Meditacion de visperas

Tema en 'Un poco de todo' comenzado por Maximoo, 17 de Marzo de 2016.

  1. Maximoo

    Maximoo Guest

    Quiero compartir hoy con todos los hermanos del foro y visitantes, por ser hoy último Miércoles de cuaresma, el Via Crucis que hacemos cada miércoles en la parroquia.

    Para meditación y preparación previas a la Pasión, que conmemoramos en unos días:


    VIA CRUCIS


    ACTO DE CONTRICCION

    Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castígame con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme, y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.

    1ª ESTACIÓN: JESÚS SENTENCIADO A MUERTE

    Te adoramos, Cristo, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

    Sentenciado y no por un tribunal, sino por todos. Condenado por los mismos que le habían aclamado poco antes. Y El calla...
    Nosotros huimos de ser reprochados. Y saltamos inmediatamente...
    Dame, Señor, imitarte, uniéndome a Ti por el Silencio cuando alguien me haga sufrir. Yo lo merezco. ¡Ayúdame!


    Padre nuestro.
    Señor, pequé, ten piedad y misericordia de nosotros.

    2ª ESTACIÓN: JESÚS CARGADO CON LA CRUZ

    Te adoramos, Cristo, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
    Que yo comprenda, Señor, el valor de la cruz, de mis pequeñas cruces de cada día, de mis achaques, de mis dolencias, de mi soledad.
    Dame convertir en ofrenda amorosa, en reparación por mi vida y en apostolado por mis hermanos, mi cruz de cada día.



    Dios te salve, Maria.
    Señor, pequé, ten piedad y misericordia de nosotros.


    3ª ESTACIÓN: JESÚS CAE, POR PRIMERA VEZ, BAJO EL PESO DE LA CRUZ


    Te adoramos, Cristo, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.


    Tú caes, Señor, para redimirme. Para ayudarme a levantarme en mis caídas diarias, cuando después de haberme propuesto ser fiel, vuelvo a reincidir en mis defectos cotidianos.
    ¡Ayúdame levantarme siempre y a seguir mi camino hacia Ti!

    Gloria al Padre.
    Señor, pequé, ten piedad y misericordia de nosotros.

    4ª ESTACIÓN: ENCUENTRO CON LA VIRGEN

    Te adoramos, Cristo, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

    Haz Señor, que me encuentre al lado de tu Madre en todos los momentos de mi vida. Con ella, apoyándome en su cariño maternal, tengo la seguridad de llegar a Ti en el último día de mi existencia.
    ¡Ayúdame Madre!


    Padre nuestro.

    Señor, pequé, ten piedad y misericordia de nosotros.


    5ª ESTACIÓN: EL CIRINEO AYUDA AL SEÑOR A LLEVAR LA CRUZ


    Te adoramos, Cristo, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

    Cada uno de nosotros tenemos nuestra vocación. Hemos venido al mundo para algo concreto, para realizamos de una manera particular. ¿Cuál es la mía y cómo la llevo a cabo?
    Pero hay algo, Señor, que es misión mía y de todos: la de ser Cirineo de los demás, la de ayudar a todos.
    ¿Cómo llevo adelante la realización de mi misión de Cirineo?


    Dios te salve, Maria.
    Señor, pequé, ten piedad y misericordia de nosotros.

    6ª ESTACIÓN: LA VERÓNICA ENJUGA EL ROSTRO DE JESÚS

    Te adoramos, Cristo, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
    Es la mujer valiente, decidida, que se acerca a Ti cuando todos te abandonan. Yo, Señor, te abandono cuando me dejo llevar por el "qué dirán", del respeto humano, cuando no me atrevo a defender al prójimo ausente, cuando no me atrevo a replicar una broma que ridiculiza a los que tratan de acercarse a Ti. Y en tantas otras ocasiones.
    Ayúdame a no dejarme llevar por el respeto humano, por el "qué dirán".


    Gloria al Padre.
    Señor, pequé, ten piedad y misericordia de nosotros.

    7ª ESTACIÓN: SEGUNDA CAÍDA EN EL CAMINO DE LA CRUZ

    Te adoramos, Cristo, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

    Caes, Señor, por segunda vez. El Vía Crucis nos señala tres caídas en tu caminar hacia el Calvario. Tal vez fueran más.
    Caes delante de todos... ¿Cuándo aprenderé yo a no temer el quedar mal ante los demás, por un error, por una equivocación? ¿Cuándo aprenderé que también eso se puede convertir en ofrenda?

    Padre nuestro.
    Señor, pequé, ten piedad y misericordia de nosotros.

    8ª ESTACIÓN: JESÚS CONSUELA A LAS MUJERES DE JERUSALÉN

    Te adoramos, Cristo, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
    Muchas veces, tendría yo que analizar la causa de mis lágrimas. Al menos, de
    mis pesares, de mis preocupaciones. Tal vez hay en ellos un fondo de orgullo, de
    amor propio mal entendido, de egoísmo, de envidia.
    Debería llorar por mi falta de correspondencia a tus innumerables beneficios de
    cada día, que me manifiestan, Señor, cuánto me quieres.
    Dame profunda gratitud y correspondencia a tu misericordia.

    Dios te salve, Maria.
    Señor, pequé, ten piedad y misericordia de nosotros.

    9ª ESTACIÓN: JESÚS CAE POR TERCERA VEZ

    Te adoramos, Cristo, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

    Tercera caída. Más cerca de la Cruz. Más agotado, más falto de fuerzas. Caes desfallecido, Señor.
    Yo digo que me pesan los años, que no soy el de antes, que me siento incapaz.
    Dame, Señor, imitarte en esta tercera caída y haz que mi desfallecimiento sea beneficioso para otros, porque te lo doy a Ti para ellos.


    Gloria al padre.
    Señor, pequé, ten piedad y misericordia de nosotros.

    10ª ESTACIÓN: JESÚS DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS

    Te adoramos, Cristo, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

    Arrancan tus vestiduras, adheridas a Ti por la sangre de tus heridas.
    A infinita distancia de tu dolor, yo he sentido, a veces, cómo algo se arrancaba
    dolorosamente de mí por la pérdida de mis seres queridos. Que yo sepa ofrecerte el
    recuerdo de las separaciones que me desgarraron, uniéndome a tu pasión y
    esforzándome en consolar a los que sufren, huyendo de mi propio egoísmo.


    Padre nuestro.
    Señor, pequé, ten piedad y misericordia de nosotros.

    11ª ESTACIÓN: JESÚS CLAVADO EN LA CRUZ

    Te adoramos, Cristo, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

    Señor, que yo disminuya mis limitaciones con mi esfuerzo y así pueda ayudar a mis hermanos. Y que cuando mi esfuerzo no consiga disminuirlas, me esfuerce en ofrecértelas también por ellos.

    Dios te salve, Maria.
    Señor, pequé, ten piedad y misericordia de nosotros.


    12ª ESTACIÓN: JESÚS MUERE EN LA CRUZ

    Te adoramos, Cristo, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

    Te adoro, mi Señor, muerto en la Cruz por Salvarme. Te adoro y beso tus llagas, las heridas de los clavos, la lanzada del costado... ¡Gracias, Señor, gracias!
    Has muerto por salvarme, por salvamos. Dame responder a tu amor con amor, cumplir tu Voluntad, trabajar por mi salvación, ayúdalo de tu gracia. Y dame trabajar con ahínco por la salvación de mis hermanos.
    Gloria al Padre.

    Señor, pequé, ten piedad y misericordia de nosotros.


    13ª ESTACIÓN: JESÚS EN BRAZOS DE SU MADRE

    Te adoramos, Cristo, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

    Déjame estar a tu lado, Madre, especialmente en estos momentos de tu dolor incomparable. Déjame estar a tu lado. Más te pido: que hoy y siempre me tengas cerca de Ti y te compadezcas de mí.
    ¡Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía!


    Padre nuestro.

    Señor, pequé, ten piedad y misericordia de nosotros.


    14ª ESTACIÓN: EL CADÁVER DE JESÚS PUESTO EN EL SEPULCRO

    Te adoramos, Cristo, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

    Todo ha terminado. Pero no: después de la muerte, la Resurrección. Enséñame a ver lo transitorio y pasajero, a la luz de lo que perdura. Y que esa luz ilumine todos mis actos. Así sea.

    Dios te salve, Maria.
    Señor, pequé, ten piedad y misericordia de nosotros.

    Te suplico Señor, que me concedas por intercesión de tu madre la Virgen, que cada vez que medite tu Pasión, quede grabado en mí con marca de actualidad constante, lo que Tú has hecho por mí y tus constantes beneficios. Haz, Señor, que me acompañe, durante toda mi vida, un agradecimiento inmenso a tu Bondad. Amén.


    Virgen Santísima de los Dolores, mírame cargando la cruz de mi sufrimiento;
    acompáñame como acompañaste a tu Hijo Jesús en el camino del Calvario; eres mi
    Madre y te necesito. Ayúdame a sufrir con amor y esperanza para que mi dolor sea
    dolor redentor que en las manos de Dios se convierta en un gran bien para la
    salvación de las almas. Amén.
     
    Última modificación por un moderador: 17 de Marzo de 2016
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  2. Maximoo

    Maximoo Guest

    Antes del Domingo de Ramos:

    Oración
    El Señor Dios me abrió el oído; yo no resistí ni me eché atrás.
    Ofrecí la espalda a los que me golpeaban, las mejillas a los que mesaban mi barba; no escondí el rostro ante ultrajes y salivazos.
    El Señor Dios me ayuda, por eso no sentía los ultrajes;
    Por eso endurecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado. Amén.
    TEXTO BÍBLICO Le. 19. 28-40

    "Dicho esto, caminaba delante de ellos, subiendo hacia Jerusalén. Al acercarse a Betfagé y Betania, junto al monte llamado de los Olivos, mandó a dos discípulos, diciéndoles: «Id a la aldea de enfrente; al entrar en ella, encontraréis un pollino atado, que nadie ha montado nunca. Desatadlo y traedlo. Y si alguien os pregunta: "¿Por qué lo desatáis?", le diréis así: "El Señor lo necesita"». Fueron, pues, los enviados y lo encontraron como les había dicho. Mientras desataban el pollino, los dueños les dijeron:
    «¿Por qué desatáis el pollino?». Ellos dijeron: «El Señor lo necesita».
    Se lo llevaron a Jesús y, después deponer sus mantos sobre el pollino, ayudaron a Jesús a montar sobre él. Mientras él iba avanzando, extendían sus mantos por el camino. Y, cuando se acercaba ya a la bajada del monte de los Olivos, la multitud de los discípulos, llenos de alegría, comenzaron a alabar a Dios a grandes voces por todos los milagros que habían visto, diciendo:

    «¡Bendito el rey que viene en nombre del Señor! Paz en el cielo y
    gloria en las alturas».

    Algunos fariseos de entre la gente le dijeron: «Maestro, reprende a tus discípulos».
    Y respondiendo, dijo: «Os digo que, si estos callan, gritarán las piedras». Palabra del Señor"

    Que dice el texto?

    La entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, tiene una dimensión de anuncio y profecía, como también de realización y consumación de las profecías sobre el Mesías, pero lo hace de manera humilde y pobre sobre un burro. La aclamación y la glorificación de la gente, que lo reconocen como el prometido, es un reconocimiento de todo lo que hizo y de todo lo que dijo. Lo proclama como el Bendito, el que viene en el Nombre del Señor, como el Rey servidor.
    En sí es un pasaje de contrastes, pues por un lado vemos estas aclamaciones que son un reconocimiento de su identidad y por otro veremos a que otros pedían su condena, el rechazo total.
    En esta entrada triunfal el grito es: ... Hosanna, bendito el que viene... y después será:" ... crucificalo ••• crucificalo .. ".
    Es de destacar la actitud de Jesús, pues por un lado a lo largo de su vida, siempre evitó las ocasiones donde la gente lo reconocieran solo como un líder socio-político, en cambio
    aquí lo aceptó y no solo eso, sino que justificó la actitud de la gente.
    Esta entrada de Jesús en Jerusalén nos ayuda a ver la verdadera dimensión de los días que viviremos en la Semana Santa, donde veremos que Aquel que está siendo injustamente condenado, flagelado y a quien cargaron con su cruz, para que después diera su vida en ella, es el Mesías esperado, el HIJO de Dios vivo, que dio su vida para llevarnos a su Padre.
    De ahí, que iniciar la Semana Santa con la entrada de Jesús en la ciudad Santa, nos sensibiliza respecto a la actitud que debemos tener ante el Señor:
    Él vino a darnos vida con su muerte en la cruz.

    Meditación
    En la procesión del Domingo de Ramos nos unimos a la muchedumbre de discípulos que, con alegría festiva, acompañan al Señor en su entrada en Jerusalén. Como ellos, alabamos al Señor alzando la voz por todos los prodigios que hemos visto.
    También hoy seguimos viendo los prodigios de Jesús: como lleva a hombres y mujeres a renunciar a las comodidades de la propia vida para ponerse al servicio de los que sufren, como induce a hacer el bien, a suscitar la reconciliación, a crear la paz ...
    En la procesión de las Palmas profesamos la realeza de Jesucristo.
    Reconocerle como Rey significa aceptarle como quien nos indica el camino, Aquél de quien nos fiamos y a quien seguimos. Significa aceptar día tras día su palabra como criterio válido para nuestra vida.
    Seguir a Jesús supone un cambio interior de la existencia. Exige que ya no me cierre en mi yo. Exige entregarme libremente al Otro por la verdad, por el amor, por Dios, que en Jesucristo, me precede y me muestra el camino.
    Seguir a Jesús es la decisión fundamental de dejar de considerar la utilidad, la ganancia, la carrera y el éxito como el objetivo último de mi vida, para reconocer como criterios auténticos la verdad y el amor.
    Seguir a Jesús es optar entre vivir sólo para mí o entregarme a lo más grande. Al seguirle a Él, me pongo al servicio de la verdad y del amor.

    Oración
    ... Jesús se acerca al término de su vida y se presenta como el Mesías esperado por el pueblo, que fue enviado por Dios y vino en su nombre a traer la paz y la salvación, aunque de un modo diverso de cómo lo esperaban sus contemporáneos.
    La obra de salvación y de liberación realizada por Jesús perdura a lo largo de los siglos. La Iglesia, no se cansa de aclamarlo con la alabanza y la adoración .... proclama una vez más: "¡Hosanna! "Bendito elque viene en nombre del Señor."
    Expresemos nuestra gratitud y nuestro amor a Aquel que se sacrificó por nosotros, al Siervo de Dios que, como había dicho el profeta, no se rebeló ni se echó atrás, ofreció la espalda a los que lo golpeaban, y no ocultó su rostro a insultos y salivazos. Amen!

    Contemplación
    El pueblo de Jerusalén aclama al Señor con gritos de HOSANNA, y con palmas de olivo.
    También nosotros hemos acogido al Señor; también nosotros hemos expresado la alegría de acompañarlo, de saber que nos es cercano, presente en nosotros y en medio de nosotros ... como faro luminoso de nuestra vida. Jesús es Dios, pero se ha abajado a caminar con nosotros.nuestro amigo, nuestro hermano. El que nos ilumina en nuestro camino.

    ¿Cómo entra Jesús en Jerusalén? La multitud lo aclama como rey. Y él no se opone, no la hace callar.

    Pero, ¿qué tipo de rey es Jesús?
    Mirémoslo: montado en un pollino, no tiene una corte que le siga. Quien lo acoge es gente humilde, sencilla, que tiene el sentido de ver en Jesús algo más: tiene ese sentido de la fe que dice, "Éste es el Salvador".
    Jesús entra en la Ciudad Santa para ser azotado, insultado y ultrajado, como anuncia Isaías; entra para recibir una corona de espinas, una caña, un manto de púrpura. Su realeza será.objeto de burla. Entra para subir al Calvario cargando con un madero.
    Jesús entra en Jerusalén para morir en la cruz. Ese es el trono de Jesús.
    ¿Por qué la Cruz?
    Porque Jesús toma sobre sí el mal, la suciedad, el pecado del mundo, también el nuestro, y lo lava,
    lo lava con su sangre, con la misericordia, con el amor de Dios.
    Miremos a nuestro alrededor: ¡cuántas heridas inflige el mal a la humanidad! Guerras,
    violencias, conflictos económicos que se abaten sobre los más débiles ... las faltas de amor y de respeto a Dios, al prójimo y a toda la creación. Jesús en la cruz siente todo el peso del mal, y con la fuerza del amor de Dios lo vence, lo derrota en su resurrección.
    Éste es el bien que Jesús nos hace a todos nosotros sobre el trono de la Cruz. La Cruz de Cristo, abrazada con amor, nunca conduce a la tristeza, sino a la alegría, a la alegría de ser salvados y de hacer un poquito de lo que hizo él ese día de su muerte.

    Acción
    Renueva tu compromiso de seguir a Jesús con una fe madura y sencilla, confiando en su amor y misericordia.
    En estos días de Semana Santa sé mensajero del perdón y del amor y misericordia de Dios para todos.



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    Última modificación por un moderador: 19 de Marzo de 2016
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  3. Maximoo

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    Salmo Penitencial:
    Salmo 50
    Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
    por tu inmensa compasión borra mi culpa;
    lava del todo mi delito,
    limpia mi pecado.

    Pues yo reconozco mi culpa,
    tengo siempre presente mi pecado:
    contra tí, contra tí sólo pequé,
    cometí la maldad que aborreces.

    En la sentencia tendrás razón,
    en el juicio resultarás inocente.
    Mira, en la culpa nací,
    pecador me concibió mi madre.

    Te gusta un corazón sincero,
    y en mi interior me inculcas sabiduría.
    Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
    lávame: quedaré más blanco que la nieve.

    Hazme oír el gozo y la alegría,
    que se alegren los huesos quebrantados.
    Aparta de mi pecado tu vista,
    borra en mí toda culpa.

    Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
    renuévame por dentro con espíritu firme;
    no me arrojes lejos de tu rostro,
    no me quites tu santo espíritu.

    Devuélveme la alegría de tu salvación,
    afiánzame con espíritu generoso:
    enseñaré a los malvados tus caminos,
    los pecadores volverán a ti.

    Líbrame de la sangre, oh Dios,
    Dios, Salvador mío,
    y cantará mi lengua tu justicia.
    Señor, me abrirás los labios,
    y mi boca proclamará tu alabanza.

    Los sacrificios no te satisfacen:
    si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
    Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
    un corazón quebrantado y humillado,
    tú no lo desprecias.

    Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
    reconstruye las murallas de Jerusalén:
    entonces aceptarás los sacrificios rituales,
    ofrendas y holocaustos,
    sobre tu altar se inmolarán novillos.
     
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  4. Maximoo

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