Si me queréis…irse

La popular frase de Lola Flores le sirve a Sebastián Guerrero para analizar como Ayuntamiento, Consejo e Iglesia están perdiendo el control sobre la Semana Santa de Sevilla.

Corría un tórrido 23 de agosto de 1983 cuando en Marbella se iba a celebrar uno de los acontecimientos sociales del año, la hija de la eterna Lola Flores, Lolita, se disponía a contraer matrimonio pero la iglesia estaba abarrotada de gente, cuentan que hasta cinco mil personas se agolparon en el interior del templo, por lo que era imposible poder celebrar allí cualquier ceremonia. Fue entonces cuando Lola Flores espetó una frase que quedaría en el anecdotario español para los restos: “si me queréis, irse”. Como era de esperar, de allí no se fue absolutamente nadie, estropeándose todo lo preparado y teniendo Lolita que contraer nupcias en el despacho parroquial.

 

¿Qué pinta esto en un artículo de opinión cofrade? Pues a parte de abrir con una historieta simpática un artículo cofrade en pleno junio, enlazar cierto paralelismo con lo que venimos presenciando día tras día, la proliferación de actos cofrades y procesiones que inundan la ciudad tomando un cáliz ciertamente ridículo mosqueando a propios y extraños, es decir, a cofrades y no cofrades, amén de dar una imagen distorsionada y ciertamente burlesca de la ciudad. Aquí no cabe ninguna procesión más, sin embargo, paradójicamente, siguen creándose más cada año. Pese a la firme intención del ayuntamiento de contentar a este mundillo es inevitable reconocer que la plantilla de la policía local no da para más, no puede estirar más el chicle y los artículos en la prensa sevillana al respecto son ya habituales. La situación se está volviendo tan esperpéntica que muchos cofrades están ya levantando la voz de alarma.

Reconociendo que hay una mala praxis en cuanto a las personas que organizan todo este tipo de actos, y que daría para mucho analizar todos los pormenores ante tal comportamiento, creo que sería desviar la atención de quienes de verdad son los máximos culpables de estos excesos y que no son otros que Palacio, el Consejo de Hermandades y el Ayuntamiento, en el orden que ustedes prefieran.

 

En la aprobación de las últimas normas diocesanas, Palacio decidió incluir un controvertido punto consistente en que las procesiones solo podrían recorrer las calles de su feligresía, un absurdo completado con el hecho de que muchas hermandades no podían procesionar por calles aledañas o del barrio por pertenecer a otras parroquias y tener que ir a zonas más lejanas que la propia de influencia. Aunque ya se sabe, hecha la norma hecha la trampa, de esta forma se incluyó la posibilidad de poder salir de ella si así se recogiese de forma expresa en sus reglas, por tanto, varias hermandades revisaron sus reglas siendo todas aprobadas sin ningún tipo de objeción. También quisieron poner coto a las salidas extraordinarias regulando que solo se podrían conceder por múltiplos de 25 años para coronaciones y aniversarios fundacionales. Pero, de nuevo, hecha la norma, hecha la trampa, y claro, Palacio se dejó la potestad discrecional de conceder las extraordinarias que considerase oportuno llegando al sinsentido de aprobar algunas y denegar otras ante mismas circunstancias. No aquí terminada la contradicción, Palacio se ha dedicado a conceder coronaciones como si no hubiera un mañana con sus par de salidas por las calles de Sevilla. Y si ante pintadas en templos y casas de hermandad en plenos procesos electorales, con presuntos robos perpetrados por miembros de junta de forma continuada en sus hermandades y con denuncias por lo civil, dimisiones en bloque ante asuntos extraños con el ofrecimiento de mucho dinero de bandas… la curia ha decidido mirar hacia otro lado, sí  ha decidido Monseñor Asenjo dar su parecer en la organización del Corpus, menos gente participando desde dentro, que se hace muy pesado, y más actos y altares para ganar mas espectadores. Vamos, que prevalece el espectáculo sobre la espiritualidad del mismo. Con esa declaración de intereses, el mensaje pastoral que se manda a las hermandades no es ni mucho menos ejemplar para cambiar la situación reseñada, todo lo contrario. Mientras los problemas de las hermandades no afecten a la Iglesia directamente, pasotismo absoluto.

Por otra parte, cuanto antes acepte el Consejo de Hermandades que son unos meros servidores de las propias hermandades para gestionar y repartir el dinero de las sillas, para nombrar pregoneros y cartelistas y para hacer de representación en diversas ocasiones, les irá mucho mejor. Porque mandar no mandan absolutamente nada. De carisma no tienen absolutamente nada y de osadía y atrevimiento menos aún. Incapaces de presentar proyectos interesantes para las hermandades tales como el ansiado museo o alguna procesión magna de interés. Ni siquiera fueron capaces de apoyar a las hermandades del Martes Santo en su reto y aceptar su éxito sin poner reparos y el merecimiento de continuar por la senda emprendida. Sucumbieron ante la prensa y algunos a los que ellos consideran notables, aunque no los conozcan la inmensamente mayoría ya no de sevillanos sino de cofrades. Y con la madrugá siguen aplaudiendo con las orejas cualquier cosa que presenten porque son incapaces de decirles nada y porque así se creen que se pueden colgar alguna medalla. Y allí ni los escuchan. Pero por no plantar cara no se la plantaron ni a las autoridades ante los sucesos de la madrugada de 2017. Ni un reproche, ni una explicación, ni una reivindicación, ni un hasta aquí hemos llegado. Ítem más, en todas las reuniones con las cofradías apoyando sin objeciones la tesis oficiales. Y volviendo a los excesos, permitiendo que varias hermandades de gloria, alguna que no tiene ni siquiera un paso en propiedad, lo tienen que pedir prestado para poder salir, ahí estén con sus procesiones de cuatro amigos y cobrando dinero de la subvención sin problemas con la policía local cortando calles. ¿Alguien se creyó lo de la gran reforma? ¿Esta gente está capacitada para ni tan siquiera plantear algo medianamente serio que no sea eliminar unas pocas de sillas y abrir un pasillo? Ellos han contestado a estas preguntas cuando ha llegado el momento de convocar en pleno a los hermanos mayores y no apareciendo en el orden del día nada al respecto. Cero sorpresas.

Y llegamos a los responsables políticos. Juan Espadas con su papel protagonista de conceder todo lo que le presentan, creyéndose que son votos por doquier. ¿Qué hay que cortar calles y mandar patrulleros de la policía local por cruces de mayo a mansalvas? no pasa nada, aunque en el resto de ciudad no haya ni uno solo. ¿Qué las hermandades, aparte de su salida procesional, tienen cada una su rosario, via crucis, traslados para cultos, procesión de gloria, cruz de mayo…? todo perfecto. ¿Qué ya quieren sacar cualquier Santo sin saberse el por qué? pues adelante, ¿Santa Cecilia en mayo? pues venga. No se cuantas Marías Auxiliadoras, pastoras, sagrados corazones, niños Jesús, procesiones sacramentales hay actualmente, las que haga falta, no hay problema, y si son de las ilegales pues se les pone una carpa y a disfrutar que son dos días y unos pocos de votos. Pero eso de llevar a cabo una ordenanza para regular todo este tipo de cosas, nada, que todos los votos ganados se pueden perder. Ciudadanos se conformó con salir en la foto de aprobarse el trabajar en tal ordenanza, ya si se hace… y Participa aprendió que mejor no meterse en estas cosas directamente, mejor protestar por redes sociales con los suyos para que no se les acuse de querer acabar con la Semana Santa. Y, por supuesto, cerramos prontito y sin escándalos lo que pasó en la madrugada: fue el ruido y el miedo. Eso se soluciona con luces y altavoces. Pero las sillitas, las aglomeraciones en las salidas de algunas hermandades desde diez horas antes con cachimbas y picnics incluidos, eso no hay problemas. No se vaya a enfadar nadie y perderse votos.

Si queréis a la Semana Santa, si queréis a las hermandades, si os gustan las procesiones, si tenéis un mínimo de dignidad irse antes de dejarla morir de éxito. Dejad que lleguen personas y curas que quieran ponerse a trabajar, de verdad, y que tengan la sapiencia, capacidad y carisma para presentar soluciones, para presentar proyectos, para llegar a consensos, para regular y armonizar todo esto antes que la gente se enfade de verdad, antes que ocurran nuevas desgracias, antes que la gente se canse y antes que el turismo asuma el absurdo como lo normal en Sevilla y se crea que cualquier cosa representa el mundo cofrade. Y que alguien diga que todo esto no es un espectáculo y que tras todo esto debe haber un espíritu cristiano, un mensaje religioso pese a que a todos nos guste la música, el arte, el incienso y la cervecita comentando todo. Si la queréis… irse.

 

 

By | 2018-06-11T09:12:30+00:00 7 junio, 2018|Categories: Actualidad, Opinión|0 Comments

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Sebastián Guerrero
Jurista. Cofrade del barrio la Feria. Antes opinaba del Sevilla FC en Orgullo de Nervion.

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