Actualidad Opinión

La necesidad del contexto

A través de un tweet de la cuenta de El Llamador de Canal Sur Radio, los cofrades fueron advertidos de una información inquietante: «El Arzobispado de Sevilla interviene en la Hermandad del Valle y obliga a la junta -hasta el final de su mandato- a presentar las cuentas mensualmente y a solicitar autorización para cualquier modificación presupuestaria». Saltaban todas las alarmas. Otra vez se ha liado en la Hermandad del Valle. Quedaba en la memoria el reciente desfalco en la cofradía del Jueves Santo y el largo y doloroso proceso judicial que afectó a su imagen y a su reputación. Evidentemente, como dice el titular, que el Arzobispado obligue a la mayordomía de la hermandad a presentar las cuentas mensualmente no hacían presagiar nada bueno.

El tweet estaba acompañado de una carta de dos folios donde se daba cuenta de los hechos. Resumidamente, un hermano de la cofradía había puesto en conocimiento de la Delegación de Asuntos Jurídicos que en la Hermandad del Valle se estaban practicando modificaciones presupuestarias, las cuales son calificadas en el documento filtrado como «desviaciones presupuestarias». Un asunto, sin duda, que a priori y sin conocer la cuestión de fondo, pudiera ser verdaderamente grave. Es aquí donde actúa la eficacia del contexto.

El hermano que pone en conocimiento de la Autoridad Eclesiástica la supuesta «desviación presupuestaria» es Lucas Maireles, quien fuese hermano mayor de la Hermandad del Valle en el periodo durante el que se produjo el desfalco en la cofradía. Es interesante saber que Maireles llegó a reconocer, en público y en privado, haber estado «poco vigilante» en las actuaciones del único acusado y condenado por este desfalco económico. En la sentencia se especifica que una de las prácticas realizadas para proceder a la apropiación indebida de aquel dinero fue a través de «cheques al portador que lograba que le firmaran, incluso en blanco, el hermano mayor de la hermandad o alguno de los dos miembros de junta de gobierno que tenían potestad para ello». Es decir, podría decirse que el desfalco en la Hermandad del Valle se produjo, en cierta medida, gracias a un exceso de confianza en el acusado o gracias a la despreocupación del propio Maireles. Asimismo, la sentencia también recoge que «tras el nombramiento en junio de 2011 del Sr. Lucas Maireles como hermano mayor, el control de la cuenta bancaria que gestionaba el acusado fue casi inexistente por parte del resto de la junta de gobierno de la hermandad».

Sorprende, por tanto, que quien fuese un hermano mayor poco diligente, a tenor de la propia sentencia, ahora haya sufrido un arrebato sobrevenido sobre el escrupuloso control de la economía de la Hermandad del Valle. Máxime, cuando desde que la actual junta de gobierno tomó como principal iniciativa auditar y publicar las cuentas anuales de la cofradía del Jueves Santo. Un verdadero precedente en las cofradías sevillanas, un alarde de transparencia y de buena voluntad para restaurar la imagen y la reputación de una hermandad que se vio gravemente perjudicada por este suceso tan desagradable.

Como se decía en la información filtrada, Maireles se dirige a la Delegación de Asuntos Jurídicos. ¿Y quién es el responsable de este departamento? Don Miguel Vázquez Lombo, hermano del conocido artista, y otrora director espiritual de la Hermandad del Valle durante los años en los que se produjo el desfalco. El sacerdote que entonces desaconsejó la vía penal y que, además, puso todo de su parte para que no se conociera el suceso ocurrido en el seno de la cofradía. Es decir, Maireles y Vázquez Lombo son viejos conocidos.

Resulta llamativo que quien en tiempo pasado desaconsejaba cualquier polvareda, ahora haya actuado con excesivo celo, diligencia y con poco tacto para no perjudicar, de nuevo, a la Hermandad del Valle. Como bien se ha señalado desde la actual junta de gobierno en un comunicado, en la cofradía se ha tenido conocimiento de la resolución para «intervenir las cuentas de la hermandad» a través de los medios de comunicación. Vázquez Lombo habría permitido que el decreto emitido por su delegación se filtrara antes de ser remitido a la Hermandad del Valle. Un gesto, del todo, contradictorio.

La actual junta de gobierno de la Hermandad del Valle, como parece lógico, se ha levantado frente a estas actuaciones, solicitando amparo al mismo arzobispo de Sevilla. Porque consideran que las actuaciones no se ajustan a derecho, porque se ha procedido irresponsablemente y porque durante estos años se ha demostrado que la gestión de la hermandad se ha ejecutado de manera responsable y transparente.

En definitiva, el contexto sirve para no caer en el error de pensar que todos meten la mano en la caja. Al menos, no hasta que se demuestre lo contrario. Y para dejar claro el quién es quién de este nuevo episodio: el hermano mayor que estuvo poco vigilante durante los años del desfalco denuncia ante el que fuera director espiritual durante los años del desfalco -y que desaconsejó la intervención drástica- que la junta que audita y publica las cuentas en abierto, supuestamente, realiza «desviaciones presupuestarias». Sin pruebas todo, claro. El contexto siempre es importante. A veces, más que contar los propios hechos.

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