Lo mejor y lo peor de la Semana Santa de Sevilla de 2018

Ya han pasado diez días desde que terminó la Semana Santa de Sevilla de 2018. Hemos decidido dejar “reposar” todos los recuerdos para poder resumir ahora aquello que consideramos fue lo más positivo y  negativo de este año.

 

LO MEJOR

 

  • Empezamos por el final, Sevilla ha ganado un gran día con la Resurrección a horas normales, ya solo falta que las iglesias aprovechen y estén totalmente abiertas esa jornada, ambiente muy familiar y cofrade en la totalidad de la jornada.

 

  • El Martes Santo no solo fue un éxito organizativo sino que dejó estampas bellísimas, el Cerro por el Postigo, la Bofetá por el Salvador y los Estudiantes de vuelta por Castelar, por ejemplo.

 

  • El sonido del palio de Dulce Nombre y la luz del sol sobre su restaurado manto. El nuevo palio de la hermandad del Polígono de San Pablo.

  • El esfuerzo de cumplir horarios de las hermandades del Martes Santo y la Madrugá, esto demuestra también, que cuando se quiere, se hace. El Jueves Santo lleva también años que ha encontrado una unión estupenda para su organización. También el Lunes Santo ha pasado de ser una de las jornadas más conflictivas con cofradias de largos cortejos a una de las más consolidadas en el cumplimiento de orden y horarios.

 

  • Las decisiones que tomaron las juntas de gobiernos respecto a la lluvia fueron bastante acertadas, en todos los casos. La valentía sorprendente de alguna de ellas, sirvió para acallar trasnochadas leyendas. Podemos citar como ejemplo las salidas del Gran Poder o el Cachorro.

 

  • La cantidad de saetas y saeteros jóvenes, la modalidad vuelve a vivir una época dorada.

 

  • Los exhornos florales vuelven a ser de los aspectos más cuidados de nuestra Semana Mayor. Cada vez se suman más floristerías al acierto de contribuir con la estética floral el conjunto de nuestros pasos. Podemos citar especialmente el exorno floral de la hermandad del Amor en sus 3 pasos, acorde a la conmemoración que celebraban.

  • El andar de misterios como El Beso de Judas, la Bofetá, la Carretería, el Cerro o la joven Milagrosa. En palios , la alegría recuperada de la Macarena, la Virgen de las Angustias y la Trinidad. El esfuerzo tremendo bajo la lluvia de las cuadrillas de El Cachorro y la O.

 

  • El ambiente familiar y popular que se vive en las primeras horas del día y en la mañana del Viernes Santo. Similar al de los barrios en el resto de jornadas, incluido las Vísperas.

  • Algunas chicotás fueron inolvidables. El nivel de las cuadrillas de costaleros está posiblemente en el mejor momento de su historia. Citamos la del Cristo de la Buena Muerte de la Hiniesta con Arahal a los sones de Puente de San Bernardo en Bustos Tavera , la Cuesta del Bacalao del Sagrado Decreto con la marcha de Cristóbal López Gandara para Las Cigarreras, la Campana de San Benito o el tránsito por la plaza de la Magdalena de San Gonzalo.

 

  • El incremento de público en jornadas como Jueves, Viernes y Sábado Santo. La nostalgia del final de la Semana Santa no hace disminuir las ganas de cofradías.

 

  • El buen hacer de la ciudadanía y hermandades en situaciones complicadas como las que se vivieron entorno al Cristo de Burgos o Montesión donde tuvo que intervenir el personal de emergencias cruzando los cortejos.

  • La ausencia de incidentes de gravedad, aunque todavía queda mucho por mejorar.

 

  • Los cuerpos de nazarenos – a pesar que mucho queda por pulir-  han mejorado en decoro y en la manera de tomarse la estación de penitencia. Ha costado mucho este año ver  imágenes de desmanes. Los nazarenos son el alma de la Semana Santa y en las hermandades parecen empezar a ser conscientes de ello.

 

LO PEOR

 

  • El Postigo parece perdido para las cofradías. Es el punto con mayor control de aforamiento y casi inaccesible en la mayoría de los días para un punto tan simbólico de paso para las hermandades en ocasiones por cuestiones de seguridad muy poco entendibles.

 

  • El poco público de la Madrugá no debe ser considerado como una bendición para disfrutar a solas de las grandes cofradias de la jornada. La realidad es que en ocasiones las hermandades discurrieron desangeladas por calles casi desiertas. Era esperado tras los incidentes de 2017 pero si la situación se repite podríamos sufrir la perdida de una jornada histórica como así ha ocurrido en otros municipios o provincias.

 

  • Muy curioso que la cuenta de Twitter del Consejo de hermandades no informará ni tuviera utilidad ninguna durante toda la semana. Lo mismo hay que replantear su función informativa.

 

  • La organización y retrasos del Domingo de Ramos y Miércoles Santo. Hecho que se repite prácticamente todos los años sin que las hermandades parezcan predispuestas a ofrecer alternativas o realizar esfuerzos por el bien común de la jornada. Curiosamente, una de las hermandades que más se quejó la pasada Cuaresma -El Amor- dejo 22 minutos de retraso.

 

  • El ritmo de algunas corporaciones de vuelta a sus templo es muy lento. Desesperante para el público y el propio cortejo. Indefendible cuando en otros momentos de su estación de penitencia dan la impresión de ser cortejos muy bien organizados. Nos referimos a hermandades como la Redención, Los Panaderos, Jesús Despojado o San Bernardo.

 

  • Si bien mientras llovía las decisiones de las hermandades fueron coherentes, tras la desaparición del líquido elemento no parecieron muy afortunadas algunas posturas, como la de los Gitanos ,de realizar muy aceleradamente el trayecto de vuelta o la de la Esperanza de Triana de prescindir de su estación penitencial a Santa Ana.

 

  • El Viernes de Dolores casi sin cofradías y sin actos externos. Parecía un día de invierno más que la antesala de la Semana Santa.

 

  • Si bien se ha mejorado levemente -entre otras cosas por la prohibición de vender en muchas zonas- de nuevo no hemos sido ejemplares en cuanto a limpieza. La suciedad en muchas calles tras el paso de una hermandad era propio de la Cabalgata de Reyes.

  • El énfasis de algunas hermandades por sobrevalorar el papel de sus C.M (community manager), cuando hay otros puestos como los Diputados de tramo o auxiliares que no reciben el reconocimiento merecido.

 

  • La excesivas medidas de aforamiento -aunque paliadas este año- nos dejan imágenes contradictorias como vallas en el suelo o camiones de Lipassam obstaculizando la evacuación tras finalizar el paso de una procesión.

 

  • El público debe mejorar su comportamiento en la calle. Se sigue viendo demasiadas personas cruzando cortejos de nazarenos o músicos. El uso de palos-selfies se ha incrementado considerablemente con falta de respeto hacia el resto de asistentes. Las acampadas con cachimbas, mochilas, toallas y sillas de playa en Orfila o Pureza no deben repetirse.

  • El conflicto con los bares no se ha terminado. Muchas dudas en establecimientos hosteleros sobre lo que podían y no vender. Las botellonas aunque disminuyeron, siguen existiendo. El cierre de bares en la Madrugada dificultó desde tomarse un café hasta poder miccionar. Se necesitan más WC públicos.

 

  • Las crónicas de algunos medios de comunicación sobre el Martes Santo fueron sesgadas. A los detractores del cambio no se les puede impedir que sean reaccionarios, pero al menos que no sean mentirosos.

 

  • No fue el mejor año de las priostías, con numerosos incidentes. A destasar sobre todo la caída del olivo de los Panaderos y la aparente nula sorpresa que se observa entre los hermanos en el interior del templo. Parece que era algo que tarde o temprano estaba condenado a suceder.

  • El excesivo y mareante colorido de las flores en algunos pasos de palio.

 

  • El ambiente en la entrada de algunas cofradías de barrio no parece el más idoneo. Podemos citar Nervión, aunque no es exclusiva de la entrada de la Sed este problema, pero sí persistente. 

 

  • Dentro de los cambios de itinerario de la Madrugá, no fue especialmente estético el discurrir del Silencio por la calle San Juan de Ávila y muy complicado el transitar de los pasos del Gran Poder por la estrechez de Baños bajo la llovizna.

 

By | 2018-04-12T10:34:26+00:00 12 abril, 2018|Categories: Actualidad, Opinión|0 Comments

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Redacción El Foro Cofrade

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