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FÉLIX ROMERO, EL ANTICANDIDATO AL CONSEJO

Antes de comenzar su intervención, José Félix Romero Serrano (1959) hizo una pausa larga. Un silencio desconcertante en una sala decorada con pinturas costumbristas de gran formato en el restaurante La Raza en la que los periodistas aguardaban su presentación como candidato a las elecciones del Consejo de Hermandades. A pesar de que no está claro cuando será la convocatoria, Romero Serrano argumentaría después que atiende a sus tiempos. Basculando entre la jerga técnica como ingeniero de éxito y capillita con blazer acodado en la barra de un bar con propuestas para todo y soluciones para nada, comenzó a desgranar lo que él mismo ha definido como su proyecto sin concretar cómo conseguirá hacerlo. Se presentó solo y solo se fue. Con traje gris marengo y una corbata sobria, en una mesa casi de escritorio vestida con un mantel blanco y ante los micrófonos de las radios locales. Así comenzaría la crónica de una muerte anunciada que parece esta candidatura escurridiza, que levanta pocos ánimos entre la prensa y muchos recelos en demasiados tabernáculos. Hay quien afirma que no llegará ni a presentarse

En treinta minutos medidos, Romero Serrano desgranó sus tres ejes de acción: Consejo participativo con concepto colegial, aglutinador de los servicios asistenciales de las hermandades y conseguir un peso específico en el seno de la sociedad sevillana. Y cuatro temas sin resolver: modificación de los estatutos, el museo de la Semana Santa, cambiar la sede del Consejo y abordar la carrera oficial. En definitiva, el manual de tópicos recurrente de cualquier buen candidato al Consejo que en ocasiones olvida que sus potenciales votantes no se encuentran entre la opinión pública sino en las ciento veinticinco hermandades que tienen derecho a voto y de las que dependen, en gran medida, las propuestas que desea impulsar. Todo esto muy adornado con la floritura necesaria para darle forma. «Consejo renovador, pero no revolucionario», «la calle Sierpes tiene un señorío sevillano que otras calles no tienen», «creo en el crecimiento y en la autonomía», «quiero un consejo muy participativo» y demás. 

Las contradicciones del candidato

Ser candidato debe ser algo muy complicado. Cualquiera que aspire a un cargo destacado debe cabalgar contradicciones. La presentación de Romero Serrano ha estado cargada de ellas y aquí solo van algunas que el candidato deberá afrontar en los próximos meses si quiere llegar vivo a las elecciones presidenciales del Consejo.

  1. Soy un hombre de equipo.

Repitió en muchas ocasiones que era un hombre de equipos, de trabajar en común. Pero allí se presentó solo. Sin nadie más que su persona, sin apoyo alguno más que su propio yerno, que le hacía las veces de técnico de sonido e imagen. Una estampa desoladora. El propio candidato ha comentado que habrá mujeres en su formación y que la edad media de los miembros podría estar entre los cincuenta y los sesenta años. 

Sin embargo, a pesar de su alarde por haber mantenido la candidatura en secreto, la confidencialidad entre más de veinte personas se ha podido confirmar la presencia del exhermano mayor de la Carretería, José María Sainz, en la candidatura, así como algunos apoyos, caso del expresidente del Consejo, Carlos Bourrelier, el exhermano mayor del Rocío de Sevilla, Marcos Cañadas, o el exhermano mayor de La O, Ruiz Macareno. Desde su candidatura se empeñan en confirmar que ahora mismo, el único protagonista es el candidato. Destacan de él su inteligencia y preparación. Dicen que es lo que Consejo necesita y que hay tiempo para que prepare su equipo, lo que vendría a confirmar lo que otras fuentes habrían asegurado: que Romero Serrano habría presentado su candidatura sin tener completo el equipo de trabajo.

  1. El proyecto es conforme a mi pensamiento

Sus detractores también confirman las palabras de su entorno: es un gran estratega. «El miedo que da es que lo que se propone, lo consigue», afirman quienes han trabajado cerca de él. Dicen que su manera de hacer las cosas es mediante la política de hechos consumados, lo que termina generando grandes desavenencias entre quienes le rodean. Cinco oficiales de la Hermandad de San Buenaventura dimitieron ante su empeño por sacar en procesión a hombros al Cristo de la Salvación un Viernes Santo. Otras fuentes afirman que desde que abandonó la dirección de la hermandad, las relaciones con la comunidad franciscana de San Buenaventura se relajaron y todo volvió a la normalidad. 

Quizá, lo más llamativo habría sido las gestiones que realizó con la Universidad de Sevilla para mudar a la cofradía desde San Buenaventura a la Anunciación, aprovechando que el rector era el catedrático Joaquín Luque, compañero de promoción de Romero Serrano. Luque dio la negativa al entonces hermano mayor de la Soledad y éste, en su intento por buscar otra sede, puso sus ojos en la Iglesia de la Misericordia de San Juan de Dios. 

  1. La remanente y la modificación de los estatutos

Romero Serrano habría afirmado en su presentación la necesidad de que el Consejo disponga de una remanente económica para abordar situaciones complejas como las que ha presentado esta pandemia. Fuentes próximas al actual Consejo habría confirmado que esa remanente ya existía y que actualmente es la que ha permitido hacer frente a todas las complicaciones que se han ido planteando. 

Asimismo, ante una hipotética reforma de los estatutos del Consejo, Romero Serrano lo habría planteado para solventar inconveniencias como la devolución de los abonos de la carrera oficial o el posible estudio de separar glorias y penitencias. A este respecto, fuentes autorizadas en la materia habrían afirmado que el blindaje de los abonos debería hacerse a través del reglamento de sillas y palcos, mientras que la separación de las hermandades de gloria y penitencia supondría la muerte de las primeras. 

Cabría recordar aquí que los candidatos a la presidencia del Consejo necesitan el apoyo de las hermandades de gloria, comandadas en los últimos años por el actual hermano mayor de la Pastora de Santa Marina, Andrés Martín, quien habría mostrado, a priori, su negativa a apoyar a Romero Serrano en la carrera hacia la presidencia del Consejo y su lealtad al actual presidente, Francisco Vélez, lo que dificulta la continuidad de su candidatura

Fotografía de portada: CADENA SER

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