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Música para el recuerdo: marchas dedicadas a la memoria de los que ya no están para el mes de difuntos (Bandas de Cristo – parte II)

Siguiendo este extenso especial, hoy nos dedicaremos a ver ese lado de la música procesional para bandas de Cristo, con excepciones, tal vez algo menos personal.

Y es que, junto a ese amateurismo que mencionamos en la parte anterior, y que diversifica la cantidad y tipos de dedicatorias de marchas, la música de paso de Cristo también se diferencia de la de “palio” en el tipo de relación con las Hermandades y en su mayor lado mediático, en la búsqueda de aceptación y notoriedad que, no diremos que no exista en las Bandas de Música, que también, pero que sí es algo más vinculado a estos géneros.

Haciendo Hermandad:

Aunque las relaciones banda-Hermandad pueden ser de muy diversas formas, en un arco que pueda ir desde una mera relación contractual y formal hasta las bandas que se implican más, es más común en el mundo de las bandas de Cristo, debido a que el músico de éstas suele ser más aficionado, encontrar más formaciones que se vinculan de esta última forma con sus Hermandades (a veces, en su lado más negativo, llegando hasta el punto de algunas bandas y músicos creerse irreemplazables e incluso hasta protagonistas determinantes en las que denominan “sus” Hermandades). Es por ello que, unido a ese interés de las bandas por tener su repertorio propio y exclusivo, las Bandas de Cornetas y Agrupaciones agasajen más a sus Hermandades con, prácticamente, estrenos anuales.

Aparte, de estas relaciones, junto a otras propias amistades de los mismos autores, surgen vínculos y lazos que, en estas tristes ocasiones de despedida, quedan plasmadas en forma de marcha.

Puede que, de estos últimos, tal vez salgan los mejores ejemplos por ser más sentidos, encontrando mayor cantidad de marchas en estos géneros dedicadas a Hermanos Mayores y miembros de Juntas de Gobierno, a capataces y costaleros, e incluso, simplemente, a amigos devotos de una determinada Hermandad.

Para la Hermandad de la Resurrección de Sevilla, y dentro de ese histórico disco llamado “Llegó como llega siempre…” que la Agrupación Virgen de los Reyes nos legó en el año 1998, encontramos dos marchas que perfectamente encajan en este apartado, dos marchas últimamente bastante olvidadas y arrinconadas a pesar de su calidad y categoría.

Así, para Manuel Cabello, quien fuera Hermano Mayor, Juan Luis del Valle Pérez compone la marcha Réquiem a Santa Marina, una marcha con una línea sobria y muy solemne bastante destacable por la cual quizás haya sido mucho tiempo dejada en el ostracismo por su propia banda de origen hasta el punto de haber estado años retirada de su repertorio y del propio repertorio de la Hermandad a la que se dedica. El autor en ella dejó referencias musicales a alguna misa de Réquiem, además de citar el famoso canto Resucitó de Kiko Argüello.

Y para Francisco Javier García Rodríguez, quien fue miembro de la Junta de la misma Hermandad y tío de un buen amigo suyo, Pedro Pacheco dedicó la también magnífica (y también muchas veces ignorada) Junto a la Aurora, marcha que además se da la curiosidad que fue la primera de este prolífico autor para el género de las Agrupaciones.

Del mismo autor encontramos posteriormente la marcha Ángeles que grabara la Agrupación Musical de la Encarnación de la Hermandad de San Benito, dedicada a Ángeles Roque Toscano, madre de otra amistad del compositor y en cuya partitura se refleja dicha dedicatoria mencionando su devoción al Cristo de la Presentación a cuyo misterio esta Agrupación acompaña cada Martes Santo. Otra buena marcha que, al parecer, tampoco figura en el repertorio habitual de la banda a la que se ha destinado y que nos vuelve a dejar señas de esa estacionalidad y temporalidad que las nuevas marchas cada vez más tienen en la música cofrade actual que busca el estreno antes que la permanencia, aunque con ello se sacrifiquen obras de calidad.

De dedicatorias a capataces, ya mencioné en la primera parte la marcha Réquiem de Bienvenido Puelles, la más destacada posiblemente de todas ellas. Pero por mencionar alguna más reciente, podríamos incluir el tema ¡A esta es!, tema de la Banda de las Tres Caídas de Triana dedicado a Máximo Castaño Lagares, capataz de varias Cofradías sevillanas y que compuso Manuel Alejandro González Cruz “Quini” junto al hijo del propio capataz, Antonio Jesús Castaño López. Cuenta esta marcha con la curiosidad de incluir una cita de la popular marcha “La Salve” de Agrupación Musical, si bien el fragmento escogido no responde a su parte “sacra” sino al fragmento tomado de la sardana “Nit de Llampecs” (junto con la canción “Peregrina” en la marcha Rocío, puede que sea de las primeras adaptaciones no sacras y fuera de la música clásica dentro de la música procesional) que dicha marcha incluye, por lo que este fragmento es una especie de adaptación de una adaptación.

A un gran costalero, pero también muy conocido dentro de la música cofrade como fue José Ávila, y a su Señor de las Penas (vulgo “el Gitano”) de la Hermandad de la Esperanza de Córdoba, de los instrumentos de la Agrupación Musical de la Pasión de Linares encontramos sendas marchas dedicadas a su memoria.

La primera de ellas titulada “El Sumo Sacerdote” (recordando el apodo de Caifás por el que fue conocido en aquellas primeras redes cofrades en los que se empezó a compartir y difundir música cofrade por Internet) es obra de Francisco Ortiz Morón. Encontramos una marcha sentida pero a la vez con un regusto popular que, unido a la magnífica interpretación de la banda que la toca, crea un perfecto homenaje. Destaca, sin duda, la fuerte presencia de la cornetería, cuerda muy destacada en la formación linarense rompiendo el tópico de las Agrupaciones Musicales, o el uso del contrapunto imitativo, alternándose voces agudas con más graves y viceversa, marca de la casa de este compositor (como encontramos por ejemplo, sin salirnos de Pasión de Linares, en su marcha “Llegó tu hora”).

De, nuevamente, Pedro Pacheco, también gran amigo del honrado Pepe Ávila, es Duquelas de un Dios gitano, de corte más flamenco recordando más a la producción que este autor había desarrollado en los últimos años como director musical de la Agrupación de los Gitanos de Sevilla, y que tal vez ha pasado algo más desapercibida que la anterior, tanto en el repertorio de la banda como cada Domingo de Ramos en la propia Hermandad cordobesa.


El lado mediático:

En el escrito dedicado a las Bandas de Música hablamos en su día de que en este género también se habían dedicado marchas a personalidades famosas o destacadas o incluso a acontecimientos trágicos. No diremos por ello que sea una característica propia de la música de viento-metal.

Lo que sí la diferencia es el mayor seguimiento entre el grueso del público cofrade a este tipo de música, lo que hace que su mediatización sea mayor, buscándose hasta a veces (no diremos que siempre) notoriedad y fama efímera, postureo incluso podríamos decir, a través de dedicar marchas en esas circunstancias, intentando aprovechar el tirón popular que ello provoca, la marcha efectista buscando la lágrima fácil y destacar lo que no se consigue con la propia música o, por qué no decirlo aunque suene demasiado franco, buscando el morbo que el dolor (especialmente cuando es retransmitido por los medios) provoca. Y si creen que estoy siendo duro con esta afirmación, esperen a la más que posible ola de marchas que un servidor se apuesta a que se dedicarán a las víctimas de este virus que actualmente nos azota (número que, contrariamente, contrastará con la cantidad de marchas dedicadas a otras tragedias más silenciadas mediáticamente, porque, ¿cuántas marchas se han dedicado a los que mueren por guerras -fuera de occidente- o por el hambre?).

Obviamente no quiero generalizar: seguramente habrá marchas con este tipo de dedicatorias que realmente sean sentidas y no busquen el recurso barato para destacar, o simplemente sean por encargo, y por supuesto no achaco esas características a (todas) las marchas que aquí pondré de ejemplo.

A las víctimas del terremoto (los terremotos en plural sería mejor decir, pues fueron varios) en El Salvador, tragedia acontecida en 2001, Rafael Vázquez y José Manuel Reina dedicaron, siendo grabada por la Banda de las Tres Caídas de Triana, la marcha así llamada: El Salvador. Encontramos una marcha de corta duración (apenas dos minutos) que se podría decir fue de las primeras marchas para Cornetas y Tambores que se asemejaría algo más a un prototipo más cercano a la marcha fúnebre pues, comenzando con un tambor destemplado (no siendo la primera que lo hace) se despliega una música en la tonalidad de Do menor con una melodía grave que la separa claramente de la marcha clásica y de precedentes como Réquiem.

En una tragedia a nivel nacional se convirtió la desaparición y asesinato de la joven sevillana Marta del Castillo, cuyo caso fue (y sigue siendo de vez en cuando) centro de los focos de los medios de comunicación de nuestro país. Algunas bandas se quisieron arrimar al calor de esos focos, conociéndose varias marchas dedicadas a esta joven que, aunque cofrade, tampoco se podría decir que, lejos de esa mediatización de su caso, fuera una personalidad destacada en la Semana Santa sevillana. La más conocida de esas marchas (puesto que llegó a ser mencionada en medios o incluso a salir en programas televisivos) fue la titulada Reina del Guadalquivir, obra de los mismos compositores de la marcha anterior, la dupla Vázquez/Reina, en este caso para la Banda “hermana menor” de la corporación trianera, San Juan Evangelista. La marcha responde al estilo de marcha desarrollado por dichos compositores, siendo llamativo su título, pues cuanto menos es bastante delicado si tenemos en cuenta que las primeras hipótesis apuntaron a que la joven Marta fue arrojada a las aguas de dicho río.

Y de lo internacional y luego nacional, pasamos a lo local, un suceso que en su momento conmocionó al mundo cofrade sevillano. Corría el Lunes Santo de 1999 (un Lunes Santo bastante accidentado según las crónicas) cuando, tras realizar la maniobra para sortear el paso de misterio de la Hermandad de las Aguas el conocido Arco del Postigo, sus costaleros pidieron al capataz parar el paso. Un costalero, Juan Carlos Montes de 36 años de edad se desplomaba a causa de un infarto, falleciendo en el hospital esa misma noche. Aparte de un azulejo que en aquel lugar homenajea a esta persona, la desaparecida Banda Corona de Espinas, compuesta por Benito Barrios, guardó memoria del triste suceso con la marcha titulada Del Postigo al Cielo.

Por terminar este apartado, y esta parte, haciendo mención a marchas dedicadas a la pérdida de personajes famosos y/o destacados, citaremos varios ejemplos que van desde lo Universal, caso de la marcha Al Santo Padre, una de las primeras para Tres Caídas de Manuel Alejandro González Cruz “Quini” y dedicada al fallecimiento del Papa Juan Pablo II, a lo nacional, como la marcha Al pasar por Dueñas de Pedro Pacheco y dedicada por la Agrupación de los Gitanos a la que fuera benefactora de su Cofradía, la Duquesa Cayetana de Alba, o marchas dedicadas a personalidades reconocidas en el mundo cofrade. Por mencionar algunas: Una saeta desde el Cielo, dedicada por José Manuel Mena y al Agrupación Valme de Dos Hermanas al saetero José María Pérez “Peregil”, o la más reciente El alma de un maestro, compuesta por José María Sánchez Martín y dedicada a la memoria del célebre imaginero Luis Álvarez Duarte junto a la Hermandad de la Sed cuya imagen de Cristo tallara en su día, marcha que se dio la circunstancia de que su estreno fue frustrado por esta pandemia.

En definitiva, muchas formas, musicalmente hablando, de sentir. Muchas formas de expresión que van desde el homenaje más sentido al homenaje más formal, por llamarlo de alguna forma. Formas y dedicatorias de las que nos quedan otros 3 grandes grupos, los que quizás sean los que mejores ejemplos nos han dejado, y de los que hablaremos en la 3ª y última parte.


Las fuentes consultadas para la elaboración de esta primera parte del artículo han sido:
-Web y foro Patrimonio Musical.

-Base de datos Marchas de Cristo.

-ABC Sevilla.

-Web y foro El Foro Cofrade.
-Consultas en Archivo personal de partituras.

-Información de los propios autores y músicos de las distintas bandas.

-Foto de portada: El Mundo

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