Siendo admirador de Julián,hace años,no me enamora el fichaje. Hay muchos cantantes que,aún marcando épocas,se "descubrió" que no eran tan buenos como aparentaban...a ver qué partido le saca Antonio,
A mi Julián no me gusta pero por ejemplos en las Noches de Bohemia o en los Principes lo veo fuera de sitio, con los Carapapas o German si me gusta
A mí depende de la comparsa pero, si algo tienen gente como Martínez Ares o Bienvenido, es que te ponen en su sitio a quien sea. El propio Fali Vila es una voz difícil de encajar y no falla una con él. Por cierto, ha tardado poco en demostrar su cinismo el Ayuntamiento. Fuera los honores a Juan Carlos Aragón pero ahí estamos a tope para inaugurar el Teatro Pemán. Qué huevos.
Qué pena coño, es de mis voces preferidas. Julián en cambio, no me agrada mucho. A ver cómo encaja en el grupo.
Yo ya estoy cansado de contenerme en este tema por miedo a que me tachen de machista o de no estar del lado de la víctima, pero lo que le están haciendo a Juan Carlos me parece indignante. A mí, como persona, se me ha caído. Descubrir que era tan hipócrita como muchos de los autores a los que él mismo criticaba por cantar una cosa y pensar otra me ha decepcionado profundamente. Sin embargo, lo que se está haciendo ahora con su figura, fulminándola en apenas 48 horas y retirándole incluso el Antifaz de Oro bajo el argumento de que «para ocupar un espacio público hay que ser una persona ejemplar», me parece una reacción totalmente desproporcionada. Además, ese criterio parece aplicarse únicamente a Juan Carlos, porque, de ser así, habría que retirar calles, placas y reconocimientos a muchísimas otras personas. Y no me refiero a los casos relacionados con la memoria histórica, donde esos homenajes se concedieron precisamente por hechos que hoy se consideran reprobables; eso es una cuestión completamente distinta. Cuando se homenajea a Juan Carlos, cuando se le concede una estrella en el Gran Teatro Falla o un Antifaz de Oro, no se hace por su calidad humana, sino por su aportación al Carnaval de Cádiz. Una obra que ha trascendido fronteras y que ha contribuido decisivamente a que el carnaval gaditano sea conocido incluso fuera de España. No se puede entender la dimensión actual del Carnaval de Cádiz sin El Selu, Antonio Martínez Ares y Juan Carlos Aragón. Sinceramente, creo que pocas personas merecen tanto esos reconocimientos por su legado artístico como ellos. Pretender borrar a Juan Carlos de la historia del carnaval sería algo parecido a intentar borrar a Fletilla o a Paco Alba. Mi mayor decepción política ha sido la actitud de Adelante Andalucía. Un partido que conocía estos hechos y que, en su momento, entendió acertadamente que los homenajes estaban dirigidos a la obra y no a la persona. Sin embargo, cuando todo salió a la luz, por miedo o por puro cálculo político, fueron de los primeros en desmarcarse y lavarse las manos. Y qué decir de Manu Sánchez. En mi opinión, ha actuado incluso peor. Durante años presumió públicamente de su amistad con Juan Carlos, de las confidencias que compartían y de la relación tan cercana que mantenían. Sin embargo, en cuanto surgió la polémica, no dudó en apartarlo y darlo por amortizado. Entiendo perfectamente, y en parte comparto, el enfado del entorno de Juan Carlos ante todo esto. Creo que la chica lo explica con claridad, y yo también tengo interés en escuchar todas las versiones. Porque, como dice Raquel, no se puede juzgar a una persona únicamente por un hecho concreto sin conocer el conjunto de su vida y de su historia. De hecho, esta situación podría servir para reflexionar sobre la reinserción. Sobre cómo una persona puede enfrentarse a sus propios demonios, cambiar, rehacer su vida y encontrar una forma distinta de vivir. Resulta difícil defender al mismo tiempo que «quien ha sido maltratador lo será siempre» y, por otro lado, sostener la importancia de la reinserción y la capacidad de las personas para cambiar.
Estoy bastante de acuerdo. Y al último párrafo le sumaría una reflexión que creo que es bastante más peligrosa de lo que parece. Aquí se está abriendo un debate de fondo sobre el propio derecho positivo de este país. Hay gente que directamente parece querer instaurar una especie de pena de muerte, probablemente a la carta, dependiendo de qué hecho delictivo les interese señalar. Y no son conscientes del caballo de Troya que están ayudando a meter, porque más pronto que tarde acabará volviéndose contra ellas por motivos completamente distintos. Porque al final da la sensación de que ya no basta con que una persona sea juzgada, condenada y cumpla con la pena que le corresponde. No. Parece que de un plumazo hemos decidido que ciertas personas no pueden reinsertarse, que equivocarse te condena al cadalso para siempre. Y cuidado con normalizar según qué cosas. Como dije hace unas semanas, aquí el problema de fondo es que JC era un rojo. Y toca aceptar algo incómodo: como activista, o como referente de una determinada izquierda, nos ha fallado. Nos ha fallado porque no estuvo a la altura de lo que predicaba y eso, evidentemente, decepciona. Pero también hay que decir otra cosa. Si JC hubiese sido otra persona, si no hubiese representado determinadas ideas o simplemente no hubiese sido incómodo, seguramente todo esto se estaría gestionando de otra manera. En esta historia hay muchas partes, muchas razones, mucho dolor… pero también mucho ruido y bastante veneno. Y por lo que sea, hay gente disfrutando más con cargarse a Juan Carlos Aragón que con reflexionar sobre el problema real de todo esto.
Han visto la oportunidad y la han aprovechado para hacerlo lo más rápido posible. Mientras tanto, muchos de los que admirábamos su obra seguimos en shock por la noticia, y aun así han corrido a borrarlo. Menciono precisamente a Adelante Andalucía porque es un partido que siempre ha hecho bandera de las letras de Juan Carlos y que tardó cero segundos en apoyar que lo retiraran. Para mí, eso responde a un cálculo político. Ahí está también el caso de Kichi, otro que siempre presumió de ser su amigo y a quien Juan Carlos incluso dedicó sus últimas fuerzas en un artículo pidiendo que lo votaran. Mi esperanza reside en que este partido, cuando pase el tiempo y se apague el tema, reconsidere su posición. Por otro lado, me apena ver cómo hay gente que incluso pide la expulsión de Ramoni de la Comparsa de Ares (a saber qué piensa Ares de todo esto) por defender la obra de su amigo y vecino. También me duele el sufrimiento que le están causando a un niño de siete años que ni siquiera llegó a conocer a su padre. Está sufriendo, y parece que a mucha gente le da igual.
Acabo de caer que el Mundial es como el COAC. 5 semanas de duración y hasta cuartos no empieza de verdad...