Actualidad Opinión

Objetivo: El nazareno

Vivimos unos tiempos en los que los que mandan se sirven de técnicas de propaganda y desgaste para moldearnos a su gusto y así conseguir y convencernos de la conveniencia de que las cosas se hagan por el articulo 33. Dicho de otro modo, no hay razonamientos ni explicaciones, hay que cumplir la orden sin rechistar y sin discusión posible. Desde luego, no es la manera más democrática de hacer las cosas. Y esa es la clave. Durante tiempos pasados, el mencionado artículo 33 rezaba: los derechos solo podían ejercerse si no atentaban contra la unidad espiritual, nacional y social de España. Vamos, que el legislador podía establecer de forma casi arbitraria cuándo los españoles tenían algún derecho y cuándo no.

Si nos lo traemos a nuestro amado mundo cofrade, estamos asistiendo como espectadores pasivos, cual piedra que gota a gota erosiona una roca milenaria, a una campaña contra el nazareno. Contra ti y los tuyos. Los anónimos. Los nadies. Lo hemos leído y oído. Antes y durante la Semana Santa y ahora viene el después, ahora tienen un año para minarte la moral como espectador y moldearte a su antojo. Se han inventado un problema del que tú no tienes culpa como nazareno y nos hacen participes a todos. Y como si fuera una cuota que cubrir, no había hora de radio ni página de periódico que no se mencionara el problema que tienen los cortejos de nazarenos.

El director del Cecop fue de los primeros y a partir de ahí una cascada. Autoridades, periodistas, políticos. ¿Qué están buscando? Ya se lo digo yo, limitar el cuerpo de nazarenos de las cofradías en favor del espectáculo, ya que verlo pasar a usted y los suyos vestidos de nazarenos, es aburrido.

Es cierto que, de manera ambigua, ya existe esa medida. Hay varias Hermandades que limitan la participación en el cortejo a mayores de 14 años. Sinceramente no sé a qué responde esa edad concreta, pero bueno, ese es otro cantar.

Pero eso sí, ninguno se quita su baño de multitudes con vara delante de los pasos… Nada más clásico que un «quítate tú para ponerme yo».

Es el hermano nazareno anónimo el que estorba porque, no solo no hace caja en el espectáculo —o no espectáculo, que para el IVA no, pero para el resto sí, una nueva incongruencia de nuestros dirigentes—, sino que puede llegar el caso de que la caja caiga por no saber esperar. ¿No decíamos que Sevilla sabía hacerlo? Pues parece que la frase se borró en los vientos de estos dos años de baldío porque aquí, lo que se dice esperar, no sabe nadie.

Es mucho más sencillo, cortar de raíz un problema que trabajar en él. Un matiz está claro, nuestra Semana Santa no es la de hace 40 o 50 años, y si me apuran tampoco la de hace 20. Es imposible que mantengamos recorridos tradicionales con los mimbres y de hace medio siglo y medidas de seguridad, por ejemplo, contemporáneas. Si tomamos como muestra el botón de La Madrugá, jornada con problemas históricos, nos encontramos con una jornada que sale “bien” (importante las comillas) gracias a esfuerzo armonioso de las 6 Hermandades que la forman. Pero el día, lleva sostenido con pinzas muchos años. No podemos fiar la solución a que la Esperanza de Triana hace un esfuerzo titánico por meter su cofradía después del cruce con Zaragoza o como El Silencio o Gran Poder dan un rodeo para llegar a sus templos o el Calvario a la ida. Y como este, tantos otros ejemplos, cada jornada uno, a cada cual más complejo

Quizás la única alternativa no sea recortar cortejos. Probablemente sea el momento de ponerse serios, y sentarse metro y calculadora en manos y pararnos concienzudamente a mirar los recorridos (y matizar por el bien de todos, el tema del apéndice de “el camino más corto” ) y si por el bien de los que hacen estación de penitencia a la Catedral, que no son los pasos sino los nazarenos, hay que dar algún rodeo, o reordenar el día, pues tal vez es el momento de plantear alternativas y hacer tormenta de ideas, y llegar entre los implicados a un bien global, sin sacrificar una parte esencial de la fiesta.

Han pasado dos años en blanco, y no hemos avanzado ¡NADA! Pero ni Consejo, ni Ayuntamiento, ni Iglesia, ni CECOP. Nadie, eso sí, en la Semana Santa de la vuelta a la normalidad, todos han mencionado el overbooking de nazarenos. Nos quieren hacer ver que los nazarenos son el problema, cuando el problema, es que los que mandan, no son capaces de buscar y encontrar soluciones. Yo no opino ya de nivel de los técnicos que trabajan en la materia, pero si creen que la limitación es la solución, es que van con otras miras que no son nuestra Semana Santa. Soluciones hay. Trabajen. Lo fácil es lo que nos están vendiendo.

En la Semana Santa de los impactos, videos virales, stories, twitter, tik tok, impresiones, interacciones, audiencias, seguidores por todo el mundo, clicks, directos… en esa Semana Santa, sobramos nosotros, los nazarenos. Manda el negocio del mass media, esto no es evangelizar, es un show mediático en el que tu, nazareno, aburres. Están obsesionados en vender que la belleza de esto no está en lo que vives tú en primera persona sino en lo que ves que viven otros, sus interacciones, y al final nos alejamos todos de la experiencia de vivir aquella Semana Santa que conocimos y lo que te invita es a sentirte participe y parte de ella.

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