Actualidad Opinión

La Beautiful People

Recientemente el Congreso de los Diputados ha aprobado una Proposición no de ley en la que insta al Gobierno para que se estudie, en las escuelas españolas, al periodista sevillano Manuel Chaves Nogales. Como siempre me gusta comenzar con una cita, en esta ocasión aprovecho unas palabras del mencionado Chaves Nogales en 1935 al desaparecido diario Ahora. “Los dos enemigos natos de la Semana Santa son el cardenal y el gobernador, el representante de la Iglesia y del Estado. El buen capillita se pasa la vida hablando mal de ellos y protestando contra sus decisiones. Claro está que […] no puede ponerse abiertamente en la lucha con los representantes de la Iglesia y el Estado, pero en realidad, su obra, las cofradías, se ha ido haciendo a espaldas de ambos, y muchas veces a su pesar”.

Ochenta y seis años después, los capillitas actuales, eternos aspirantes a dar el salto a la beautiful people de la ciudad, viven vendidos a unos y a otros, hasta tal punto ridículo que seis meses antes de Semana Santa salió Asenjo a decir que no habrá ningún tipo de culto externo y, por ejemplo, al Hermano Mayor de la Macarena le faltó tiempo para calificar tales declaraciones como un alivio. De otro lado, no se mueve un varal, ni presentar el bañado de plata de una naveta, sin que el alcalde aparezca en la foto. Ojo, los que mandan en la Semana Santa son de un lado, la Iglesia, que a cada movimiento que hace aleja a miles de jóvenes de ella, e incluso mayores, y de otro, unos gobernantes que tienen muertas de risa, hoy día a las Atarazanas, Altadis, Gavidia, San Hermenegildo, Artillería… y podría llevarme párrafos nombrando los tesoros en ruinas por la incapacidad de gestión. Viendo estos grandes aliados se entiende todo mejor. Al final pasa lo que pasa, que las hermandades devuelven el dinero de las sillas, cumplen las normativas y tienen, salvo pequeñas excepciones, un comportamiento ejemplar. Se han intentado modernizar y siguen con su labor social en estos tiempos difíciles. Que no saltan voces discordantes o se crean debates incendiarios, que han colaborado con las exposiciones y que están manteniendo un perfil bajo, sin querer sobresalir en un contexto social en el que, por desgracia, hay cosas más importantes que los pasos (Aunque para cada uno, internamente, lo importante es lo que quiera. Faltaría más). Pues después de todo esto, pocos alzan la voz aplaudiendo el saber estar y, sin embargo, a cada pequeña oportunidad salen unos pocos, pocas, e incluso poques a intentar atizarlas y dejarlas en evidencia. Incluso gente de la prensa morada, por decirlo de alguna manera, o gente cercana a ella, critica hasta las exposiciones sentenciando que ya han montado un parque temático de las cofradías. Por no hablar de la otra que más gusta a los puristas, jugar a los pasitos. Seguramente se crean que atizando a la Semana Santa sean más refinados o pasen a engrosar las filas de los guardianes de la esencia sevillana. De esa beautiful people que da pregones, realizan pasos, imágenes, van a programas, les encargan carteles, nombran vestidores, van a tertulias con políticos para ponerse hasta las trancas de pescaito frito y se creen influencers y poderosos por derrocar el Martes Santo al revés. Esos que defienden su balcón como oro en paño pero que solo ven cofradías de refilón mientras se hacen fotos y luego se pasan las jornadas en el salón a base de torrijas y copas con cuatro amiguetes pelotas arreglando la Semana Santa, tipo: pues yo he llamado a fulanito para que menganito haga esto, ya verás que los de tal medio hacen la campañita y nos hartamos de fotos, comilonas y de fardar de eso se hizo gracias a mí.

Y sí, sin pasos en las calles también habrá Semana Santa, muy religiosa y respetable, en todos los templos. Pero que a nadie se le olvide, que la Semana Santa de Sevilla, la del pueblo, es la que precisamente, por una semana, la religión, las imágenes, los cristianos, el pueblo, sale de los templos a buscar a los que no creen, a los que lo necesitan, a dar un mensaje de esperanza, a dar salud a los enfermos, una muleta a quien la necesita, a juntar familias, a representar barrios, a contar la historia de una ciudad, a contar la historia de familias y generaciones de sevillanos, a mostrar al mundo el arte, la música, los olores, la gastronomía de la ciudad. Y en esa ciudad, la más bulliciosa del mundo, también trae el silencio y sus sonidos. Y que ambas Semanas Santa son compatibles, tanto como las hermandades de capa y las de ruan.

No sabemos cuando podremos recuperar la normalidad, cuando podrán salir imágenes a las calles preservando la salud y seguridad de todos, pero cada día tengo mas claro que la pandemia, con estos duros años sin procesiones, es el menor problema de las cofradías, y sí lo que aludía Chaves Nogales, añadiendo un nuevo estamento al binomio Iglesia-Políticos, la beautiful peoples, o dicho de otra forma, los que no son nadie y quieren serlo a costa de nuestras cofradías. Esos que no dudan en criticarla pero que luego defienden a los autores malos, las imágenes indignas, en definitiva, la mediocridad, porque hay que ser políticamente correctos y enchufar a los amigos, y que las hermandades, bandas, capataces te abran sus puertas y te abracen por las calles delante de todo el mundo. Pero eso, quien añore los pasos, malo, lo bueno, las imágenes a los altares y la Semana Santa a rezar 24 horas a los templos. Que el resto del año se debe rezar a las farolas en las calles, parece ser.

Acabo con unas palabras de otro ilustre periodista sevillano, Antonio Nuñez de Herrera, en su artículo Dos prosas a Bécquer publicado en 1931 en El Pueblo: “Sevilla no es nada más que un patio: el agua y la cal, las alegrías y las penas tontas, sin motivos. Alguna vez se engalana de colorines y carcajadas el patio. Y reluce de farolillos y palmas. Y más brilla la alegría por contraste. Pero vuelve a su manera de ser callada y recoleta, con esa tristeza oculta que busca su lagrimal en el penacho de la fuente”. Nada más lejos de la realidad, la Sevilla callada que escucha como el plan del gobierno de la ciudad es poner tranvías donde debiera ir el metro y calla sus penas esperando a esa Semana Santa que volverá, pero que volverá de manos de unos dirigentes que siguieron el juego a los gobernantes de ese museo cofrade imposible junto a la Torre de la Plata y al que no exigieron una explicación sería de los ataques más graves producidos contra ella en aquella madrugada para no recordar. Volverá de la mano de esa curia que prohibió las catequesis de comuniones y confirmación en las hermandades, que prohibió el tránsito por calles de su barrio a las hermandades tras regular con el mínimo rigor y ganas los recorridos de, por ejemplo, vía crucis y rosarios. Volveremos con esa beautiful people más pendiente del beneficio personal propio y su escala y proyección social que de engrandecer la Semana Santa a través de su ilustrísimo patrimonio, cultos y significación con el barrio y el pueblo. En definitiva, más tranvía y poco metro. Y eso es más triste que dos años, por ahora, en blanco, con la sensación qué con la deriva actual, serán más de los justos y necesarios.

Related posts

San Benito y la Milagrosa aplazan sus elecciones a 2021

Redacción El Foro Cofrade

Agenda del cuarto fin de semana de enero

Redacción El Foro Cofrade

Así son las obras de los candidatos a realizar el nuevo paso de la Cena

Redacción El Foro Cofrade

Un comentario

Avatar
santiago cejudo 03/23/2021 at 07:53

BUEN ARTICULO. La foto del libro de Chaves nogales es mia. foto SMCE

Respuesta

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Este sitio web utiliza cookies para mejorar su experiencia. Asumiremos que está de acuerdo con esto, pero puede optar por no participar si lo desea. Aceptar leer más