:

 

NI TÚ HAS ESTAO EN LA CARCEL
NI TÚ HAS PASAO POR EL PUENTE
Y AUNQUE LO NIEGUE LA GENTE
Á TÍ TE HIZO CASTILLO

 

EN LA CALLE SAN VICENTE

 

Dentro de las críticas a su obra, no debe obviarse que el exceso de encargos de su taller le llevó a una apreciable disminución en la calidad de su trabajo en el tramo final de su carrera. Los misterios de San Gonzalo o la Estrella son buena muestra de ello. La labor de la gubia de algunos de sus discípulos no pudo llegar al nivel de su genial maestro. Tuvo también que sufrir como muchos de sus misterios eran reformados sustancialmente ultrajando la idea original del autor. Se incluyeron figuras adicionales, se quitaron otras, se retiraron las telas encoladas o se cambio la configuración de los misterios.También realizó bocetos que nunca vieron la luz, como este magnífico traslado al sepulcro que pueden ver bajo estas líneas.

 

 

Dentro de los misterios que cambiaron su configuración original, podemos citar especialmente los de San Esteban, San Gonzalo, la Esperanza de Triana, la Borriquita o la Sentencia. Aquí pueden ver alguno de estos bocetos primigenios.

 

 

 

También es cierto que en ocasiones obligó a incluir imágenes titulares propias en alguno de sus misterios, perdiendo la Semana Santa sevillana joyas como el actual Cautivo del Juncal, atribuido a Ruíz Gijón. Ese Cristo fue titular de la hermandad de los Panaderos y sigue reflejado en el azulejo que preside la fachada de la capilla de la calle Orfila. Con el paso de los años, sin desmerecer la actual talla del Señor del Prendimiento, es dificil entender que la corporación del Miércoles decidiera cambiar dicha imagen por una de nueva hechura.

 

 

También se le achaca un uso exagerado del mismo modelo de crucificado, recurrente en casi toda la geografía española. Si bien su número de crucificados se acerca a los cuarenta, en la mayoría de ellos se se percibe un parecido común con el Cristo de la Buena Muerte de la Hiniesta. Aquí tienen algunos ejemplos, con los crucificados de Cantillana, los Palacios, Jerez o Gibraleón.

 

Entre sus discípulos destacan otros importantes imaginero como Antonio Eslava o Rafael Barbero. Es abuelo de Jesús Méndez Lastrucci, creador del Cautivo de Torreblanca. Curiosamente, una imagen de su nieto presidirá el Vía-crucis de la hermandades de Sevilla antes que ninguna de las de su abuelo. Resulta sorprendente, que dentro del amplio abanico de obras del autor, ninguna haya presidido este piadoso acto.

 

Castillo Lastrucci es honrado por su ciudad. Tiene una calle con su nombre, en el barrio de San Vicente. Sus restos reposan junto a una de sus obras preferidas, una Piedad en el templo de San Julián.

2017-11-30T10:47:12+00:00 29 noviembre, 2017|Actualidad, Reportajes, Sin categoría|

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Redacción El Foro Cofrade

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