Actualidad Opinión

Mañana es tarde

Por Basilio García.

Se acabó la semana y quedan 370 días para la Semana Santa. Hoy es Martes de Pascua y mañana ya es tarde para que todas las instituciones, encabezadas por las hermandades y los consejos o agrupaciones de cofradías de todos los confines de Andalucía empiecen a plantear una Semana Santa de 2022 en la calle.

Esta Semana Santa extraña de 2021 ha tenido su Triduo Pascual, sus cultos y toda la intimidad que nunca nadie ha robado al interior de los templos. No nos acusen de lo que no tenemos culpa. Pero, basada casi únicamente en ello, es una Semana Santa que nunca jamás se debe repetir. Un verdadero sucedáneo con todas las letras que no contenta a nadie -o casi nadie- y que, además, tiene muy poco sentido teniendo en cuenta la situación sanitaria actual. Sólo queda agradecer a las hermandades su buena voluntad, incluso en aquellas diócesis donde les han puesto el pie en el cuello en pleno proceso de ahogamiento.

Cuando en otoño se sentenció de muerte a la Semana Santa de 2021, las pocas voces que se alzaron pedían opciones o alternativas por si la situación sanitaria permitía sacar las cofradías a las calles. No se engañen los que fueron más optimistas, no se habría visto un capirote en estos tristes días pasados, pero hemos estado más cerca de lo que cabría esperar. Quizás si las vacunas de Astrazeneca hubieran llegado a tiempo, o si la incompetencia de nuestros gobernantes no fuera endémica, la pandemia habría empezado a ser historia hace unas semanas y las cofradías hubieran podido tomar la calle de algún modo. Pero nosotros no habíamos preparado nada y, lo que es peor, nos regodeábamos en ello.

Vivo con la esperanza, como cualquier cristiano, de que más pronto que tarde volveremos a la normalidad, y con ella llegarán nuestras cofradías de siempre. Vivo con esperanza y con las ganas necesarias de vivir y volver a ser libre para no hundirme en la ‘mierda’ de esta situación, leyendo y releyendo datos contrastados y de científicos que muchas veces ni siquiera comprendo, huyendo de la verdadera pandemia de la desinformación que tantísimo daño está haciendo. Me cabreo, porque necesito mi vida, pero no acuso ni señalo a los demás ni disfruto de que otros no hagan lo que yo nunca he hecho. Creo en la vacunación mientras no se demuestre lo contrario, y no entendería por qué la ciudadanía da su beneplácito a los mandamases de la política, la iglesia y las hermandades para que sigan cortándonos la vida una vez que se complete el proceso.

No comparto ni comprendo los mensajes apocalípticos del “nunca jamás” que nos han ido lloviendo durante toda la semana desde altos responsables de las hermandades y charlatanes de micrófono, y tampoco el de “en 2022 tampoco”.

En 2022 las cofradías tienen que salir a la calle. Como sea. Ojalá que como siempre, pero no podemos quedarnos quietos y no pensar en la manera de hacerlo. Hay miles de alternativas, mucho tiempo para prepararlas y opciones de activarlas una vez que se acerque el 10 de abril del próximo año.

Toca aprovechar la oportunidad que tendremos dentro de un año para cambiar viejos vicios que nos coartan. ¿Que no se puede montar una carrera oficial? No es más importante que volver a la calle, modifíquela. ¿Que no se puede formar una cofradía en una iglesia? No es más importante que volver a la calle, busque otro lugar. ¿Que cómo se van a juntar 40 personas debajo de un paso? No es más importante que volver a la calle, hay alternativas.

Nada es más importante para las cofradías en el año y poco que nos queda para el próximo Domingo de Ramos que buscarle las vueltas para volver a la calle. Tres años en blanco serían una losa difícil de superar, a nivel devocional, social y económico. La Semana Santa en Andalucía es, se pongan como se pongan, la de la calle. Y así se ha demostrado incluso este año cuando las cofradías no podían pisarla. Una Semana Santa que, primero, es del pueblo, después de las hermandades y después de nadie más, aunque estén empeñados en engañarnos y algunos miren el dedo en vez de la luna. Una Semana Santa que nos han arrebatado inmatriculándose propiedades que no son suyas.

Hoy, Martes de Pascua, los hermanos mayores y presidentes de consejos y agrupaciones de cofradías deben mirar ya al Domingo de Ramos de 2022. Que empiecen por hacerse el capirote. Mañana es tarde. ¡Que vuelvan las cofradías!

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