Dejando al bueno de Fray Carlos, nos venimos a ese lugar que la cámara de Jesús Martín Cartaya captó en numerosas ocasiones, cual es el viejo MERCADO DE “EL JUEVES” en la céntrica Calle de la Feria… siendo que de todas las instantáneas que allí se tomaron hemos elegido ésta de finales de los años sesenta, con el fotógrafo detenido en lo que es la llamada PLAZA DE MONTENSIÓN o “de los Carros” y mostrándonos cómo tanto se vendía allí un roto como un descosido… en ese tramo de la Calle Ancha que abarca desde el siempre concurrido local de “Casa Vizcaino” hasta la Farmacia (hoy de Doña Amparo del Pozo) que vemos como ya ostentaba por entonces el nombre del lugar… pasando por las puertas de esa Capilla donde el Señor siempre Orante en el Huerto y su bendita Madre del Rosario nos esperan todos los días, menos en la tarde/noche de los Jueves Santos… en que salen a darse su paseíto anual por las calles sevillanas y estacionan en la Catedral Metropolitana…¡¡¡Bella y costumbrista estampa ésta que contemplamos!!. (Foto: Universidad Sevilla). Saludos cofrades. -
Aparte de las veces que plasmó el Mercadillo de “El Jueves”, otras muestras de las fotografías de Jesús recogiendo escenas populares son algunas que realizó en los últimos años setenta, recogiendo unos momentos de un interesante partido de fútbol jugado entre dos equipos de jovencitos en el Campo que por entonces existía en el PARQUE ALCOSA… siendo muestra de ellas esta instantánea que nos muestra a dos jóvenes presenciando las evoluciones del emocionante encuentro…. sentados sobre unas humildes piedras sobre las que -sobre todo el de la derecha- imagino que hasta les costaría guardar el equilibrio… y todo ello con el fondo de unos bloques de casas que, poco a poco, iban construyéndose para ir así conformando ese barrio en la zona nororiental de la Ciudad, sobre lo que antiguamente habían sido una dehesa de olivos y encinas, en la que pastaban hasta toros bravos, propiedad de la Familia Marañón Lavín…. ¡¡Cambios de la historia!!. (Foto: ABC). Saludos cofrades. .
No sabemos cuál sería el resultado final de aquel partido del Parque Alcosa… y ello, entre otras razones, porque nos hemos venido con el amigo Jesús a los fines de que, con su cámara, plasmara en el año de 1971 esta fotografía en la sevillana PLAZA DE ESPAÑA en la que, no sabemos si con fines promocionales o publicitarios, captó en sus “menesteres” y mientras grababan un cortometraje, a los grandes artistas jerezanos José Cala “El Poeta” (nombre artístico del guitarrista José Cala Repeto) y el cantaor “Romerito de Jerez”, que fue el nombre artístico de Manuel Romero Pantoja … y todo ello con el fondo de una de las artísticas Torres de ese genial recinto que ideara nuestro amigo Don Aníbal González para romper un poco la frondosidad del Parque de María Luisa y darle un toque un tanto bastante regionalista de cara a una deseada Exposición Iberoamericana que, con sus demoras, llegaría finalmente en el año de 1929…. ¡¡Dejemos, pues, a los artistas jerezanos dando al cante -bulerías, fandangos, seguiriyas, etc.- a los inconfundibles buenos toques de una guitarra!!. (Foto: Universidad Sevilla). Saludos cofrades. .
Jesús Martín Cartaya nos dejó también innumerables y bellos testimonios gráficos de las distintas FERIAS DE ABRIL en las que pudo estar presente con su cámara en ristre, tanto en el Prado de San Sebastián como en el nuevo recinto de los Remedios, allende el rio… siendo que de la primera de tales localizaciones podemos plasmar -como ejemplo- esta instantánea de los últimos años sesenta en la que vemos allá en el Prado y bajo una nube de farolillos a un verdadero enjambre de caballistas y amazonas -la mayoría de éstas a la grupa- en el seno de algún reportaje que el amigo Jesús realizara para algún medio del papel diario o semanal o, simplemente, por el deleite propio de tener unas cuantas fotografías más que añadir a su incontable colección…. ¡¡Buen Paseo a los jinetes y sus monturas!!. (Foto: ABC). Saludos cofrades. -
Como antes decíamos, dentro de las fotografías de Martín Cartaya sobre la Feria abrileña… unas cuantas de ellas se plasmaron en el nuevo recinto de los Remedios, atrapando su cámara todos los usuales aditamentos de casetas, carruajes, caballistas, puestos ambulantes, etc. etc. y… ¿Cómo no?... los queridos “cacharritos” de la simpar “CALLE DEL INFIERNO”, de lo que es buena muestra esta instantánea que Jesús plasmó en una de las primeras Ferias allí celebradas -a mediados de los setenta- en la cual contemplamos una pista de los tradicionales “coches de choque” y una alta “Noria”…no en funcionamiento, sino los dos parados en esas horas justas tras la amanecida en la que los “alrededores” de las calesitas feriales se encuentran aún llenos de papeles, bolsas, cáscaras de pipas, avellanas y otros “comestibles” y en espera de un buen escobón que lo deje todo limpio y listo para recibir a los visitantes “del día siguiente”, entre el ruido de las sirenas, de los usuarios, de las músicas y de los motores de los propios artefactos. ¡¡Original, pues, esta ferial fotografía!! (Foto: Universidad Sevilla). Saludos cofrades. .
Ya que estamos metidos en Feria, nos vamos … ¡¡A los Toros!!.... y, así, nos aposentamos -una vez más- en nuestra querida PLAZA DE TOROS DE LA REAL MAESTRANZA para, tomada allí por la cámara del amigo Jesús, contemplar esta fotografía en la que, desde la negritud hacia la claridad, quedó plasmada la puerta de salida de los Picadores de turno, que esperan el oportuno toque de clarín para salir al amarillo albero a cumplir su cometido con el toro que le haya caído en suerte a su maestro en una de las corridas de Feria…. Muchas son las instantáneas que el maestro Martín Cartaya ha tomado en la Plaza de Toros del Adriano… tanto a los matadores de turno (¡ay!... ¡esos cuasi monográficos dedicados a su amigo Curro Romero!) como los subalternos, mulilleros, areneros, alguacilillos clarineros y público en general… así como de algún visitante inopinado del ruedo, como pudieran ser espontáneos, maletillas y algún que otro animal suelto, por no decir nada de las diversas que plasmó en los exteriores del ruedo, con las cuadrillas llegando a la Calle Iris o los futuros espectadores departiendo aún en el Paseo de Colón antes de aposentarse en los oportunos tendidos… todo ello con la cámara de Jesús como testigo de excepción, para dejarnos recuerdos imborrables de la Sevilla que le tocó vivir y que, ahora que ya no está, tanto le recuerda…. (Foto: Sevillatoro.es). Saludos cofrades. .
Tras salir de la Plaza de la Maestranza, nos pasamos a ver el aspecto que presentaba nuestro querido PUENTE DE ISABEL II en el año de 1976, tal y como fue captado por la cámara de Martín Cartaya durante las reformas estructurales que estuvieron llevándose a cabo por cierto tiempo en aquellas medianerías de los años setenta, que si bien salvaron la vida a tal querido elemento urbano (hubo hasta quien propuso su demolición) sí que supusieron el cierre del mismo a la circulación rodada y a la circulación “cofrade”, por cuanto que -como todos sabemos de sobra- los cortejos de las Hermandades de Triana que marchaban hacia el centro de la Ciudad hubieron de buscarse la vida para, bien por el Puente de San Telmo o bien por la zona de Chapina -por entonces “de tierra firme”- salvar el escollo que suponían las mencionadas obras que impedían pasar directamente desde el Altozano a Reyes Católicos... y la viceversa…. siendo famosas -entre otras-las fotos que el amigo Jesús realizó a sus queridos Titulares de la O a su paso por delante de la ferroviaria Estación de Córdoba en aquellas tardes de Viernes Santo de las que nos quedaron recuerdos gráficos casi imborrables… (Foto: ABC). Saludos cofrades. -
Ya que estamos justo sobre su tablero, digamos que fueron bastante numerosas las fotografías (cofrades o no) que Jesús Martín Cartaya realizó en el Puente de Triana a lo largo de su vida cámara en ristre… siendo que, de todas ellas y dado que estamos ya en las medianerías del mes de Julio, entresacamos ésta en la que, desde el Puente y con la barandilla de éste por delante, contemplamos el aspecto que presentaba la trianera CALLE BETIS con su alta zapata llegando a las aguas del río y ya instalados en la misma vía pública todas las casetas y puestos usuales (incluida alguna calesita para los más pequeños) en pos de la celebración de la popular “Velá de Santa Ana” durante un verano de los primeros años setenta… Bien, amigos… Pues vamos a llegar al Altozano, vamos a ir terminando esta serie de entregas en la que tenemos como protagonista a la cámara del amigo Jesús y, estando éste con nosotros… ¿hacia donde tiraremos?... Pues lógicamente… ¡¡Hacia la O!... con lo cual…¡¡Nos vamos hacia la Calle Castilla!!. (Foto: Universidad Sevilla). Saludos cofrades. -
Y… bueno…. Llegados a la Calle Castilla en esa buena compañía de la que gozamos pues…. pasamos a ver a uno de los más ilustres Vecinos de esa tan trianera calle, cual es el SEÑOR NAZARENO DE LA O, haciéndolo en esta fotografía que nos dejó para la posterioridad el amigo Jesús y en la que vemos al querido “Jorobaíto” que nos dejara la gubia de Pedro Roldán entre los guardabrisas del antiguo canasto que le portaría hasta el año de 1976 (en 1977 se estrenó el actual canasto obra de José Martínez), andas antiguas aquéllas que databan nada menos que del año 1846, que cruzaron por primera vez el río sobre el viejo “puente de barcas”, que fueron reformadas notablemente a finales del siglo XIX (en 1880) y que tras llevar durante todo el tiempo que decíamos al Señor de la Calle Castilla, serían vendidas a la Hermandad del Santo Entierro de Carmona, que las sigue conservando en la actualidad para portar el misterio del Traslado de Jesús al Sepulcro…. Si bien comenzábamos esta serie de fotografías con aquella foto cofrade en que veíamos a Jesús Martín Cartaya en medio de una fila de nazarenos… la cerramos con esta fotografía realizada por el mismo plasmando una de sus mayores devociones… a la cual rezamos una oración para, tras ello, decir que ¡nos vamos de vacaciones!! y que, por consiguiente no retornaremos a la Sevilla de antaño hasta acaso finales de Agosto o primeros de Septiembre…. aunque ¿Quién sabe?... Un abrazo a todos. (Foto: Facebook). Saludos cofrades. .
Ha discurrido la mayor parte del verano y… ¡¡aquí estamos de nuevo!!... a los fines de ir viendo poco a poco y siempre de frente algunos aspectos de la Sevilla bien de nuestros propios antaños o bien de los de nuestros mayores… siendo que dado que nos habíamos quedado contemplando una de las preciosas fotografías que el amigo Jesús Martín Cartaya realizó a su querido Nazareno de la O, ello me ha pasado a recordar esas noches de Viernes Santo en que, cuando la Cofradía de la Calle Castilla ha pasado a retornar cruzando el río por el Puente de San Telmo, prácticamente en todas las ocasiones ha discurrido a los pies de este famoso edificio sito desde casi “siempre” en la justa confluencia de las Calles Betis y Troya (antes llamada “Calle de la Cruz”), cual es la llamada CASA DE MONIPODIO que contemplamos sobre estas líneas en fotografía realizada por el portugués Antonio Passaporte, para la Casa “Loty”, aproximadamente hace un siglo, durante el que tampoco es que haya cambiado mucho con respecto a lo que podemos ver en la actualidad… siendo que acaso el mayor cambio es el de la actual pavimentación de esa Calle Betis que discurre por delante y la existencia a nuestra izquierda de un nuevo edificio como número 60 de tal calle, reemplazando a ese bajito que podemos contemplar en la vieja instantánea… Recordemos brevemente cómo ese caserón, que con alguna que otra reforma a cuestas arrancó en su historia alla a finales del siglo XVII y que, en su día, fue conocido también como “Casa de la Troya” fue designado Por Miguel de Cervantes como residencia del malhechor “Monipodio”, jefe de los bandidos sevillanos que aparece en una de sus famosas “Novelas Ejemplares” que dedicó a Rinconete y Cortadillo, conforme recuerda la placa cerámica que se colocó en el año 1916 en esa justa esquina y que vemos en ya en la foto sito en el arranque de la Calle de Troya adosado a ese caserón junto al cual -y ahí comenzábamos este breve mensaje- alguna que otra vez hemos visto procesionar con sus Titulares a nuestros queridos hermanos de la O ya camino del Altozano en su retorno a la Parroquia de la Calle Castilla…. (Foto: Facebook). Saludos cofrades. -
Bien, pues ya dejada atrás la Calle Troya y la Cofradía dela O pasamos a recordar este mes y pico que hemos estado ausentes y el mayor resumen que podemos hacer del mismo es la expresión,…. “¡Qué calor!”...siendo de memorizar que -para combatir el mismo- uno de los medios que recuerdo desde siempre es el de ¡¡una gaseosa fresquita!! (sola o acompañada con vino o incluso cerveza) debiéndose decir que, hablando de tal bebida, pues hemos de citar -indefectiblemente- a la famosa GASEOSA “LA JUNCAL”, a la que tantas veces he ido a comptar de chico por “encargo familiar” (curiosamente me encomendaban la compra de “una carbónica”) haciendo frecuentemente tal adquisición en un Colmao que el Señor Aniceto regentaba en la Calle Curtidurías y a al que iba yo con “el casco” de la gaseosa del día anterior para adquirir una nueva fresquita, que recuerdo era guardada por mi abuela en una de aquellas neveras “Pinguino” a las que había que meter previamente un cuarto de barra de hielo que, al derretirse, echaba su agua a la zona inferior del artefacto…. en lo que ya sería una historia distinta para contar… Pues bien, recordemos que aquellas “Gaseosas La Juncal nacieron a mediados de los años sesenta siendo el nombre que dieron a su “producto” cuatro pequeños empresarios “gaseoseros” que actuaban en los alrededores de la ciudad, concretamente uno de Utrera, otro de Triana, otro de Cerro del Águila y los nazarenos Hermanos Monge, de Dos Hermanas, que se dividieron el trabajo de la producción y distribución del nuevo producto y que pasaron a realizar una buen a publicidad del mismo, tanto en patrocinio de programas radiofónicos como “a pie de calle”, siendo que de esto último fue muestra la fotografía que dejamos sobre estas líneas, correspondiente a una Campaña llevada a cabo a finales de los años sesenta y en la que, amén de tres muchachas con las botellas en la mano, aparece un hermoso camión de reparto, adscrito a la Fábrica que en Utrera dispuso esa nueva marca de “La Juncal” que imagino la mayor parte de los componentes del grupo ha bebido alguna vez… ¿no?... Y bueno…. ¡¡Todo aquello tuvo su final!!... por cuanto que tras el tremendo auge de la Juncal, en sus gaseosas y sifones, la misma comenzó a estancarse dado el auge “casero” de otras marcas, lo que quedaría rematado cuando pasó a ser adquirida por el industrial sanluqueño Francisco Yuste García, que trasladaría todo el proceso a tierras gaditanas donde en no mucho tiempo aquella “Juncal” de nuestros recuerdos y “deliciosa al paladar” -como se anunciaba- pasaría a ser reconvertida en “La Preferida” que -finalmente- sí que acabaría sucumbiendo a la competencia de otras marcas de tales bebidas carbónicas…. Y es que… ¡Tempus fugit!! (Foto: Facebook). Saludos cofrades. -
Bien, pues tras trasegarnos una Juncal de aquéllas….. ¡¡Nos vamos de boda!!.... mejor dicho, nos desplazamos hasta los finales de la Calle dedicada a Doña María Coronel para, revirando a la izquierda, aposentarnos a las mismas puertas del PALACIO DE LAS DUEÑAS en la jornada del 12 de Octubre de 1947 (por entonces festejada como “Dia de la Raza”) para contemplar el justo momento en que la novia, la entonces Duquesa de Montoro llamada Cayetana, salía acompañada de su padre -el entonces Duque de Alba Don Jacobo o Jaime- ataviada con un albo vestido -confeccionado por Doña Flora Villarreal- sobre un coche de caballos tirado por tres mulas bellamente enjaezadas de blanco (no de los colores azul y amarillo propios de los Alba), rumbo a la Santa Iglesia Catedral de Sevilla, ante cuyo retablo mayor se celebraría el emnlace matrimonial de esa entonces joven dama que tanto dedicó a Sevilla gran parte de su vida, gozando y propagando nuestras inveteradas costumbres en las que nunca faltaron su dedicación a la Semana Santa (con especial conexión con “su” Hermandad de los Gitanos), el Real de la Feria abrileña y sus frecuentes asistencias a la Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería, amén de otros muchos momentos en los que pasaba a mostrarse una sevillana más… A la boda de Cayetana con Luis Martínez de Irujo asistieron numerosos invitados de todas partes del mundo, muchos de ellos miembros de la nobleza. Tras terminar la ceremonia oficiada por el Cardenal de Valencia Don Marcelino Olaechea, los novios, en loor de multitud, montaron en aquel mismo carruaje de mulas y marcharon hacia la Iglesia de San Gil, donde Doña Cayetana ofrendó su ramo a la macarena Virgen de la Esperanza, tras lo que acudieron al Palacio de las Dueñas donde se celebró un gran banquete, de cuyas bebidas se encargaría el entonces popular barman Perico Chicote, en un ágape que debió de resultar extraordinariamente sabroso…aunque acaso lo más anecdótico sería que, a los brindis, el padrino Don Jacobo terminó su breve discurso con un grito: ¡¡Viva el Rey!, que no gustaría para nada a los franquistas mandamases de aquellos tiempos…. En fin… ¡¡Que siga la fiesta!! (Foto: Facebook). Saludos cofrades. .
Terminada que fue aquella ceremonia, pues nos disponemos a contemplar una miaja del interior del referido PALACIO DE LAS DUEÑAS… pero no lo hacemos en persona, sino pasando a contemplarlo en esta bonita fotografía que realizó Jean Laurent en torno al año 1880 y que nos muestra el patio central en todo su esplendor… Llegados aquí, es de recordar que este edificio tan céntrico de nuestra Ciudad tuvo su origen en la llamada Casa-Palacio de la Familia Pineda, construida a mediados del siglo XV y que pronto fue llamada “…de las Dueñas” por tener enfrente el Convento de Santa María de las Dueñas (levantado ya en el siglo XIII y derruído en 1868 por “la Gloriosa”), siendo el edificio palaciego en cuestión vendido en 1496 por los Pineda a Doña Catalina de Ribera, que realizó grandes reformas y añadidos en la construcción, ocurriendo que ya entrado el XVI el edificio pasaría a ser heredado y nuevamente reformado profundamente por Don Fernando Enríquez de Ribera con elementos renacentistas y platerescos, siendo que -años más tarde- la entonces propietaria Antonia Enríquez de Ribera, marquesa de Villanueva del Río, casaría en 1612 con Don Fernando Álvarez de Toledo y Mendoza, que tiempo después pasaría a convertirse en el VI Duque de Alba, con lo que desde entonces este Palacio de las Dueñas está adscrito a tal casa señorial, durante cuyo dominio pasarían a hacerse más remodelaciones, cono por ejemplo la de realizarse la bella portada actual en el año 1771… Grandes fueron los avatares de este edificio, con altos (festejos y banquetes) y grandes bajos… como fue el hecho de que en el siglo XIX el XV Duque de Alba, Don Jacobo, que residía casi siempre en el extranjero, dividió su Palacio en doce cuartos… con lo que el inmueble pasaría a convertirse en Casa de Vecinos arrendatarios de los Alba, uno de cuyos Administradores para ”la finca” pasaría a ser Don Antonio Machado Álvarez, padre de los Hermanos Machado, que vinieron a nacer en ese edificio que nos está ocupando. Tras aquellas incertidumbres, los Alba recuperarían a principios del siglo XX la posesión de su bello Palacio, que de vez en cuando hasta pasaría a recobrar el viejo esplendor de antaño, máxime cuando la novia que antes veíamos -Doña Cayetana- lo convirtió en su residencia (habitual durante los años en que el madrileño de Liria se recuperaría de los destrozos de la guerra civil), determinando así que las Dueñas sea uno de los reclamos más “sonoros” de nuestra Ciudad para propios y extraños. (Foto: Facebook),. Saludos cofrades. -
No nos venimos muy lejos de las Dueñas, pues nos llegamos a la cercana CALLE SOL para detenernos a las puertas del Templo de LOS TERCEROS para contemplar cómo salen del mismo estas cuatro bellas muchachas ataviadas de negro, con sus peinetas y mantillas del mismo color, en fotografía tomada en a finales de los ochenta seguramente cuando las fotografiadas salían del referido templo en aquel acto de “recorrer las estaciones” en la mañana del Viernes Santo, siendo que si ello fue así imaginamos que no muy tarde, antes o después de la foto, nuestros queridos amigos de los Gitanos habrían pasado por allí mismo camino de recogerse en su entonces sede de San Román.. No ha variado mucho el panorama del lugar desde que se tomó esta foto hasta la actualidad (acaso la puerta de ese número 4 de la calle, que vemos a la derecha, sea distinta), siendo que incluso aparece ya el azulejo que, plasmando a la Virgen del Subterráneo realizó Antonio Morilla en el año 1959, que estuvo inicialmente obrante en la Iglesia de la Misericordia y que, finalmente, tras diversos avatares, pasaría el 7 de Diciembre de 1978 a ser colocado en la fachada de ese templo conocido popularmente como “Los Terceros”, pero que realmente se denomina “Iglesia de Nuestra Señora de Consolación”, templo antiguamente perteneciente al Convento de los Terceros Franciscanos, fundado en el año 1602 en una pequeña casa de esa Calle Sol (entonces llamada “Calle Cabezas”) y que, con posteriores adquisiciones de terrenos colindantes, pasaron a edificar la actual Iglesia entre los años de 1627 y 1641 conforme planos del arquitecto Diego Gómez, con algunos remates a finales de tal siglo XVII que la dejaron más o menos cómo hoy día está, pese a intensos avatares vividos durante la francesada y la Desamortización, que llegaron a suponer hasta el cierre durante algún tiempo de este templo, bastante cofrade a lo largo de la historia…. sobre lo cual brevemente podemos recordar a las queridas corporaciones del Amor, las Cigarreras y la Sagrada Cena, amén de alguna que otra que han venido a marcar el gran pasado -y presente- cofrade de esta tan querida Iglesia de la que vemos salir a tales guapas mocetonas en la instantánea que obra sobre estas líneas…. (Foto: ABC). Saludos cofrades. -
Bien… pues no cuatro cómo en los Terceros sino cinco guapas damas vestidas con vestidos negros y, asimismo, con peineta y mantilla, amén de sus libros de oraciones y sus rosarios, son las que fueron retratadas por Robert Cappa allá en el año 1935 en aquella conocida acción de visitar los Sagrarios (o “recorrer las siete estaciones”, como me decían de chico), haciéndolo ésta vez a las puestas de la Parroquial de San Lorenzo, donde entonces era venerado el Señor de Sevilla que, imagino (si es que la foto, efectivamente se toimó en la mañana de Viernes Santo del referido año)…ya habría tenido su recogida cofradiera horas antes -al parecer lo hizo sobre las seis de la mañana- y ello tras tres años sin haber pisado las calles de Sevilla, pues no salió ni en 1932 ni en 1933 (años en que solo salió la Estrella el primero de ellos) y tampoco figuró entre “las trece” que realizaron su salida en el 1934, con lo cual Sevilla debió de estar bastante ansiosa por volver a tener en sus calles al venerado Nazareno de San Lorenzo, lo que se lograría en el año en que se tomó esta bonita instantánea… (Foto: Facebook). Saludos cofrades.. .
Por aquellos entonces la Cofradía del Gran Poder retornaba a San Lorenzo por su antiguo recorrido de Francos, el Salvador, Cuna etc. que hubo de cambiar en 1967 para, por primera vez, revirar hacia la derecha al salir por la Puerta de los Palos y encaminarse hacia la zona del Arenal para estrenar un nuevo itinerario de vuelta en el que se incluía su paso por ese justo lugar que vemos en esta antigua fotografía del compositor y retratista sevillano Emigdio Mariani realizada en el año 1955: EL POSTIGO DEL ACEITE… lugar de la Ciudad cirtamente mucho más “cofradiero” hogaño que antaño… La fotografía de Mariani nos muestra el antiguo Arco de esa entrada a la ciudad, abierta allá en el año 1107 por Ben Yusuf, primero como “Puerta de los Barcos” y posteriormente “del aceite” y grandemente reformado en 1572 por Benvenutto Tortello por encargo del Conde de Barajas entonces Asistente de la Ciudad, siendo que desde entonces el lugar se ha mantenido más o menos igual que en la fotografía, tomada desde los extramuros, ya con el retablo de la Virgen de la Piedad del Baratillo, obra en 1949 del pintor Alfonso Chaces Tejada y realizado en el Taller cerámico de Ramos Rejano y las antiguas casas de la Calle Almirantazgo al fondo, que se ven bajo el ojo del arco, en el que imaginamos que más de una persona ha buscado la bendita sombra en estos días de alta calor que Sevilla ha sufrido en el presente verano que estamos viviendo… ¡Ahí es ná!! (Foto: Facebook). Saludos cofrades. .
Dejamos el Postigo, las Atarazanas, la Torre de la Plata y pasamos a subirnos un par de metros al Puente de San Telmo en el año de 1975 para, desde allí, contemplar este panorama que pudo ver y captar con su cámara fotográfica el Norteamericano David W. Hathcox, mostrándonos un poco distante la simpar TORRE DEL ORO y, más hacia acá ese punto del antiguo Puerto hispalense donde el viejo “Muelle de la Aduana” pasaba a fundirse con el más moderno “Muelle de Nueva York”, siendo que al tiempo de tomarse la instantánea todo ello estaba ya consumido por un incipiente “Paseo del Alcalde Marqués de Contadero”, tan incipiente en su urbanización que -como podemos ver- era utilizado profusamente como aparcamiento de automóviles de propios y extraños por cuanto que no existía ningún bolardo u otro tipo de obstáculo que lo impidiera y mucho menos la zona era punto de arranque y atraque de los “crucerillos” actuales que nos darían una vueltecita por el río, incluso más allá de aquel Puente de Triana que, en la añeja foto, podemos contemplar allá al fondo, majestuoso como siempre… (Foto: Facebook). Saludos cofrades. .
Ya que nos habíamos subido a él con el amigo David para que éste tomara la fotografía anterior, por nuestra parte nos quedamos en el PUENTE DE SAN TELMO para contemplar un par de instantáneas que nos muestran las “pruebas de peso” que el mismo hubo de soportar cuando se termino de realizar su fábrica, a los fines de aprobar la consolidación del aguante tanto de su estructura inmueble como de los tableros abatibles que radicaban en su zona central, pudiéndose ver cómo -a tales fines de probar su resistencia- se apilaron sobre el incipiente tablero del Puente un buen montón de hormigoneras, camiones, autocares, etc…. y no se subió alguna que otra locomotora ferroviaria por no disponerse de carriles que hubieran podido llevarla hasta allá… Recordemos que, dado que aguas abajo del Puente de Triana no había otro medio de vadear el río (fuera aparte de chalupas y bateas, usadas especialmente por las cigarreras trianeras) y que cuando se inauguró el llamado “Puente de Hierro” en 1926 éste no solucionaba mucho dada la distancia que tenía respecto del Puente de Isabel II, se pensó ya decididamente por esos mismos tiempos en la definitiva construcción de un nuevo Puente que arrancara, más o menos desde la zona de la Puerta de Jerez… y para ello se convocaron los oportunos concursos, se escucho al Rey que rogó que el nuevo elemento sobre el río no tapase mucho la visión de la Torre del Oro, se adjudicaron los trabajos y, en definitiva, los correspondientes encargados de ellos se pusieron manos a la obra (cada uno en su misión) bajo la dirección del ingeniero José Eugenio Ribera, ayudado por sus colegas los también ingenieros Eduardo Torroja, José Entrecanales y Manuel Távora, quienes consiguieron tener el Puente terminado ya en el año 1931 realizándose las pruebas de carga que vemos en la imagen a principios de Agosto de tal año y, siendo las mismas satisfactorias, se abrió el Puente para uso peatonal el día 13 y, finalmente, el día de la Virgen de los Reyes 15 de Agosto de 1931 aquella Sevilla ya republicana abrió el nuevo Puente para todo tipo de vehículos, comenzando así una larga singladura de tal elemento urbano (mucha de la misma relacionada con sus tableros abatibles durante unos cuantos años) y propiciando el desarrollo de la zona urbana de allende el río, que pasó a dar bastantes Remedios a la necesidad residencial hispalense y que propiciaría la necesidad de esos otros nuevos Puentes aguas abajo del que nos ha estado ocupando y que consiguió el Aprobado en el examen que se le estaba realizando cuando se tomaron las curiosas instantáneas que visionamos en la presente entrada… (Fotos: Sevilla21). Saludos cofrades. -
Nos vamos del Puente de San Telmo, pero no nos alejamos mucho ni del lugar ni de tal Santo, dado que nos venimos a la vera del Palacio que lleva tal mismo nombre, donde presenciamos en sus traseras unas maniobras que allá por el año de 1900 estaban realizando miembros del denominado “Regimiento Montado de Artillería”, que tenían por aquellos tiempos su acuartelamiento en una zona del magno edificio dieciochesco de la “Fábrica de Tabacos” en la cercana Calle San Fernando y que de vez en cuando acudían a esos aledaños del Palacio de los Montpensier a afinar la puntería disparando salvas con sus cañones y demás artefactos artilleros. Recordemos cómo alguna que otra vez hemos mencionado que aquel Regimiento venía ocupando tal parte de la vieja Fábrica cigarrera desde el año de 1883, ocupándolo hasta que en el año 1929 y cuando el contingente tenía la denominación oficial de “Tercer Regimiento”, sus tropas fueron trasladadas al nuevo Acuartelamiento de la zona de Pineda… siendo que de cuando tal “Tercer Regimiento “ estaba ya ocupando sus últimos años en tal recinto fabril tabaquero es la segunda de la instantánea que dejamos sobre estas líneas, que nos muestra- dentro del magno edificio de la Calle de San Fernando- la puerta de entrada a su sede, con su orla denominativa sobre la misma haciéndose constar que todo estaba incurso en lo que era conocido como “la Artillería Ligera”… Volviendo a la primera de la fotografía y resaltando el casi impoluto color blanco de los uniformes o trajes de faena de los soldados que manejan los cañones, habremos de destacar cómo a la izquierda se ve un trozo de la peculiar verja que rodeaba el Palacio de San Telmo y, por encima de ello, casi en el ángulo superior izquierdo de la foto se nos aparece entre los árboles el remate superior de nuestra amiga “La Pasarela” instalada en lo que tiempo después sería la Glorieta de Don Juan de Austria, siendo que más hacia nuestra derecha y en lo que casi es el horizonte aparecen los toldajes de algunas de las casetas más o menos “duraderas” de la Feria de aquellos tiempos, como la del Circulo de Labradores que se nos antoja puede ser perfectamente una de ellas… En fin: que hemos de dejar a nuestros amigos artilleros … más que nada porque, aunque sean salvas, el ruido de cada cañonazo que disparan es bastante ensordecedor para nuestros delicados oídos…. (Fotos: Facebook). Saludos cofrades. -
Ya que la acabamos de mencionar en los finales del comentario a las fotos de la entrada anterior, nos aposentamos en la GLORIETA DE DON JUAN DE AUSTRIA (justo en lo que para los sevillanos digamos que “más rancios” sería lisa y llanamente “La Pasarela”) para contemplar allí en esta fotografía tomada en los finales del año 1958 cómo estaba por allí discurriendo un característico tranvía de la época, compuesto por su “cabeza tractora” (de la que sale el trole) y su “remolque” (que no “jardinera”, pues éstas eran abiertas y la unidad que vemos es cerrada) con sendos anuncios ambos en sus zonas bajas de las por entonces modernísimas lavadoras “Bru” y de que las mismas eran distribuidas por una tienda llamada “El Hogar Moderno”, radicada por entonces en la céntrica Calle Tetuán, en tanto que el remolque, en la alta zona de su “bambalina” anuncia el en aquellos tiempos prestigioso “Anís Manolete” elaborado en las cordobesas “Destilerías Repulló S.A.”, en tanto que la cabeza tractora anuncia en su zona superior el no menos célebre Brandy “Hispano” de la jerezana bodega que Manuel Antonio de la Riva, industrial de orígenes cántabros, fundara en el siglo XIX y que a través de sus herederos continúa desarrollando su actividad en nuestros días… Por lo demás y sobre la fotografía en sí, terminaremos destacando lo adoquinado que estaba por aquel entonces la Glorieta de Don Juan, cómo hacia nuestra derecha se nos marcha -en la dirección a la que va el tranvía- la Avenida Menéndez Pelayo con un autocar que baja por la misma y medio oculta los toldos que por entonces cubrían el kiosco de los “Hermanos Gómez”, que ya estaban por allí…. y cómo por la izquierda se va hacia la Puerta Jerez la Calle de San Fernando, con los inconfundibles borlones que rematan las azoteas del primero de sus edificios de la acera derecha, esquina al Paseo de Doña Catalina de Ribera y que siempre he conocido y llamado cómo “la esquina del Bar España”…. (Fotos: Facebook). Saludos cofrades. .